3.1 Las rocas metamórficas
Proceden de la transformación de otras rocas, tantos ígneas y sedimentarias como de otras metamórficas. Algunas, a primera vista, pueden parece ígneas, pero sus granos presenta una forma peculiar. Otras tienen la misma composición que la caliza, pero han desarrollado minerales más grandes. Otras difieren bastante de ígneas y sedimentarias. Todas ellas han sufrido un proceso de metamorfismo o cambio de forma.
Origen y formación
Modificaciones de otras rocas
El origen está en las modificaciones en el estado sólido de otras rocas a consecuencia de cambios en la temperatura, presión y ambiente químico producidos por fuerzas internas que modifican el interior mismo de las rocas a través de un proceso llamado metamorfismo, que tiene lugar en la corteza terrestre por debajo de la zona de meteorización y por encima de la de fusión. Los agentes del metamorfismo son el calor, las presiones de deformación y los fluidos químicamente activos.
Se pueden diferencias dos tipos de metamorfismo: el de contacto y el regional.
Metamorfismo de contacto
Modificación de la roca por el calor emanado del magma a través de plutones o volcanes. El magma eleva la temperatura de la roca y ésta sufre un metamorfismo de tipo térmico. Cuando se extingue el volcán aparece zonas de metamorfización llamadas amedas de contacto, produciéndose el metamorfismo en zonas llamadas aureolas o halos, con espesor de varios milímetros a varios metros. Las aureolas rodean a los batolitos, troncos y latolitos. Se alcanzan temperaturas entre 300 y 800°C y presiones entre 100 y 3000 atmósferas.
Este tipo de metamorfismo tiene lugar en las últimas etapas del proceso de formación de montañas, y a escasas profundidades.
Metamorfismo regional
Se realiza en extensas áreas y a varios miles de kilómetros de profundidad. Aunque también influye la temperatura, son las fuertes presiones las que ejercen mayor influencia, por lo que se llama también dinamo-metamorfismo.
Se puede observar en las raíces de los viejos plegamientos montañosos y en los escudos precámbricos continentales. El peso de los sedimentos provoca una enorme presión, originando zonas de subsidencia donde se unen los efectos de la presión y del calor.
El metamorfismo regional aparece en el momento de las grandes orogenias. Se produce en áreas de subsidencia y de orogenia, favorecido por las fricciones sufridas por las rocas muy falladas. También aparecen aquí secuencias metamórficas similares a las amedas de contacto.
Composición química y mineralógica
Presentan una composición química y mineralógica de las que participan las rocas ígneas y sedimentarias. Se reconocen cuarzos, feldespatos, micas, anfíboles, peridotos, etc. La calcita, dolomita, sílice, óxidos de hierro y carbono provienen de las rocas sedimentarias.
A veces sufren cambios tan drásticos que nada tienen que ver con las rocas primitivas. Se distinguen en general de las rocas originales por caracteres mineralógicos y estructurales debidos a una recristalización. En algunos casos las nuevas rocas poseen minerales que no tenía la roca primitiva y no poseen algunos que tenía aquella.
Textura y estructura
La estructura de las rocas metamórficas es distinta de la estructura original de la roca madre. El calor y la presión hacen que los minerales de las rocas tiendan a ordenarse en franjas paralelas de granos planos o alargados (foliación). Es por ello muy útil este criterio para clasificar las rocas metamórficas en foliadas o no foliadas.
Foliadas
Muestran facilidad para romperse. Se distinguen tres tipos en función del grosor de las hojas:
- Apizarrada: planos de dimensiones microscópicas.
- Filítica: láminas apenas visibles a simple vista.
- Esquistosa: láminas claramente visibles, con rugosidades.
No foliadas
Pueden ser de textura:
- Densa: no se distinguen a simple vista los granos, y no muestran facilidad a romperse en planos paralelos.
- Granular: granos visibles, pero tampoco tienen facilidad para romperse.
El neis es una roca metamórfica de origen ígneo o sedimentario caracterizada por bandas alternas de unos milímetros de diferente composición mineral y color claro u oscuro.
Clasificación de las rocas metamórficas
La clasificación varía en función de los criterios usados para su agrupación: textura, gradientes de presión y temperatura, tipo de metamorfosis, etc.
Ver figura XIII.9 (pág. 468).
Principales rocas metamórficas
- Neis: misma composición que el granito, pero la disposición de los cristales es en microestratos alternantes de cuarzo y feldespatos por una parte y mica por otra.
- Mármol: roca metamórfica de la caliza formada por amalgama de cristales de calcita, cuyas impurezas dan el color al mármol.
- Cuarcita: deriva de las areniscas silicosas en las que cristaliza la sílice.:
- Esquisto: arcilla con una metamorfización poco importante. Se caracteriza por su hojosidad y por no tener el carácter plástico de las arcillas.
- Pizarra: esquisto con metamorfosis más intensa. La hojosidad es menos neta.
3.2 El ciclo de las rocas
Existen relaciones entre los tres tipos de rocas, ígneas, sedimentarias y metamórficas. Con el tiempo y alternado las condiciones, cualquier tipo de roca puede cambiar en otra forma.
El ciclo de las rocas parte del magma hasta llegar a él de nuevo, con una serie de procesos que conducen a la formación y destrucción de las rocas, transformándose unas en otras.