Durante los siglos XIV y XV, la cultura vernácula - opuesta a la cultura latina- se convirtió en el vehículo de un importante trabajo intelectual y literario. En Inglaterra, se tradujo la Biblia al inglés y varios autores ingleses produjeron obras de perdurable importancia literaria y linguística. Francisco Petrarca (1304-1374) fue el primero en redescubrir la literatura romana clásica y en entender cuán diferente era la sociedad que la produjo de la suya.
En Francia, el dialecto del norte vino a predominar con respecto al del sur debido a la cruzada de inicios del siglo XIII y al florecimiento de una cultura literaria en Burgundy en el siglo XV. La cruzada convirtió el francés del norte en el idioma de la ley y los políticos, los escritores apoyados por los duques de Burgundy escribieron obras literarias de gran popularidad. En España, el reino de Castilla se convirtió en el centro de una escuela de escritores, que copiaban estilos literarios franceses e italianos. Sus obras hicieron del castellano la lengua literaria principal de la península ibérica.