Toda ciudad desconocida implica un reto de orientación, tanto en lo que se refiere a la utilización de medios de transporte como al mero desplazamiento por sus calles. Acostumbrada a la simplicidad del
metro de Valencia, que apenas cuenta con 4 líneas (eso sí, con ramales y terminaciones distintas en una misma línea), la complicación de un trazado de metro como el de
Madrid conlleva una gran dificultad.
Sin embargo, en mi reciente visita a Madrid para acudir a las
Jornadas de Fesabid, pude constatar que la dificultad no era tal una vez captado el concepto general y comprendido las indicaciones básicas que ofrece su plano y la señalización que se puede encontrar en sus estaciones. Entonces recordé haber leído la revolución que implicó este tipo de plano de metro esquemático cuando en 1931 fue diseñado por
Harry Beck para representar la estructura del
metro de Londres.
Harry Beck, ingeniero electrónico, ideó un plano en el que representaba las diferentes líneas y paradas mediante elementos simples: líneas rectas o en ángulos de 45 grados, número limitado de símbolos, distancias entre estaciones constante… Es decir, en vez de utilizar los modelos anteriores, que eran fieles topográficamente a la superficie, imitó la estructura de un diagrama de red eléctrica. Beck comprendió que los usuarios del metro no necesitaban saber en todo momento dónde se encontraban respecto a la superficie, tan sólo cuando salían de las estaciones y que, sin embargo, sí que era importante toda la información relativa a las conexiones entre líneas. Al simplificar el intrincado trazado del metro y limitar la información que ofrecía a la estrictamente necesaria, el plano ganó en legibilidad y comprensión y, por ello, fue rápidamente
imitado.
Los conceptos básicos -de practicidad, claridad y sencillez- empleados para la elaboración de este diseño se unieron en mi mente con algunas de las cosas que se habían dicho en las comunicaciones, mesas redondas y demás actividades de las
Jornadas de Fesabid (para que luego digan que no sirven para nada) y las asimilé al diseño web o de intranets y a su usabilidad. Estas son algunas de las ideas que pude tomar de este modelo:
- La información que se ofrece debe ser la que realmente necesita el usuario.
- Un exceso de información dificulta la comprensión por parte del usuario e implica un menor aprovechamiento de la información realmente útil.
- Los elementos sencillos y uniformes en el diseño (diseño consistente) facilitan la comprensión del sitio por parte del usuario.
- El diseño de un sitio web o una intranet debe ser lo suficientemente claro e intuitivo para que permita un rápido aprendizaje de su uso.