Mientras las ciencias sociales ofrecían poca satisfacción en una era de inseguridad, las ciencias naturales habían demolido el criterio racional y mecánico de la naturaleza que había prevalecido desde Newton. Antes de finales del siglo XIX, los descubrimientos de los científicos aumentaron las dudas sobre los postulados de la física newtoneana. Era necesario todo un sistema nuevo de física y matemática para responder las preguntas sobre las que Newton había guardado silencio. Este nuevo sistema apareció en 1905 cuando el joven físico alemán Albert Einstein propuso su "teoría de la relatividad".
Según la teoría de Einstein, el tiempo y el espacio no eran absolutos, como Newton había establecido, sino relativos para el observador. Después incluyó la gravitación y el movimiento en sus cálculos. La nueva teoría aceptada incluyó la suposición de Einstein sobre la equivalencia de la masa y la energía. La demostración práctica de la validez de la fórmula de Einstein vino con la primera explosión atómica en 1945.
Estos y otros avances revolucionarios de la ciencia no influyeron inmediatamente en las concepciones de la persona promedio. Los científicos hablaban de las "limitaciones de la ciencia", admitían que no conocían todas las respuestas, así el sentimiento de inseguridad penetró la conciencia general. Un mundo misterioso (como los físicos decían que era), inhibido por el hombre irracional (como los psicólogos decían que era), contuvo una civilización predestinada por la decadencia y la desintegración.