TRADUCCIÓN LITERARIA*
Poesía (traducciones y versiones)
A Mistery, de Lord Byron I-E. No se conserva.
Canción, de Auguste Vacquerie. F-E. No se conserva.
La rima, de Augusto de Armas. F-E.
"Los dos príncipes", de Helen Hunt Jackson. I-E.
Adiós, de Ralph Waldo Emerson. I-E.
Annabel Lee, de Edgar Allan Poe. I-E.
El cuervo, de Edgar Allan Poe. I-E. Inconclusa.
No siempre es mayo, de Henry W. Longfellow. I-E.
La canción de Hiawatha, de Henry W. Longfellow. I-E. Inconclusa.
Lalla Rookh, de Thomas Moore. I-E. No se conserva.
Oda a Delio, de Horacio. L-E. Dos versiones.
A su lira, de Anacreonte. G-E. Leyenda:
A las mujeres, de Anacreonte. G-E.I-E:
Al amor, de Anacreonte. G-E.F-E:
A la paloma, de Anacreonte. G-E.L-E;
A sí mismo, de Anacreonte. G-E.L-E:
Al vivir mi envidia, de Anacreonte. G-E.
A una muchacha, de Anacreonte. G-E.
A los amores de sí mismo, de Anacreonte. G-E.
A la cigarra, de Anacreonte. G-E.
Leyenda: I-E: inglés a español; F-E: francés a español; L-E: latín a español; G-E: griego a español.
Prosa (traducciones y versiones)
Mis hijos, de Victor Hugo. F-E.
Meñique, de Edouard de Laboulaye. F-E.
El camarón encantado (Cuento eslavo. No está verificada la lengua/fuente.)
Los dos ruiseñores, de Hans Christian Andersen. (No está registrada la len- gua/fuente.)
La montaña y la ardilla, de Ralph Waldo Emerson. I-E.
Un idilio de Pascua, de André Théuriet. F-E. No se conserva.
Los trabajos y los días, de Hesíodo. (En prosa poética). G-E.
Ramona, de Helen Hunt Jackson. I-E.
Misterio, de Hugh Conway. I-E.
Atrocidades en Cuba, de Lila Warig de Luaces. I-E.
TRADUCCIONES DE TEXTOS NO LITERARIOS
Antigüedades griegas, de J.H. Mahaffy. I-E.
Antigüedades romanas, de A.S. Wilkins. I-E.
Nociones de lógica, de W. Stanley Jevons.
REFLEXIONES TEÓRICAS SOBRE LA TRADUCCIÓN
Prólogo a
Mis hijos (1875).
Prólogo a
Misterio (1885).
Comentarios sobre las traducciones de
Los Luisíadas, de Luis de Camoens (1882)
Crítica sobre la traducción de G. de Zéndegui de H. Hjorth Boyensen (1887).
Carta a María Mantilla de 9 de abril de 1895.
Cualquier estudioso puede hallar sin dificultad estas traducciones en los tomos que especialmente las compilan de las varias ediciones que se han hecho de sus
Obras completas, amén de algunos ensayos que figuran en su bibliografía pasiva y atañen al tema. Creemos más interesante destacar sus opiniones sobre cómo debía realizarse a cabalidad una actividad que abordaba personalmente con absoluto profesionalismo; que respetaba, como todo lo que hacía; y cuyo saber además podía transmitir con autoridad de lingüista, vocación de Maestro y ejemplaridad de Apóstol. Para ello, nos referiremos a la carta que Martí escribe a María Mantilla, desde Cabo Haitiano, el 9 de abril de 1895, semanas antes de morir.
Creo que es difícil para un traductor, al retomar esta carta, no relacionarla con la nota introductoria que pone Martí a la traducción que hace de
Mes fils de Víctor Hugo, publicada en la
Revista Universal, de México, el 17 de marzo de 1875 y que titula Traducir Mes fils. Y más difícil aún, no establecer un paralelo entre los comentarios que hace Hugo en la citada obra sobre François Victor, uno de sus hijos, traductor de Shakespeare, y los consejos que Martí da en la carta de referencia a su querida niña.
A este paralelo, donde Hugo y Martí hablan de la traducción a través de sus hijos, quisiéramos dedicar nuestra reflexión final.
Dice Martí a María Mantilla:
Yo quiero que tu traduzcas en invierno o en verano, una página por día; pero traducida de modo que la entiendas y que la puedan entender los demás, porque mi deseo es que este libro de historia quede puesto por tí en buen español [...] a la vez que te sirva [...] a tí, para entender, entero y corto, el movimiento del mundo y poderlo enseñar [...].
Comenta Hugo de su hijo:
[...] traduce a Shakespeare, lo interpreta, lo comenta, lo hace accesible a todos [...]. Introducir a Shakespeare en Francia (qué deber tan vasto( Y este deber él lo acepta, a él se obliga, en él se encierra.
Prosigue Martí:
En francés hay muchas palabras que no son necesarias en español [...]. Es bueno que al mismo tiempo que traduzcas [...] leas un libro escrito en castellano útil y sencillo, para que tengas en el oído y en el pensamiento la lengua en que escribas [...] Ve, pues, el cuidado con que hay que traducir [...] para que el libro no quede como tantos libros traducidos, en la misma lengua extraña en que estaba [...]
Y Hugo:
El inglés de Shakespeare no es el inglés de hoy: ha sido necesario superponer a este inglés del siglo dieciséis el francés del siglo diecinueve, especie de combate, de combate cuerpo a cuerpo de los dos idiomas: la aventura más terrible que pudiera acometer un traductor [...]
Añade el cubano:
La traducción ha de ser natural, para que parezca como si el libro hubiese sido escrito en la lengua a que lo traduces, que en eso se conocen las buenas traducciones [...].
Y observa el francés:
Ha puesto sobre Shakespeare la lengua francesa, y ha hecho pasar a través de este calado inextricable de dos idiomas aplicados uno sobre otro, todo el brillo, toda la irradiación de este genio [...].
Por demás, la coincidencia de criterios en cuanto a la manera de abordar la labor de restitución es absoluta. En los párrafos que presentamos a continuación, ambos autores van de referirse al enfoque traduccional que hemos calificado de traducción de dependencia, pero lo hacen partiendo del único análisis en que la relación entre el original y la restitución es válido y concebible para un profesional de la mediación. No obstante, Hugo se acerca más, a nuestro entender, a lo que ya en pleno siglo xx se ha denominado traducción de referencia. Analicemos lo que expresan al respecto ambos escritores:
Traducir es transcribir de un idioma a otro !escribe Martí! Yo creo más, yo creo que traducir es transpensar [...] traducir es pensar como él, impensar, pensar en él. El deber del traductor es conservar su propio idioma, y aquí es imposible [...] Victor Hugo no escribe en francés: no puede traducírsele en español. Víctor Hugo escribe en Víctor Hugo: (qué cosa tan difícil traducirlo( [...]. De otros, traducir es pensar en español lo que en su idioma ellos pensaron. De él, traducir es pensar en la mayor cantidad de castellano posible lo que él pensó, de la manera y en la forma que lo pensó él, porque en Víctor Hugo la idea es una idea y la forma otra. Su forma es parte de su obra, y un verdadero pensa miento: puesto que él crea allí, o la traducción no sería una verdad, o en ella es preciso crear también. !Yo no lo he traducido, lo he copiado,! y creo que si no lo hubiera copiado, no lo hubiera traducido bien. He copiado sus escisiones, sus estructuras, sus repeticiones, su presunción, su ortografía [...]. !Y en todo, de él traduje frases e ideas.! Traducir es estudiar, analizar, ahondar. Cavé en cuanto pude [...].
He ahí, en efecto, a Shakespeare traducido. [...] Importa no perder nada de esta obra enorme [...] Para esto ha debido prodigar en cada frase, en cada verso, casi en cada palabra, una inagotable invención de estilo. Para obra tal, es preciso que el traductor sea creador [...]. Él es el escritor que era preciso [...] Escritor extraño y raro, un escritor que prueba su originalidad con una traducción. No le basta traducir [...] Es lingüista, artista, gramático, erudito. Es docto y avisado. Siempre sabio, jamás pedante. Asimila y coordina las diferencias, las notas, los prefacios, las explicaciones. [...] No tiene esta caverna inmensa un antro en que no penetre él. Hace excavaciones en este genio [...]. (Víctor Hugo.
Mes fils.)
Cerramos con esta reflexión el período que llega hasta la República pseudocolonial y nuestro estudio. En el de !la República! que corre hasta nuestros días, observamos una actividad menor de la traducción literaria cuyos cultivadores prefieren dedicarse a la creación original en un proceso de asentamiento y consolidación de la literatura nacional, en provecho de la traducción de textos pragmáticos o utilitarios que alcanza, en cambio, un auge sin precedentes. Si bien la individualidad del traductor general se pierde en una faceta menos creadora del oficio, en el proceso de institucionalización de esa profesión, como señalamos al principio.
Empieza a darse entonces con frecuencia mayor, un movimiento en sentido inverso: muchos autores cubanos son traducidos a otras lenguas No obstante, la obra traducida de los autores cubanos puede y debe desempeñar en las culturas de destino el papel de traducción de referencia. A las puertas de un nuevo milenio, la letra mediada puede y debe, transmitir ya resultados de auténtico sello americano para que alcance
esta potencia singular de enriquecer a un pueblo sin empobrecer al otro, de no extraviar lo que toman, y dar un genio a una nación sin quitarlo a su patria (Víctor Hugo, traducido por José Martí).
ABSTRACT
Remarks about the History of Translation in Cuba (II)
By going through the history of translation in Cuba, the author relates how this activity has been developed in our island since the encounter of the two cultures until our days. Mainly focusing her balance on literary translation and upon the base of a periodicity established for the studying of Cuban literary evolution, she points out the characteristics of translation in our country in each of those periods (immediate interpreting/translation, of prevalence with some features of domain first and then of rebelliousness, till it became referral translation in which dependant features alternate). She provides relevant data !and in some cases curious data! to be able to follow this process started at the very first moments of the two culture encounter till the first years of the growing Republic. She devotes special attention to the profuse translating activity of our main writers and intellectuals in the XIX Century during which people like Heredia, Del Monte, Zenea and very significantly José Martí standed out as leading figures.
Subject headings: TRANSLATING/history; TRANSLATORS; INTERPRETING; LITERARY TRANSLATION; CUBA.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Arencibia Rodríguez L. Apuntes para una historia de la traducción en Cuba (I). LIVIUS. Rev Estud Trad 1993;(3):1-17.
- Portuondo JA. La Historia y las generaciones, Santiago de Cuba: Editorial Manigua, 1958.
- Belfrage C. Mi amo Colón. La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1988:359.
- Carpentier A. La música en Cuba. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1946:33.
- Ortíz F. Los negros esclavos. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1975:92.
- Henríquez Ureña M. Panorama histórico de la literatura cubana. La Habana, 1967;t 1:58. (Edición Revolucionaria)
- Lezama Lima J. Antología de la poesía cubana. La Habana: Editora del Consejo Nacional de Cultura, 1965;t 1:72.
- Arencibia Rodriguez L. La traducción en las tertulias literarias del siglo xix en Cuba. Revolución y Cultura (En prensa).
- Henríquez Ureña M. Panorama histórico de la literatura cubana. La Habana, 1967;t 1:396. (Edición Revolucionaria)