El resurgimiento económico del siglo VIII a.n.e. condujo a los griegos, particularmente a los de Jonia, al reinicio de un contacto con las antiguas civilizaciones, establecidas en el Mediterráneo. Durante el siglo VIII a.n.e., los jonios adaptaron el alfabeto fenicio para escribir en griego. Con ello, devolvieron una vida civilizada al mundo griego. La nueva literatura sirvió a los intereses, tanto del comercio como de la poesía.
Asimismo, el crecimiento del comercio internacional condujo al establecimiento de enclaves de mercaderes extranjeros en varias ciudades, la población urbana se hizo entonces mucho más variada y creció el intercambio de ideas y tradiciones entre individuos de diferentes culturas.
Obras tan conocidas como la Ilíada y la Odisea representan los resultados del cambio de las condiciones sociales en la Grecia del siglo VIII a.n.e. Homero compiló en estos trabajos muchas leyendas conservadas en las comunidades aisladas, conectadas ahora por el comercio. Estas viejas historias determinaron con posterioridad la perspectiva europea de la naturaleza y la condición humana.
Durante el siglo VII, los arquitectos desarrollaron la forma característica de los templos griegos del período. Ellos construyeron estructuras oblongas sostenidas por pilares con figuras esculpidas. Las primeras esculturas griegas tuvieron mucho de las egipcias pero hacia el siglo VI a.n.e., los griegos crearon nuevas formas para representar las figuras humanas; aprendieron a moldear figuras humanas con un perfil completo, como no lo hacían los egipcios, y mostraron un interés creciente por la belleza del cuerpo humano.
Hacia el 590 a.n.e., Solón de Atenas estableció leyes que redujeron el peso de la deuda de los pequeños granjeros y que prohibían la esclavitud por deudas. El código de Solón sobrevivió a un período de tiranía para formar la base de una nueva constitución ateniense a finales del siglo VI a.n.e. Durante el siglo VI a.n.e., los griegos comenzaron a prestarle atención a la cronología exacta de su historia y a desarrollar un modo formal y consciente de pensamiento acerca de la naturaleza de las cosas.