Con la ascensión al poder de Carlomagno, a finales del siglo VIII, y su proclamación como emperador en el 800, se produjo un renacimiento carolingio en Europa. Carlomagno, quien condujo, entre el 772 y el 804, campañas militares anuales, dirigidas a expandir su reino, supo combinar sus éxitos militares con la creación de un gobierno interno efectivo, el poder militar con el civil.
Entre los siglos VII y XI, el Imperio Bizantino y los reinos europeos tuvieron historias básicamente separadas pero es difícil comprender la importancia de los eventos y movimientos e una región sin referirse a la otra. Esto es cierto porque la iglesia cristiana se extendió al Imperio del Este y a los reinos germánicos y porque la corte imperial de Constantinopla, consideró al oeste parte de su patrimonio durante siglos.