El cristianismo como religión profundamente antagónica con la política y los valores vigentes en la sociedad romana del siglo I llegó a convertirse en la religión predominante del imperio a finales del siglo IV. En el 313, Constantino publicó un edicto de tolerancia a la cristiandad, conocido como Edicto de Milán.
Durante el siglo IV y V, la Iglesia se desarrolló como institución. Sin embargo, internacionalmente se encontraba poco organizada y carecía de una forma de resolver sus disputas. Era entonces necesario crear un orden mundial. Roma, donde según la tradición murió el apóstol Pedro, reclamó su primacía y se apropió del título de "Papa". El primer Papa fue León I, él fue también el primero en elaborar una doctrina completa de la Iglesia.
Dos siglos después, en el año 753, Pipino El Breve donó al Papa Esteban II, un territorio, situado en el centro de Italia, con ella nacieron los estados pontificios.