El movimiento intelectual fue más allá de las fronteras de las escuelas de la Iglesia. Abelardo había solicitado una plaza en París, pero su obispo le negó el permiso de enseñar en la escuela escolástica. Hasta aquel momento, enseñó bajo la égida de un monasterio en la ciudad, cientos de hombres fueron a escuchar sus lecturas. Otros maestros se sirvieron de estudiantes para establecerse en París, que pronto se convirtió en el principal centro intelectual de Europa. Estos maestros independientes, separados de la tarea de instrucción propia de los clérigos, desarrollaron asignaturas filosóficas y científicas que posibilitaron a los alumnos adquirir habilidades y conocimientos útiles en las reglas seculares, se hizo, entonces común para los hombres instruidos, entrar al servicio de reyes y grandes señores. La clase de burócratas instruidos, tanto en la Iglesia como en los gobiernos seculares, proporcionó una audiencia para el trabajo intelectual y estimuló a los estudiosos en una gran variedad de temas.
A finales del siglo XII, había tantos maestros activos en la ciudad que formaron un gremio aparte o universitas (gremio en latín) para regular sus negocios. Este fue el comienzo de la universidad moderna, una institución de altos estudios basada en las actividades corporativas de los maestros.
Desde el punto de vista científico y educacional, el acontecimiento más importante entre los siglos X y XII es el nacimiento de las universidades.
La universidad como institución nació en la Edad Media, a partir de la evolución del modelo de las corporaciones artesanales.
Es el resultado de un largo proceso de reorganización social y cultural en la Europa de esta época, tras el final de las invasiones bárbaras. Ellas brotaron de la atmósfera socio -económica y cultural de la sociedad europea occidental urbana de los siglos XI y XII.
A pesar del criterio universalmente aceptado de la aparición de la universidad como institución medieval, deben reconocerse los aportes que hicieron un conjunto de organizaciones del mundo antiguo, como es el caso de las escuelas brahmánicas, que sirvieron de ejemplo a una educación que descansaba sobre la base de la religión y la filosofía, que giraba sobre el estudio de las matemáticas, la historia y la astronomía.
La invención del papel y la imprenta en China sirvieron a la escritura para vigorizar la educación superior, las ciencias y la tecnología. Otro de los aportes, hecho por el mundo antiguo, es la Escuela de Alejandría, una iniciativa de Tolomeo Soter en el siglo III a.n.e. La Biblioteca de Alejandría, con su medio millón de rollos de papiro, hizo de dicha ciudad un emporio educativo del helenismo, el judaísmo y el cristianismo.
Otros antecedentes fueron las llamadas escuelas de filosofía atenienses (siglo IV a.n.e.). Entre ellas, la Escuela de Pitágoras de Samos, la más antigua, produjo un gran impacto en la investigación de las matemáticas. A la escuela de Protágoras, eminente sofista, se debe el currículum de las llamadas siete artes liberales (el trivium y el cuadrivium) que marcaron el paradigma de la educación superior durante varios siglos y de la cuales provienen las actuales divisiones entre disciplinas literarias y científicas.
Luego, surgió la gran trilogía de hombres que con sus ideas impactaron el mundo: Sócrates, Platón y Aristóteles.
Las aulas de Sócrates fueron las plazas de Atenas. Platón, fundó su escuela, que se mantuvo durante nueve siglos, en los jardines de Academo; por eso se llamó la Academia de Platón. Aristóteles, después de veinte años como alumno de Platón creó, con la ayuda de Alejandro Magno, el Liceo o Gimnasio de Atenas en el año 335 a.n.e. Ambas iniciativas se consideran como los antecedentes más valiosos de la Universidad, por el carácter sistemático de sus estudios.
El Liceo de Aristóteles, denominado así por ubicarse cerca del templo de Apolo Liceo, fue el más amplio santuario del conocimiento de la época. La sistematización del conocimiento, así como el hallazgo de otros con la ayuda de la observación y la lógica, fueron sus más claros objetivos Por eso, Aristóteles se considera como el padre del método científico, el método empleado por las universidades. La licencia para enseñar que otorgaron las universidades del medioevo carecen de antecedentes en el antiguo entorno clásico; la Academia y el Liceo no concedían títulos o grados ni se practicaban exámenes o evaluaciones.
También existen algunas referencias sobre los antecedentes de la universidad, que refieren la contribución de la cultura árabe a esta extraordinaria institución, creada por el hombre. Debido a la singular importancia que tuvieron los grandes centros de cultura árabe del siglo IX: Bagdad y el Califato de Córdoba, en España, que poseían extensas bibliotecas y observatorios astronómicos, practicaban evaluaciones y conferían diplomas, existen quienes apoyan la idea de que las primeras universidades fueron de origen árabe. Hacia el siglo X, se debe hacer mención de la Escuela de Traductores de Toledo, en la que enseñaron juntos árabes, cristianos y judíos.
Entre los antecedentes más próximos a la creación de las verdaderas universidades se encuentran la mezquita de El-Azhar, creada en el 988, que cobijó la más antigua institución de educación superior islámica que aún funciona y que se hizo célebre por la enseñanza de la teología ortodoxa, la gramática, la retórica, las matemáticas, la literatura, la lógica y la jurisprudencia. La cultura islámica se asentó en la ciencia griega e india. Los árabes introdujeron en Occidente los números indios, el sistema decimal y el concepto del cero, que impactó las matemáticas, permitió el apogeo del Álgebra, así como la construcción de las primeras tablas trigonométricas y astronómicas. No obstante, el campo de la medicina fue el más beneficiado con el aporte árabe. Las áreas de la Farmacia, la Oftalmología, la Obstetricia, la terapéutica, la práctica clínica y la organización hospitalaria deben mucho a esta cultura.
Algunos expertos e historiadores sostienen que la primera universidad se constituyó en Salerno en el siglo XI, pero esta no fue más que una escuela de medicina. La primera universidad realmente fue la de Boloñia, fundada a principios del siglo XII (año 1 119). En ella, los estudios sobre leyes tenían mucho prestigio pero colateralmente se impartían estudios de teología, matemáticas, filosofía, astronomía, medicina y farmacia. La siguiente universidad en aparecer fue la de París (1 150) (según otros autores en 1 160), Oxford (1 167), Montpellier (1 181) Palencia (1 208), Cambridge (1 209), Salamanca (1 220) y Padua (1 222). Entre las más antiguas también se encuentran las de Praga y Viena. La universidad es la organización social más exitosa que pudo inventar el hombre en la Edad Media.
Los siglos XIII y XIV fueron testigos de una amplia expansión de las universidades en Europa. A finales del siglo XV, la influencia de la Iglesia en la enseñanza universitaria comenzó a disminuir. En la Europa de inicios del siglo XVI, funcionaban 79 universidades.
El estudio regular de la filosofía y la teología, basado en los trabajos redescubiertos de Aristóteles y en las sentencias de Peter Lombard, estimularon el desarrollo de una teología sistemática - o "escolástica". El completamiento de esta tradición escolástica la realizó Tomás de Aquino (1225-1274 n.e.), que enseñó en París a mediados del siglo XIII.
Uno de los grandes descubrimientos de los eruditos del siglo XI fue una copia del Corpus Juris Civilis de Justiniano. Se cree que el libro se encontró en los años 1070 en una biblioteca de Pisa. La copia se había hecho en el siglo VI, no mucho después de que el emperador publicara el trabajo, ella creó una revolución en el pensamiento jurídico del medioevo. El código de Justiniano presentaba un sistema jurídico coherente y sofisticado, rápidamente se convirtió en la base de una escuela de derecho formada en Boloña. Estos hombres reintrodujeron la idea de que la ley no era sólo una colección de la vieja legislación, sino un sistema lógico basado en principios de justicia. El descubrimiento también proporcionó una nueva base para el desarrollo de la ley secular, que adquirió fuerza legal, a partir de la gran tradición de la jurisprudencia romana.
Hacia 1140, en Boloña se publicó una gran compilación de leyes canónicas, muy bien organizada, que pronto se convirtió en la base de una escuela de jurisprudencia canónica. El sistema jurídico, basado en el nuevo trabajo, influyó en todas las provincias de Europa. Al ser la jurisprudencia de la Iglesia universal, tuvo un efecto duradero en el desarrollo de todos los sistemas jurídicos del oeste.
El descubrimiento de la ley romana y la nueva jurisprudencia canónica hizo de Boloña un gran centro de estudios jurídicos. A finales del siglo XII, se formó allí una universidad.
Aunque el gremio de los maestros se convirtió eventualmente en un modelo para las universidades del oeste, las universidades con estudiantes prevalecieron por largo tiempo en escuelas de estudios profesionales, como las de derecho y medicina; formadas por un grupo de unos 30 alumnos, avanzados en sus estudios.