



Cuando pregunté a mi informante si este romance tenía algún título, ella me contestó que no; lógicamente antaño no se aprendían estas coplillas por el título sino por el contenido. Buscando en los diversos cancioneros de la península, hallé este romance titulado en algunas ocasiones “El Desdichado" y en otras tantas "Sabadillo por la tarde" (primer verso de la composición), igualmente lo titulan "El Rondador Desesperado" o “El Amante Desdeñado", incluso en el “Cancionero Popular de la Provincia de Santander”, hay una versión recogida en Muslera por Sixto Córdova y Oña, titulada: "El día que tú te cases".
He aquí la versión recogida en Villar:
El sábado por la tarde / por tus calles me Paseo
por hablar con tus vecinas / ya que contigo no puedo.
El domingo a la mañana / voy a misa el delantero
como es costumbre de mozos / me paro en el cementerio
Veo venir lindas damas / con lindísimos meneos
y también te veo a ti / con mucho modo y sosiego.
Cuando entras tu por la puerta / me tapo con el sombrero
porque no diga la gente / que por tus amores muero.
Tomastes agua bendita / con los dos dedos del medio
y te vas a arrodillar / delante del Sacramento.
Estás atenta en la misa / lo que yo atento no puedo
sólo con pensar en ti / tengo todo el pensamiento.
Luego que salga de misa / voy a casa el delantero
para decirle a mis padres / que me vistieran de nuevo.
Buen zapato, buena media / buena capa, buen sombrero
si con esto no me quieres / a sentar plaza voy luego.
Luego te irás a la iglesia / entre madrina y padrino
y a mí me estarán llevando / en hombros de cuatro amigos.
Primera amonestación / que en el altar lea el cura
será para echarme a mi / primero, a la sepultura.
Segunda amonestación / ya se acabó mi esperanza
El gozar de tu hermosura ................... . /(1)
comerás buenos pollos en cazuela
cuando a mí me estén comiendo / los gusanos en la tierra.
Luego te irás a la cama / entre sábanas de Holanda
entre siete pies de tierra / allí será la mi cama.
Tú te irás a tu casa / rodeada de gente
y a mí me acompañarán / cuatro luces solamente.
Cuántas vece spasarás / por donde yo esté enterrado
y ni siquiera dirás / ¡Qué Dios te haya perdonado
Hemos encontrado numerosas versiones de este popular romance (que se cree de principios del XIX), por toda nuestra geografía: Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid, Extremadura, Asturias, Madrid. En el “Romancero Popular de la Montaña" recogido por Cossío y Maza encontramos igualmente este romance en varias versiones distintas: Reinosa, Campo de Ebro, Lantueno, La Lastra y Cañeda, incluso se recoge una distinta del mismo Villar, aunque incompleta; desgraciadamente no están analizados ni se encuentran transcritos musicalmente para poder hacer una buena reconstrucción del mismo, aunque nos ha servido para reconocer la gran cantidad de variantes que existen de un mismo romance ya que como se puede leer en la "Gran Enciclopedia de Cantabria" "sorprende la riqueza de matices literarios en las versiones montañesas del romancero, lo que permite suponer que en épocas pasadas este género literario tuvo mucha importancia en el folklore y en las tradiciones populares de Cantabria".
Podemos encuadrar este tipo de romance dentro del segundo grupo, es decir de asunto amoroso. Aquí se puede comprobar el hecho de que en muchas de estas composiciones el Amor y la Muerte van unidos. Es un monólogo subjetivo a diferencia de otras versiones como la recogida en Mojados (Valladolid), que tiene un carácter dialogado entre los dos protagonistas.
Se distinguen dos partes claramente; la parte de la misa, en la cual el amante no deja de admirar a su "no correspondida amada" y el tema de las amonestaciones y la comparación de éstas con la muerte por amor del protagonista. De ahí que algunas versiones, como la de Muslera empiecen así:
El día que tú te cases / se harán dos cosas a un tiempo
primero se hará tu boda / seguido se hará mi entierro.
Hay algunas versiones en las cuales se hallan individualizadas ambas partes del romance como dos composiciones distintas, por ejemplo la recogida por Agapito Marazuela en la provincia de Segovia solamente narra la primera parte del romance "Sabadillo por la tarde" o la recogida en Estremera del Tajo por J..M. Fraile “El rondador desesperado" mientras que en la versión recogida por Sixto Córdova y Oña "El día que tú te cases" sólo aparecen los versos referidos a las amonestaciones, así como en "La canción del amante desdeñado" recogida en Segovia. Otras versiones, como la de Villar unen las dos partes del romance, asimismo la recogida en Burgos por Luis Díaz y Miguel Manzano o la recopilada por Joaquín Díaz en Valladolid.
En cuanto al exordio (parte inicial), prácticamente todas las versiones encontradas comienzan con el verso: “El sábado por la tarde..." excepto la recogida en Mojados que curiosamente empieza así:
Los amantes de Teruel / murieron de sentimiento;
yo también me moriré / si no logro lo que intento.
El final tiene muchas más variantes, por ejemplo la de Campo de Ebro (Valderredible):
y a la cabecera pongan / un cantito bien labrado
con un letrero que diga / "aquí murió un desdichado,
no murió de calenturas, / ni de punta de costado,
que murió de mal de amores / que es un mal desesperado
Aunque el final más original y que cambia totalmente el contenido del romance es el recogido en Retuerto (León):
Sin que sus padres lo sepan / ni su novio la dejara
Se fue a despedir de él / cuando ya estaba en la caja.
Tanta pena le causó / que allí muerta se ha quedado.
Muerta se quedó la niña / en los brazos de su amante
y a los dos los enterraron / en aquella misma tarde.
Quisiera destacar dos estrofas de la versión recogida en Campoo, ya que no aparecen en ninguna otra; encontramos recursos típicos del romancero como el número siete, de connotaciones mágicas y una expresión un tanto típica de estas tierras “la mi cama".
... /comerás buenos pollos en cazuela
cuando a mí me estén comiendo / los gusanos en la tierra.
Luego te irás a la cama / entre sábanas de Holanda
entre siete pies de tierra / allí será la mi cama.
En cuanto a la música, lo más interesante de esta tonada es su original sucesión de ritmos, que forma un curioso e infrecuente compás de amalgama: 6/8 + 3/8. Las versiones melódicas difieren mucho más que las literarias de unas zonas a otras, por ello es importante su trascripción en papel impreso, ya que de lo contrario se perderían irremediablemente al ser totalmente cantadas por tradición oral. Cada región marca sus diferencias melódicas y rítmicas, por ejemplo este romance en algunas zonas de Castilla se mide en tiempos de jota, tiene una figuración más pequeña e incluso se canta con adornos melódicos como algunos mordentes; la recogida en Campoo es más dramática y austera, cantando solamente una nota por sílaba, sin ningún adorno superfluo, adaptándose así perfectamente la letra a la melodía.
El romance puede tener una funcionalidad únicamente narrativa, sin embargo en el valle de Campoo tenía también otra finalidad: ayudar al labrador en las duras tareas del campo, ya que según me comentó mi informante, este romance era cantado por los hombres mientras trabajaban en las tierras, para hacer así más llevadera su labor y seguramente en algunos casos, dado el contenido del romance, para identificarse con el protagonista.
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