Como parte del fortalecimiento político de Europa, en el siglo XI, los normandos conquistaron el sur de Italia, participaron en la reconquista de España y en las cruzadas, con ello que se aseguraron un lugar en la historia europea. Al final del reinado de Carlomagno, los normandos, un pueblo originario fundamentalmente de Noruega y Dinamarca, desembarcaron en los principales ríos de Francia y en el 911 habían ocupado la región llamada Normandía. Sin embargo, su hazaña más importante fue la conquista de Inglaterra, la región más rica de la Gran Bretaña, en el 1066, evento a partir del cual se desarrolló una de las naciones- estados más poderosos de Europa.
En el 1215 se firmó, en Inglaterra, la Carta Magna, un documento trascendental para la historia de sociedad moderna cuyos principios fundamentales aseguraban que el rey gobernara con el consejo de los barones. Aunque la Carta Magna estaba destinada solamente a proteger a los barones y a las altas autoridades eclesiásticas, tuvo una gran importancia: estableció como principio que el gobierno inglés se basaría en leyes y que el rey tendría la obligación de gobernar de acuerdo con las leyes, un fundamento importante en la teoría del gobierno constitucional.
A inicios del siglo XIII, se incorporaron, a la práctica y la teoría del gobierno, varios elementos del gobierno constitucional o limitado. La formación de comunidades legales afectó a muchas regiones de Europa a principios del siglo XIII. Sin embargo, donde mayor éxito tuvieron estas instituciones fue en Inglaterra. A mediados del siglo XIII durante una rebelión se creó una nueva entidad política, el parlamento, donde se invitaron representantes de las distintas ciudades. Los principios básicos del gobierno constitucional se establecieron bajo Eduardo I. Después del 1295, se estableció la práctica de invitar a los representantes de las ciudades, y en 1297 el rey Edward I acordó no elevar los impuestos sin el consentimiento de todo el reinado.
Asimismo, en el dominio de la teoría, la Iglesia desarrolló algunas viejas ideas romanas sobre la sociedad en el contexto de una teoría de la organización eclesiástica. Como base para este desarrollo, se situó el principio "lo que interesa a todos, debe ser aprobado por todos", empleado para apoyar el derecho de los miembros clericales de una iglesia a participar en sus asuntos.
Esas ideas se reflejaron en el crecimiento de las instituciones municipales.
Desde finales del siglo XII y durante el XIII, la iglesia medieval fue una institución altamente burocrática con vastas riquezas y poder.
Los problemas del siglo XIV: depresión económica y peste bubónica
Desde el siglo XI hasta finales del XIII, la economía y la población europea creció continuamente. La prosperidad de los pueblos de campesinos aumentó, para beneficio, tanto de los aldeanos como de los señores. Se devolvieron nuevas tierras al cultivo después de siglos de abandono. Pero muchas de ellas eran de baja calidad.
Durante la última década del siglo XIII, se produjo una serie de cosechas pobres que provocó una intolerable tensión en el superextendido sistema agrícola y esparció el hambre rápidamente. Hacia el 1 300, la población había cesado de crecer, era el comienzo de la decadencia.
La población de principios del siglo XIV no fue sólo más pequeña, sino también más frágil - más propensa a las enfermedades- que la que había existido a mediados del siglo XIII. Las malas cosechas causaron una depresión que afectó toda la economía europea. La superproducción agrícola, objeto de un buen comercio en Europa, decayó y debilitó la economía de las ciudades.
Los reyes y barones, que dependían de las rentas agrícolas para sus créditos, se percataron del deterioro de la salud económica. Los problemas empeoraron con la inflación. Las cosechas pobres aumentaron el precio de los alimentos y de otros productos del campo, ellos incrementaron los precios de las manufacturas. La epidemia de peste bubónica, aparecida en el 1 348 en Italia y que se diseminó rápidamente por toda Europa, aniquiló a un tercio de la población del continente en dos años.
El efecto de este desastre fue enorme. Las aldeas fueron abandonadas. Se cortó drásticamente la fuerza laboral. Los precios se elevaron. La crisis social creó múltiples conflictos de clases, que se manifestaron con desórdenes y rebeliones. Estos problemas estimularon reacciones negativas en las clases más altas.
La idea medieval de que todos en la comunidad tenían derechos y deberes se alteró gradualmente para enfatizar los deberes de todos; la elite de las clases más altas comenzó a verse a sí misma como la única garante del bienestar de la comunidad. El desorden que acompañó a la plaga y a la depresión económica afectó la mentalidad de los europeos al igual que su existencia social y política.