



Este segundo romance cantado igualmente en Reinosa y alrededores, está muy unido al anterior; el tema es también el amor no correspondido, aunque en este caso la protagonista es una mujer. Se cree que es una composición más moderna que la anterior, quizá de principios de este siglo, hemos encontrado muchas menos variantes que en el romance anterior; destacaremos tres en la provincia de León y una en la de Zamora, esto no quiere decir que no fuese cantado en más lugares, aunque seguramente contaría con una menor popularidad que el anterior.
Versión recogida en Reinosa:

¿Dónde vas, dónde vas Adelaida?
¿Dónde vas, dónde vas por ahí?
Voy en busca de mi novio Enrique
Dos palabras le voy a decir. (bis)
Las amigas me andan diciendo
mira que Enrique te va a engañar
no es posible que Enrique me engañe
pues estoy planchando para irme a casar
Dan las ocho y Enrique no viene
dan las nueve y Enrique no va
yo me puse el traje de novia
y a la iglesia le fui a esperar (bis)
Ya le vi, ya te vi en la iglesia
arrodillado al pie del altar
pregunté que quién era aquél hombre
y era Enrique que se iba a casar (bis)
Figuraos que triste estaría
figuraos que triste estaré
ver al hombre que yo más quería
verle en brazos de otra mujer (bis)
No me importa que Enrique se case
ni tampoco las olas del mar,
lo que siento es que voy a ser madre
para nunca poderme casar (bis)
Se puede observar que la reiteración inicial que forma parte de tina intensificación expresiva es similar al romance ¿Dónde vas Alfonso XII?, antes mencionado. En la versión de Calzada de la Valdería (León) incluso hay una estrofa tomada de la Verbena de la Paloma:
¿Dónde vas con mantón de manila?
¿Dónde vas con vestido chiné?
Voy al campo y a ver la verbena,
y luego a los toros de Caramanchel.
Literariamente lo más destacable de esta versión recogida en Reinosa es el final, muy parecido a la variante de Santa Marta de Tera (Zamora):
Yo no siento que Enrique me olvide
ni tampoco las olas del mar,
sólo siento quedarme soltera
para nunca, nunca, poderme casar
Curiosamente, en la única versión que se dice el motivo por el cual no se puede casar, lo que constituye una moraleja implícita, es en la de Reinosa. Posiblemente la versión más completa sea la de Caldevilla (León), en la cual el final es otro muy diverso, pues la protagonista apuñala a su novio Enrique y posteriormente se tira a la mar. Quizá estemos ante un ejemplo del paso de un romance de ciego a otro de tradición oral (mucho más simplificado y menos truculento, aunque no por ello menos dramático).
Lo más destacable de la variante musical es su gran amplitud melódica, las alteraciones utilizadas y su cascada de tresillos finales, que hacen de esta melodía una versión más complicada de entonar que otras. Sigue sin haber adornos musicales, adaptándose la letra perfectamente a la música, como en el caso anterior.
Esperamos haber contribuido a un mejor conocimiento del romance cantado en el valle de Campoo y desde aquí hacemos una llamada a todos los campurrianos que recuerden alguna de estas narraciones, ya que sería de gran utilidad el escribirlas para una mejor conservación de nuestro acervo cultural.
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