Las primeras ciudades se construyeron en Mesopotamia, junto a un valle situado entre las riberas del Tigris y el Éufrates. Los sumerios, sus constructores, también inventaron la escritura. La civilización mesopotámica se desarrolló entre el 3 500 y el 1 500 a.n.e. Es precisamente, hacia el 3 500 a.n.e. que los sumerios comenzaron a utilizar símbolos para representar primero los números y luego las palabras. Asimismo, entre el 3 500 y el 3 100 a.n.e. sus pobladores comenzaron a utilizar sellos cilíndricos para distinguir las mercancías que se intercambiaban en el sistema comercial del valle.
Los sumerios crearon enormes templos de piedra, diseñaron esculturas y utilizaron el cobre y la plata para elaborar diferentes tipos de vasijas. También desarrollaron la escritura como vía para registrar el curso de sus complicadas transacciones comerciales, y por cientos de años, la escritura sólo se utilizó para los limitados propósitos del comercio. Fueron precisamente los sacerdotes, desde sus templos, los que llevaron con cuidado el registro de las operaciones comerciales realizadas en las nuevas ciudades. Resulta un tanto extraño que sea exactamente en el registro de las operaciones de negocio donde se ubica el nacimiento de la civilización, la escritura permitió a los sumerios realizar complicadas transacciones, imposibles sin el registro escrito. La complejidad es el distintivo de la civilización.
Entre el 2 370 y el 2 200, bajo los reinos de Sargón de Agade y de sus sucesores, se utilizó, por primera vez, la escritura con propósitos diferentes a los del comercio. Ellos constituyen los primeros registros escritos de las ideas religiosas de un pueblo de la antigüedad y de su conciencia histórica. Entre el 2 200 y poco antes del 2 000 a.n.e., se desarrolló una escritura pictográfica con formas abstractas, llamada cuneiforme más compacta y versátil que la anterior. Entre el 1 792 y el 1 750, se creó del código de leyes de Hammurabi, un libro legal exhaustivo que contenía un conjunto de regulaciones comprensibles y estándares para todos los habitantes del reino. Sus regulaciones conformaron la base de las innovaciones económicas y sociales porque el conocimiento de la ley hizo que los mercaderes y los oficiales subordinados pudieran actuar de forma independiente.