La figura clave en la transformación del pensamiento liberal de la Ilustración del siglo XIX fue Jeremy Bentham (1748-1832).
Para Bentham, la sensatez de una institución dependía de su utilidad. "Para todo el mundo, su propio placer y su propia libertad, a partir del dolor es lo único bueno, su propio dolor y su propia falta de libertad, el único mal. La felicidad y el bienestar del hombre consisten exclusivamente en los sentimientos placenteros y en la libertad a partir del dolor". Traducido en términos políticos, esto significó que el mejor gobierno era el que asegurara el mayor placer y diera el menor sufrimiento a un número mayor de personas. El tipo de gobierno más deseado para que produjera ese efecto, según Benthanm, era una democracia.
Un liberal era una persona que creía en la libertad - la libertad de pensamiento, la libertad de religión, la libertad económica, la libertad para el comercio y en la liberación de las injusticias políticas del antiguo régimen. La mayoría de esas libertades fueron solicitadas por la Ilustración. Los filósofos deseaban que cada hombre tuviera ciertos derechos naturales - a la vida, a la libertad y a la propiedad. La clase media pidió esos derechos antes y durante la Revolución Francesa. Pero se presentó un nuevo momento, ahora sus clamores no se basaron en la ley natural, como había sucedido durante el siglo XVIII, sino en razones de utilidad, como mejor forma de conseguir la "mayor felicidad del mayor número de personas".
La clase media se introdujo en el tema económico y el liberalismo desarrolló su propia doctrina económica.
Todas las figuras intelectuales, tan mencionadas en este debate sobre liberalismo, fueron ingleses. Como Inglaterra tuvo una clase media mayor y más influyente que la de la mayoría de los países del continente, esto no es sorprendente. Pero los escritos de estos hombres tuvieron un profundo efecto en el liberalismo del continente también.
Debido a la actitud altruista del liberalismo, no es sorprendente que los esfuerzos para resolver los problemas sociales mediante la acción del gobierno encontrara poco apoyo entre la clase media. El liberal siglo XIX fue un firme partidario de la educación como medio de mejorar el mundo.
En la primera mitad del siglo XIX, se hicieron algunos intentos verdaderos para hacer frente a los males del industrialismo inicial mediante una reforma social. Pero cada intento cayó en la filosofía altruista del liberalismo. El liberalismo económico, hasta cierto punto, fue una mera racionalización de los intereses egoístas de la clase media. Sin embargo, en el siglo XIX también hubo una gran creencia en que el mundo operaba de acuerdo a ciertas leyes básicas que no se podían alterar y que finalmente se hacía por la mayor felicidad del mayor número de personas. Sin embargo, esa conformidad en las cosas no pudo satisfacer a los trabajadores. Ellos exigían que se realizara en su nombre una acción remedial, si no estaban preparados para actuar por sí mismos.
La protesta de la clase trabajadora tomó varias formas, roturas de máquinas, emigración, etc.
Como el número de trabajadores aumentó, se creó una consciencia de que constituían una clase diferente cuyos intereses chocaban con los de sus patrones y creció una conciencia de clase, se produjo una organización, un esfuerzo por obtener un mejor tratamiento. El primer país en el que progresaron los sindicatos fue también Gran Bretaña.
Si bien Inglaterra se destacó en definir la filosofía del liberalismo de la clase media, Francia también se destacó en crear su contrapartida, la filosofía del socialismo de la clase trabajadora.
El socialismo como modo de vida no fue algo nuevo. Como filosofía económica y social, es un desarrollo reciente, estrechamente relacionado con el aumento del industrialismo. EL término socialismo no comenzó a utilizarse hasta la década del 30.
Los elementos básicos de la filosofía social marxista fueron expuestos en el breve y persuasivo Manifiesto Comunista.