Isla de Pascua. Descubierto en 1877 el procedimiento de tallado y transporte de los moais.
Con una extensión de 180 km² y solitaria en medio del Pacífico Sur, no fue sino hasta la llegada del imaginativo y prolífico hotelero suizo Erich von Däniken, a finales de los años sesenta, cuando la lejana Isla de Pascua comenzó a llenar páginas y páginas de libros, revistas y periódicos, casi siempre con un marcado carácter pseudocientífico.
Para el imaginativo suizo y sus seguidores, los moai fueron esculpidos por extraterrestres que se quedaron aislados en Pascua y no sabían qué hacer para no aburrirse. Cuando estos naúfragos cósmicos fueron rescatados por sus congéneres, los nativos intentaron continuar la tarea emprendida por los alienígenas, pero les fue imposible llevarla a cabo con sus primitivas herramientas. Según Däniken y otros "preclaros estudiosos de lo ignoto", los extraterrestres emplearon rayos láser para tallar las estatuas y astronaves para transportarlas. Esto y mucho más podrá encontrarlo el lector en obras como "Recuerdos del futuro", cuyo contenido está tan falto de lógica como su mismo título indica, y otras de los popularmente denominados "astroarqueólogos".
A quien esté seriamente interesado en el tema de Pascua, le remitimos al "Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencias y Artes", obra editada en 1894.En el tomo decimocuarto (1) de dicha enciclopedia encontrará un interesantísimo artículo sobre la Isla de Pascua, su geografía, historia, arte, etc.
En la citada obra se dice que el origen de los pobladores de la isla es un "enigma etnográfico muy interesante por la conexión que tiene con el difícil estudio de las emigraciones polinesias" y que "esta isla tiene abundantes recursos". Ambas afirmaciones son totalmente ciertas. El único enigma existente en Pascua, aunque los "astroarqueólogos" hablen de otros, es el que se refiere al origen de sus pobladores, es un enigma etnográfico.
Respecto a los moai, hay una detallada descripción de los mismos: "Las esculturas, bustos de 4,50 a 5,50 m. de altura casi todos, y algunos de l0, están construidas con una lava compacta de color gris (traquita) que abunda en el cráter del volcán Utuitu, y representan el cuerpo, hasta las caderas, con los brazos unidos al costado, las manos abrazando las cadera, la cara recta, abultada y de expresión desdeñosa, y muy plana la cabeza, con un rebajo en la parte delantera para adaptar en él la corona, que tiene forma de cono truncado o de cilindro. Estas coronas son de lava roja, de 70 a 80 centímetros de altura por 50 a 60 de diámetro. Sorprende la semejanza que hay entre estas estatuas y las esculturas de los aimarás del Perú, y también se han encontrado bustos parecidos a los de Pascua en la isla Pitcairn, deshabitada antes de que la poblasen los sublevados del Bounty." p-11
Sin duda alguna, lo más impactante de este articulo publicado en 1894 es que en él se da ya una explicación lógica y racional del tallado y transporte de los moai. Llama la atención el autor sobre el volcán Rano Raraku, al que en este artículo se le llama Ronoraraka: "la cima de esta montaña parece un gran taller de Escultura, donde se en cuentran estatuas sin terminar o empezadas a tallar en la roca". E inmediatamente después se desvela el presunto enigma: "Aquí pudo Pinart comprender de qué medios y procedimientos se valían los escultores para realizar su trabajo y para trasladar y colocar en su sitio la estatua. Escogían siempre una roca
en plano inclinado; en la misma roca tallaban la escultura, perforaban después la piedra por debajo de la estatua con tantos agujeros como fueran necesarios para separarla de la roca, y la hacían resbalar sobre
la pendiente hasta el lugar en que debía erigirse, donde habían ahondado lo suficiente para enterrar la parte inferior de la estatua, quedando sólo el busto al exterior. Cerca del volcán se han encontrado obsidianas
talladas en forma de láminas y cuchillos, que parecen los instrumentos usados por aquellos desconocidos escultores". Félix Ares de Blas posee una completísima colección de diapositivas sobre la Isla de Pascua,
entre las que están aquellas que hacen referencia a las distintas etapas del tallado de los moai, que reflejan en imágenes lo explicado por Pinart.
Alfonso Pinart llegó a Pascua, a bordo del Seignelay, en 1877, y publicó descripciones de la isla y su estatuaria en el Boletín de la Sociedad de Geografía de París y en "Le Tour du Monde". Lo que está
claro es que Pinart descubrió en 1877 la manera en que los nativos construyeron y trasladaron los moai hasta sus ubicaciones definitivas.
Aunque las absurdas teorías de Däniken y otros divulgadores pseudocientíficos sobre Pascua han sido
refutadas coherentemente por un número considerable de estudiosos de todo el mundo, hemos querido dejar
constancia de que el pretendido misterio que envuelve a los moai ya fue explicado a finales del siglo pasado. El desconocimiento de esta explicación muestra una vez más cual es el modo de proceder de Däniken
y sus colegas: ni siquiera han llevado a cabo una búsqueda bibliográfica; se han dedicado exclusivamente a la construcción de castillos en el aire".
¿Hasta cuándo vamos a tener que seguir soportando que Däniken, Faber-Kaiser, etc. sean considerados por los medios de comunicación como científicos pioneros en una nueva rama del saber? ¿No están mejor
preparados para hablarnos de nuestra historia los antropólogos, arqueólogos... que los "estafadores del pasado"?
Notas: (1) Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano de Literatura Ciencias y Artes.- Montaner y Simón, Editores.- Barcelona 1894. - Tomo XIV.- 1008-1010.