Si se sufre de un padecimiento crónico, como por ejemplo una erupción de la piel, puede ser que durante la cura los síntomas se agraven, ¡No tenga miedo! Esto significa sencillamente que el cuerpo quiere deshacerse de todas las toxinas (la piel es precisamente un órgano importante de eliminación). Tan pronto como las toxinas hayan salido del cuerpo, el equilibrio se restablecerá y la piel quedará más sana que antes.
Durante este día o dos de “crisis curativa" de purificación, se puede producir rara parada en la reducción de peso; la increíble inteligencia del organismo se carga primero lo que más le estorba, pasada esta crisis suele ocurrir una caída de peso importante.
Otras afecciones o síndromes ocultos o antiguos pueden aparecer: cefaleas, jaquecas, náuseas, vómitos, mal aliento, esputos, orines cargados, secreciones vaginales, diarreas, urticaria, herpes, eczemas... No abandonar el tratamiento, es la auto limpieza interna que se lo está llevando todo.
A partir del quinto día, todos los efectos benéficos del tratamiento se hacen notar.