Desde el año 1340 hasta el 1453, Francia e Inglaterra se enfrentaron por distintas causas. En 1485, Enrique VII estuvo en condiciones de construir una nueva monarquía relativamente estable. Como Luis XI en Francia, Enrique VII, quien reinó del 1485 al 1509, fue un excelente político y administrador. Continuó las mejores políticas de sus antecesores, estimuló el comercio y la industria, dirigió además, un gobierno efectivo y con una buena economía. En sus veinticuatro años de reinado, Enrique estableció una nueva dinastía, los Tudor, y creó las bases para un siglo de paz y prosperidad en Inglaterra.