Jean-Pierre Claris de Florian nació en 1755, en el castillo de Florian (Languedoc) cerca de Ahorra.
Fue el sobrino de Voltaire quien le hizo leer a los diez años, las fábulas de La Fontaine,
Tuvo una juventud feliz y inteligente, animada por Voltaire, y escribió para el teatro de Arlequinades en 1784, comedias inspiradas del teatro italiano; "Estela" y "Némorin", novelas pastorales en prosa y verso;“Los dos billetes” (1782), "Juanito y Coleta o El pleito del Marquesado", "Guillermo Tell o la libertad de Suiza", y las Fábulas famosas en 1792.
Fue un escritor fecundo y sentimental. Considerado fabulista, "chansonnier", novelista y autor dramático, fue elegido miembro de la academia francesa en 1788.
Se mezcló con el movimiento revolucionario y fue detenido cómo sospechoso. Escapó de la guillotina en el momento de la caída de Robespierre. Pero falleció poco tiempo después, en 1794 en Sceaux.
El rinoceronte y el dromedario (Le rhinoceros et le dromadaire, Francia 1998, de Serge Elissalde), fue llevada al cine como animación del poema de Jean-Pierre Claris de Florian.
Algunas de sus Fábulas son:
El autor y ratones (Fábula)
El niño y el espejo (Fábula)
El vestido de Arlequín (Fábula)
La oruga (Fábula)
La coqueta y la abeja (Fábula)
La fábula y la verdad (Fábula)
La gallina joven y el zorro viejo (Fábula)
El gato y el telescopio (Fábula)
El gato y el espejo (Fábula)
El perro y el gato (Fábula)
El grillo (Fábula)
El hombre joven y el hombre viejo (Fábula)
La hiedra y el tomillo (Fábula)
El zorro que predica (Fábula)
El ruiseñor y el pavo real (Fábula)
El ruiseñor y el príncipe (Fábula)
La jornada (Fábula)
Los dos solteros (Fábula)
Los dos calvos (Fábula)
Los dos jardineros (Fábula)
Los dos viajeros (Fábula)
Placer de amor (Canción)
Los Dos Viajeros
Compadre Tomás y su amigo Lubín
iban los dos a pie a la ciudad vecina.
Tomás halla, en el camino,
una bolsa llena de monedas.
La mete en su bolsillo. Lubín, con gran contento,
le dice : “¡Qué suerte hemos tenido!”.
No - responde fríamente Tomás - ;
“hemos “ no está bien dicho, “he” es más correcto.
Lubín no se atreve a chistar. Mas, al dejar el llano,
encuentran a unos ladrones en el bosque escondidos.
Tomás, temblando y no sin causa,
dice : “Estamos perdidos”. No - contesta Lubín-
“estamos” no es muy lógico ; “estás” es otra cosa.
Dicho esto, se escapan a través de los bosques.
Atenazado por miedo, Tomás pronto es alcanzado
y tiene que entregar la bolsa.