Durante las dos décadas después de 1850, la política exterior en la mayor parte de Europa eclipsó la política interna. En Inglaterra, se instauró un gobierno democrático. Algunas reformas importantes ayudaron a debilitar las tensiones.
El hecho más significativo en la "era de la unificación" fue el surgimiento de Alemania como una gran potencia. De 1871 a 1945, la influencia de esta nación unificada tardíamente se hizo sentir en todas las crisis internacionales importantes y en la historia de cada país. Comparada con la unificación de Alemania, la unificación de Italia hoy parece de menor importancia, aunque no apareció a tiempo. De mucho mayor consecuencia fue la trágica desaparición del Segundo Imperio Francés. Su derrota, a manos de Prusia, sembró las semillas que produjeron las grandes guerras del siglo XX. Estos hechos llegaron hasta 1871. Para esta fecha, parecía como si el continente, al fin, hubiera encontrado la estabilidad que los estadistas, antes de 1850, habían tratado de obtener con tanto trabajo. El futuro mostraría la inestabilidad del nuevo equilibrio de poder.