Mientras todo este panorama se hallaba en formación y el mundo entero bullía de experimentos literarios en Internet, Venezuela se encontraba de espaldas a estas realidades. No nos faltaba justificación, pues ya se sabe la lentitud con la que los adelantos tecnológicos se han presentado por estos lares. Más sorpresa nos ocasionó en aquel momento, sin embargo, que en todo el ámbito de habla hispana no existía una sola revista literaria en castellano para los usuarios del correo electrónico.
El 20 de mayo de 1996 publicamos la primera edición de Letralia, Tierra de Letras, como un pequeño muestrario de las letras venezolanas contemporáneas. La concepción del proyecto se fundamentó en que los grandes medios de difusión, como los suplementos literarios de la prensa y las editoriales tradicionales, no brindan el suficiente apoyo a los escritores venezolanos, originando una especie de literatura secreta, subrepticia, bastante alejada y en muchos casos muy superior a la que se nos vende desde Caracas.
Pero Letralia creció con inusitada rapidez. En su segunda edición, la revista interesó a la Red de Investigación de España, RedIRIS, ente oficial que brinda servicios informáticos a universidades e instituciones científicas en la nación ibérica. RedIRIS nos ofrecía distribuir la revista a través de sus sistemas, con la única condición de que extendiéramos nuestro trabajo a todos los países de habla hispana. Así nos convertimos en la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet.
Letralia dispone de dos instrumentos principales para la difusión de literatura en Internet. El primero es la revista, que se publica dos veces al mes e incluye, además de una sección de creación, un grueso caudal de información de gran utilidad para escritores, editores, investigadores y amantes de las letras. El otro es Editorial Letralia, que funciona como una verdadera editorial, aunque los libros se publican sólo en versión electrónica.
Además, nuestro sitio brinda otras herramientas, como un directorio de la Internet cultural de habla hispana, anuncios de concursos literarios y artísticos y un sistema de correo electrónico para nuestros usuarios, entre otros. Nuestros archivos ofrecen acceso a textos de más de 500 autores de todo el mundo de habla hispana, indexados mediante un práctico sistema de búsqueda. Y lo mejor es que todo esto es gratuito para el público.
Letralia ha servido para demostrar que Internet es un terreno fértil para el desarrollo de productos literarios de calidad. Hemos llegado a este punto sosteniendo con orgullo el estandarte de un trabajo honesto, basado en el buen hacer de los escritores de habla hispana que se acercan a nosotros proponiéndonos sus letras para cada edición. La mayoría de estos escritores tiene en sus respectivos países los mismos problemas que nosotros: dificultades para ver sus textos impresos, desánimo ante la ceguera de las editoriales que publican cada año los nombres de siempre.
Algunos de ellos han recibido inclusive beneficios adicionales al hecho, ya estimulante, de ser criticados directamente por sus lectores, y de saber que son leídos al otro lado del mundo. Editores de diversos países han publicado libros de escritores cuyo trabajo conocieron en nuestras páginas. Así, la labor de Letralia ha sobrepasado los límites del mundo cibernético.
En el editorial de la primera edición, el 20 de mayo de 1996, escribimos que, sin poder aún asegurar nada, nos limitábamos a anunciar que nuestra intención era apoyar a la literatura como arte, sin mayor complicación y sin el absurdo del compromiso. En este punto del camino, nos sentimos orgullosos de saber que nuestra revista ha contribuido en alguna medida a definir el verdadero panorama literario de nuestros tiempos.