Para entender el repentino colapso del régimen zarista en 1917, debemos retornar a 1861 y a la emancipación de los siervos por Alejandro II. El campesino liberado en aquel tiempo proporcionó mano de obra para la tardía industrialización de Rusia. El proletariado que resultó, desarraigado y sujeto a la opresión de una industrialización tan rápida, se constituyó en la fuerza motriz de la revolución. En 1914, los trabajadores industriales eran menos del 20 % de la población total, pero se concentraban en las grandes ciudades. Aquí fue donde se inició la revolución, pero tuvo una verdadera repercusión en el campo, donde los campesinos llevaban una existencia marginal.
El derrocamiento del régimen zarista fue el clímax de una ola gradualmente ascendente de protestas populares. En 1917, más de un millón de soldados habían desertado; en las ciudades, los déficits de alimentos provocaban huelgas y desórdenes y en el campo los campesinos sin tierras comenzaban a medir las tierras de sus nobles señores.
En el pasado, el gobierno siempre fue capaz de utilizar al ejército contra estos disturbios. Pero las tropas ahora confraternizaban con los sublevados. De la capital, la insurrección se extendió a las provincias. La Duma estableció un gobierno provisional bajo un aristócrata liberal. El nuevo gobierno provisional se enfrentó a problemas para los cuales no estaba preparado. Para hacer frente al descontento de las masas, se introdujeron algunas reformas, pero éstas no fueron suficientemente lejos.
Lenin, Stalin y otros líderes exiliados regresaron del extranjero o de la Siberia después de la Revolución de Febrero. En septiembre, los delegados comunistas controlaron los soviets en Petrogrado, Moscú y otras muchas ciudades y el 6 de noviembre ocuparon puntos estratégicos en Petrogrado. El 7 de noviembre se convocó un congreso de todos los soviets rusos.
La mayoría de sus delegados para aquel entonces eran comunistas. La "Revolución de Octubre" fue sólo la primera fase en el camino a la victoria; aún faltaba una larga y extensa guerra civil.
Uno de los resultados inmediatos más importante de la "Revolución de Octubre" fue la terminación de la guerra en el frente, con el Tratado de Brest-Litovsk.