Para los pueblos de Asia y Africa, el siglo XIX fue un período de desafíos y tribulaciones sin precedentes cuando Europa, transformada, por la revuelta económica y política, extendió su influencia a través del mundo y las naciones europeas construyeron vastos imperios montados a horcajadas sobre el mundo.
El proceso de construcción imperial culminó después de 1870 con un nuevo imperialismo que extendió la soberanía europea al verdadero corazón de Africa y hasta el Pacífico.