Las últimas décadas del siglo XIX fueron años extraños en Europa. A pesar de una prosperidad económica interna, paz en el exterior y rápidos avances en todas las esferas de la investigación científica, acontecieron varios períodos de depresión y muchos europeos continuaron en la pobreza. La paz en el continente se compró a costa de la subyugación colonial de los pueblos de ultramar y la eliminación nacional de las minorías internas. La supremacía de la ciencia, con su énfasis en los valores materiales, caracterizó a esta etapa. Durante la mitad del siglo, antes de la primera guerra mundial, prevaleció un aire de optimismo y aprehensión, por consiguiente de esperanza y pesimismo.
El desarrollo en Europa fue desigual, pero ciertas tendencias políticas, económicas y sociales se hicieron comunes en la mayoría de los países. En la política, después de 1870, Europa fue testigo de la última expansión del gobierno constitucional y democrático; en la economía, la mayoría de los países participaron en la "Segunda Revolución Industrial" y, en la esfera social, el movimiento sindical y el socialismo vinieron a desempeñar una función cada vez más importante en los asuntos de casi todas las naciones.
Hacia 1914, la mayoría de los países en Europa disponía del sufragio universal para los hombres y varios gobiernos parlamentarios, aunque con grados de efectividad diferentes. Asimismo, creció la educación primaria. En ella, las mujeres adquirieron una considerable influencia. El éxito de la democracia no dependió del pequeño alcance de un electorado informado. En Inglaterra, la Ley sobre la Educación de 1870 hizo que la instrucción fuera gratis y obligatoria.
A finales del siglo XIX, la "segunda revolución industrial" había producido avances de gran significación. Esta presentó algunas características específicas. Las nuevas fuentes de poder -la electricidad y el petróleo- competían con el vapor y el carbón para mover una maquinaria más complicada. La producción mejorada de acero hizo que las mercancías básicas estuvieran disponibles en grandes cantidades y a muy bajo precio. Los productos sintéticos, principalmente tintes producidos a partir del alquitrán de hulla, se convirtieron en las bases de la nueva industria química. Los nuevos medios de comunicación y de transporte ayudaron a acelerar las transacciones comerciales. Los nuevos métodos de promoción fomentaron las ventas. Un gran aumento del aporte del capital líquido favoreció el desarrollo económico. Todas estas innovaciones ayudaron a acrecentar la producción industrial más allá de lo imaginable. Entre 1870 y 1914, la producción total del mundo occidental, incluida la de los Estados Unidos, se triplicó.
La población europea, excepto la francesa, creció dramáticamente y se aceleró el cambio de la vida rural a la urbana. Hacia 1900, entre un tercio y la mitad de la población de los países más industrializados vivía en las grandes ciudades. Como la industrialización se expandió, la agricultura decayó. La producción masiva de productos de consumo hizo la vida más fácil y cómoda. La calefacción central, el uso del gas y la electricidad, la ropa hecha y el perfeccionamiento de la conserva y la refrigeración fueron algunas de las pocas ventajas que muchos disfrutaron.
Sin embargo, la mecanización y la producción masiva también tenían sus lados negativos. Algunos críticos comenzaron a preocuparse porque la influencia de las máquinas sobre el hombre pudiera convertirlo en algún momento más bien en el esclavo que en el dueño de sus inventos. La producción masiva tendió a la producción en serie y a la degradación del gusto del público; ésta también condujo a una sobreproducción. Para estimular las ventas, la publicidad hizo comprar a la gente productos que realmente no necesitaban o querían. A lo sumo, la industrialización presentaba ventajas mezcladas con efectos negativos.
Grandes negocios sustituyeron las pequeñas fábricas que prevalecían al principio. Como estas empresas eran cada vez menos numerosas, se ampliaban y se hacían más competitivas, los productores formaron asociaciones para controlar la producción, la distribución y los precios. Los Estados Unidos fue la única de las potencias que prohibió los trusts.
El período del "capitalismo monopolista", se inició con posterioridad a la década de 1 870. A partir de este momento, creció también la influencia de la clase trabajadora y de la filosofía socialista. La mayor parte del mejoramiento de las condiciones del trabajador se debió al poder político de varios partidos socialistas y al poder económico de las uniones sindicales. Como resultado, el nivel del trabajador europeo de 1914 aumentó entre 1 870 y 1 914.
En Inglaterra, el panorama económico parecía menos prometedor. Antes de 1870, la industria británica había disfrutado de un indiscutible liderazgo y la agricultura había ayudado en esto. Esa situación cambió gradualmente cuando Alemania y los Estados Unidos, se convirtieron en los principales rivales industriales de Inglaterra y la afluencia de productos agrícolas baratos de ultramar causó una rápida decadencia de la agricultura británica. Alemania y Norteamérica habían sobrepasado a Inglaterra en la industria básica del hierro y el acero hacia 1914 y la contribución de Inglaterra al comercio mundial descendió del 23 % en 1876 al 15 % en 1913.
La mayor parte de esta decadencia en el liderazgo de Inglaterra fue inevitable, por cuanto las naciones que fueron alguna vez clientes de Gran Bretaña comenzaron a satisfacer su propia cuota de necesidades y demandas en el mercado mundial, pero también hubo otras causas. La educación científico-técnica estaba atrasada con respecto a la de otras naciones, principalmente en Alemania. Inglaterra fue lenta al modernizar sus plantas industriales y sus métodos de producción, no logró comprender la importancia del arte de vender. Además, mientras los obstáculos arancelarios aumentaron cada vez más por todas partes, Inglaterra se aferró a su política de libre comercio, a pesar de los esfuerzos, principalmente de //Joseph Chamberlain// (1 836-1 914) en el transcurso del siglo, por imponer un política proteccionista mediante el establecimiento de cuotas de contribución sobre las mercancías extranjeras.
Aunque su liderazgo económico declinó, Gran Bretaña era la nación más próspera del mundo. El trabajador inglés gozaba de las mejores condiciones entre los trabajadores de la mayoría de los países del continente.
La influencia política de la clase trabajadora inglesa antes de 1914 provenía principalmente del Partido Laborista. Sus orígenes se remontan a principios de la década del 90, pero su inicio oficial data de 1900, cuando varios grupos unieron fuerzas en el Comité de Representación Laborista.
El seguro social se inició, primero contra accidentes (1880), luego contra las enfermedades y el desempleo (1 911). Para financiar estas costosas medidas, el gobierno liberal de Lloyd //George// introdujo un "Presupuesto del Pueblo" en 1909, que cambió el gravamen del impuesto principal para el rico. Como resultado de una política ilustrada en el interior y una fuerte posición en el extranjero, en 1914, Inglaterra tenía una población feliz y una posición segura.
En Alemania, el nuevo Reich alemán presentó un espectáculo de éxito y suprema autoconfianza. Con su desarrollo industrial y su reforma política, Alemania pudo haber rivalizado fácilmente con Inglaterra como la nación más progresista de Europa. Sin embargo, las reiteradas demandas de liberales y socialistas por la reforma del derecho de las tres clases prusianas y la introducción del gobierno parlamentario en el imperio fueron en vano. El electorado alemán, además, estaba dividido en cinco o seis grupos principales, ninguno de los cuales ganó nunca una mayoría.
Por otra parte, el efecto inmediato de la unificación de Alemania en 1871 fue un auge económico de corta duración, que se detuvo repentinamente en la depresión mundial de 1873. Sólo durante las últimas dos décadas del siglo, Alemania comenzó a mostrar su gran poderío económico. La mayoría de los éxitos económicos de Alemania se pueden atribuir a la política proteccionista que inició //Bismarck// en 1879. Alemania no fue la primera nación en abandonar el libre comercio, pero la gestión de Alemania anunció el inicio de un período de rivalidad arancelaria entre las principales potencias.
El rápido desarrollo económico de Alemania se debió, en gran medida, al desarrollo de su mercado interno. Los alemanes también tomaron la punta en otras ocupaciones, especialmente en las industrias eléctrica y química.
Rusia, por su parte fue la última potencia europea en sentir el impacto de la industrialización. A inicios de la década del 90, Rusia también emprendió un programa de industrialización, principalmente bajo la dirección de su ministro de finanzas y comercio, //Conde Sergei Witte// (1849-1915). Como resultado, Rusia hacia 1900 alcanzó el cuarto lugar entre los productores de hierro del mundo y el segundo en la producción de petróleo.
La depresión económica, la derrota de Rusia en la guerra contra Japón (1904-1905) y el retiro de //Witte// retardaron su desarrollo industrial. La ausencia de capital, el atraso educacional del trabajador ruso y su apego a la comunidad pueblerina fueron los principales responsables del fracaso de Rusia en concretar su extraordinario potencial económico.
La creciente industrialización en Rusia generó también dificultades. Con un amplio suministro de mano de obra de los campesinos sin tierra, los salarios eran bajos y los trabajadores debían trabajar largas horas para ganarse la vida.
Los trabajadores no fueron la única clase que estaba descontenta. Las masas campesinas no tenían tierras; la oposición entre las minorías nacionales contra la política oficial de la Rusificación fue en aumento, el creciente descontento entre los miembros de la clase media favorecieron el gobierno constitucional. Las tensiones estallaron finalmente en enero de 1 905.
Entre 1870 y 1914, las principales potencias mostraron un interés y una creencia absoluta en la ciencia. El interés en la ciencia no fue nada nuevo, pero en la segunda mitad del siglo XIX se desarrolló un verdadero "culto a la ciencia". La investigación científica, en el pasado, campo de pocos científicos y de los señores eruditos, se convirtió en interés de un amplio número de personas, en especial cuando la aplicación de la ciencia a la industria ofreció menos incentivos para la invención. Las ciencias "aplicadas" tuvieron prioridad sobre la ciencia pura en la mentalidad de la mayoría de la gente.
Series virtualmente interminables de inventos científicos parecieron demostrar la habilidad del hombre para revelar los secretos de la naturaleza. La ciencia proporcionó el apoyo necesario para creer de forma optimista en un progreso ilimitado.