Los monarcas europeos vencieron varios obstáculos en la construcción de su poder durante el siglo XVI - la nobleza, asambleas representativas y la Iglesia. Las guerras de finales de la Edad Media
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ología militar hizo que la nobleza se subordinara a los reyes. En la mayoría
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de las naciones, los reyes también construyeron burocracias de hombres educados y leales que equilibraron el poder de la vieja aristocracia, mientras se perfeccionaban las finanzas reales mediante innovadores impuestos y una nueva administración financiera.
En las asambleas representativas los intereses regionales de los delegados se hicieron dominantes, así se destruyó la unidad y la efectividad de las asambleas. Los reyes manipularon las asambleas, el pueblo perdió el interés en asistir a las reuniones. Hacia 1600, gracias al uso frecuente que Enrique VII y sus sucesores hicieron de éste, el Parlamento se adquirió una importancia en el gobierno inglés como nunca antes. Finalmente, los primeros monarcas modernos obtuvieron el control sobre las iglesias de sus reinos.
Por otra parte, en el siglo XVI surgió un nuevo y esperanzador tipo de movimiento reformista - el humanismo cristiano. Inspirado en el renacimiento clásico de Italia, cierto número de humanistas del norte de Europa comenzó a recomendar un retorno a las mejores tradiciones, tanto clásicas como cristianas mediante el estudio de los clásicos y la Biblia. Ellos pensaban que la reforma sería el resultado natural de un mejor entendimiento de la esencia simple del cristianismo primitivo. Esta actitud condujo a los humanistas cristianos a estudiar a los clásicos; según ellos los clásicos contenían ideales que, en lugar de ser antagónicos al cristianismo, complementaban al cristianismo. Ellos centraron su sabia atención en la Biblia y en los primeros padres de la Iglesia.
El movimiento se basó en una profunda confianza en la efectividad de la educación para realizar una reforma espiritual en el individuo y, eventualmente, en las instituciones de la Iglesia y la sociedad. El programa fue fundamentalmente conservador pero contuvo un elemento radical: la confianza en la capacidad espiritual independiente de los seglares instruidos. Aunque fueron leales a Roma y a la Iglesia, los humanistas cristianos recurrieron a las traducciones vernáculas de la Biblia, de manera que los legos pudieran participar en la nueva educación cristiana y entender la necesidad de la reforma.
La época de la reforma y la revolución en la Iglesia detuvo el curso hacia el laicismo que resultó evidente en el pensamiento y en las instituciones renacentistas.
Hasta el siglo XVIII, una de las certezas de la vida fue que el conflicto religioso condujo a la guerra civil y al colapso de la sociedad civil. La idea de la tolerancia religiosa, consistente en una moderación del sentimiento religioso, se desarrolló lentamente. La Iglesia medieval había abogado por una tolerancia sustancial, pero las reformas del siglo XVI enterraron esta venerable tradición debajo de una gruesa capa de fanatismo religioso.
El Protestantismo, un movimiento religioso nacido en la primera mitad del siglo XVI, sustrajo de la obediencia al Papa a una gran parte de Europa y originó un gran número de sectas. Nacida con la Reforma de //Lutero// (1 483-1 546), marcó el inicio de la separación de la Iglesia.
La Reforma nació de causas religiosas pero las razones políticas y económicas no estuvieron ausentes en su propagación. Sustentada en la idea generalizada de la Edad Media sobre la necesidad de una reforma en la Iglesia, brotó de la convicción de que el cristianismo volvería a su pureza primitiva por la sumisión de las decisiones y tradiciones eclesiásticas al criterio de la Biblia. Entre las circunstancias favorables a la Reforma, se pueden citar: el Renacimiento, por su interés en remontarse siempre a los documentosoriginales; la invención de la imprenta, que favoreció la difusión de las ideas; la reacción de los príncipes contra los abusos de la Iglesia en materia de poder temporal; la abundancia de bienes del clero y las deficiencias religiosas y morales de algunos de sus elementos. El iniciador de la Reforma, //Martín Lutero//, excomulgado en 1 520, rehusó a la obediencia.
El movimiento protestante generó un permanente cisma de la cristiandad del oeste. Puede decirse, con certeza, que el Protestantismo se alió con el desarrollo de la sociedad y la economía que tuvo sus orígenes mucho antes de la Reforma. Los protestantes, algunas veces, aceleraban y otras impedían ese desarrollo, pero no eran sus generadores.
El capitalismo, el nacionalismo, la monarquía absoluta, la democracia y el laicismo aparecieron tanto en las regiones católicas como protestantes. Ninguno de estos fenómenos se puede explicar con una sencilla sucesión de causas que impulsaran a Lutero y su rompimiento con Roma