Este tratamiento es un buen procedimiento, para aquellos que quieran dejar de beber o fumar. Los cambios químicos y la purificación que resultan de esta cura son capaces de reducir y hasta eliminar la sensación de adicción y los múltiples síntomas de carencia que suelen aparecer. El deseo de tomar estimulantes artificiales y agentes antidepresivos disminuye y desaparece con el tiempo totalmente. Las dificultades que aparecen normalmente cuando alguien quiere liberarse del alcohol, del tabaco y de otras drogas, son considerablemente atenuadas por medio de esta cura. Si usted quiere dejar de fumar, pero es un gran fumador, no lo haga repentinamente. Reduzca, más bien la cantidad diaria desde antes de la cura, de manera que deje de fumar completamente al cuarto o quinto día. Después el cuerpo tiene aún tiempo de eliminar las toxinas acumuladas, de manera que muchas veces el deseo de fumar de origen físico desaparece solo, después de haber terminado la cura. Pero claro está que la cura de savia y zumo de limón puede solamente remediar desequilibrios que tienen su origen en el cuerpo. Si su deseo de fumar es también (o solamente) de origen psíquico, una cura de savia y zumo de limón no podrá ayudarle. En este caso habrá que recurrir a métodos psicológicos o meditativos que consolidan la seguridad interior. Esto es muy importante, porque el fumar es muchas veces, sólo un gesto que se usa para encubrir timidez e inseguridad.