Necesidad de la verificación de datos
Un trabajo de IP no puede contener errores. Ni grandes ni pequeños. Los grandes, porque desacreditan al investigador y al medio; los pequeños, porque pueden llegar a invalidar el resultado global de la investigación, por importante que éste sea.
Por tanto, antes de ponerse a escribir y antes incluso de planificar la última fase de la investigación (en la que hemos que averiguar "la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad") hay que proceder a un trabajo minucioso de verificación de datos.
Todo lo que se sabe hay que confirmarlo, al menos, en dos fuentes distintas y distantes (es decir, independientes entre sí), mejor si son tres (como se exige en el Washington Post desde el caso Watergate). Esto reza para los aspectos capitales de la investigación (denuncias, acusaciones formales o implícitas, cantidades sobre todo si son de dinero, y más si es dinero públicoó, nombres de entidades y personas implicadas, etc.) y también para los pequeños detalles que parecen no tener importancia: nombres correctamente escritos, domicilios comprobados, fechas y horas lo más exactas posible, etc.
Este es un trabajo difícil, pero, como dice Pepe Rodríguez, "la dificultad nunca debe ser excusa para la irresponsabilidad" (pág. 108). Em la práctica actual, como sois varios en cada equipo y estáis precisamente en la fase de planificar el asalto final a la investigación, lo lógico sería asignar a una sola persona para que, en esta fase, se dedique en exclusiva a la tarea de verificar los datos, confirmarlos en fuentes ajenas y darlos por válidos para la confrontación final y, por tanto, para la redacción definitiva del reportaje.
Registro de verificación
Pepe Rodríguez ha realizado un estudio sistemático de la tarea de verificación en su libro Periodismo de investigación: técnicas y estrategias (páginas 103 a 113). Son diez páginas sin desperdicio, que os resumo a continuación.
En primer lugar, hay que listar todos los DATOS A CONFIRMAR, con indicación de su PROCEDENCIA (ORAL o DOCUMENTAL). Son datos a confirmar todas aquellas informaciones que contribuyen a consolidar la demostración de nuestra hipótesis de trabajo.
A continuación hay que CONCRETAR LA FUENTE original de cada información y VALIDARLA (valorar su grado de validez) en función de lo que vimos al clasificar las fuentes. Es decir, considerar cual es el grado de validez de cada fuente en función de su implicación en el caso que investigamos.
Después, hay que reseñar el PROCESO DE CONFIRMACION mediante:
· Fuentes concordantes (si el dato es de procedencia oral)
· Contraste y análisis del documento (si el dato es de procedencia documental)
En resumen, se trata de responder a las siguientes preguntas:
· ¿Qué sé?
· ¿Quién me lo ha dicho o dónde lo he leído?
· ¿Qué crédito me merece esa fuente y por qué?
· ¿Quién me lo puede confirmar o me lo ha confirmado ya?
· ¿Dónde lo puedo verificar o lo he verificado?
Si hay datos que no se han podido verificar ni confirmar, hay que tenerlos en cuenta con dos objetivos:
· para preguntárselos al sujeto activo o principal implicado en la entrevista final;
· para que al redactar sepamos a qué atenernos al respecto. En último caso, y si son datos imprescindibles, podemos utilizarlos en forma condicional, asignándolos siempre a la fuente emisora: según Fulano, podría..., de acuerdo con el informe Tal, parece ser...
El remate de la investigación
Una vez confirmados todos los datos imprescindibles, y con ellos en la mano (mejor que en la memoria), hay que planificar el remate de la investigación.
Por lo general éste consiste en una simple entrevista formal con el sujeto activo del caso investigado y lo que vamos a intentar es que confirme o desmienta las acusaciones que se le hacen en el reportaje.
A esta entrevista no se puede acudir como "estudiante de periodismo" ni como periodista encargado de una información puntual. Si queremos obtener buenos resultados tenemos que que ir como periodistas profesionales responsables de un trabajo de investigación que se ha llevado a cabo durante varios meses y que ya está listo para publicar en un determinado medio, aunque es mejor no citarlo para no desencadenar la rueda de las presiones.
Si un miembro del equipo ha tenido ya una entrevista anterior con la misma persona o alguien de su entorno, hay que aclararle que aquella entrevista era sólo tentativa o informativa, mientras que ésta es definitiva, para darle la oportunidad de aportar su punto de vista (o su información o documentación adicional) sobre el tema inmediatamente antes de publicarlo.
En ningún caso se trata de presentarle el reportaje para que dé su consentimiento. Ni tampoco para que haga las enmiendas que crea necesarias. Sólo se trata de hablar, y sólo el periodista (o sus jefes, o el abogado) decide sobre el contenido esencial del reportaje. Sí os puede ayudar para matizar el contenido y/o rectificar algunos puntos, sobre todo formales.
Es conveniente presentar el tema de manera que nuestro interlocutor no sepa exactamente todo lo que nosotros sabemos: sólo lo que nos interesa que confirme o desmienta. De hecho, esta entrevista es una encerrona, pero no tiene que parecerlo: hay que acudir a ella sin agresividad, con toda la cordialidad de que seáis capaces (frente a un objetivo, en principio, adverso) y sin creer que tus conclusiones son inamovibles ni que vas a cambiar el mundo cuando publiques tu reportaje.
Una buena estratagema es esgrimir las acusaciones o denuncias dándoles el nivel de simples sospechas y estudiar las reacciones del interlocutor ante el enunciado. Y tomar nota, porque para el lector puede ser más convincente la descripción de sus reacciones que cualquier prueba documental que se aporte a favor o en contra. No olvidéis que investigáis para escribir, no para meter a alguien en la cárcel: de eso ya se encargarán los Mossos, si el caso llega a los tribunales.
La entrevista definitiva se ha de hacer con CUESTIONARIO, pero sin que éste sea conocido previamente por el entrevistado. Por supuesto, no se debería hacer enviándole el cuestionario para que lo responda por escrito, porque sería como "levantar la liebre", espantarlo. Salvo que lo imponga como condición: entonces hay que aceptarlo, si no hay más remedio.
Si de la investigación se derivan acusaciones, lo más normal es que el sujeto las desmienta. Si lo hace sin aportar pruebas, hay que hacerlo constar así en el reportaje. Como en los juicios, todo el mundo tiene derecho a la presunción de inocencia y nadie está obligado a declarar en su contra.
Pero si el desmentido es argumentado y se apoya con documentación o testimonios fehacientes hasta el punto de invalidar la investigación realizada, se puede dar el caso de que el periodista haya de pedir disculpas, retirarse con el rabo entre las piernas y comerse el reportaje con patatas fritas. Eso demostrará que la investigación no estaba justificada desde el principio (la hipótesis de partida era falsa), o que no se han seguido correctamente las reglas de estrategia y táctica necesarias hasta completar el proceso de verificación.
La reacción puede ser también una amenaza de querella. Hay que aceptarla en nombre propio, y conviene advertir a los responsables del medio (en este caso, a mí) de que se ha producido tal amenaza.
Es conveniente acudir a esta entrevista en pareja, pero las reglas de la dialéctica aconsejan que sea sólo uno de los periodistas el que lleve la voz cantante. El otro ha de actuar como testigo, para cubrirse de posibles riesgos penales. Una buena treta para ello es que el "segundo de a bordo" lleve una cámara fotográfica o de vídeo, aunque le prohíban utilizarla. El caso es que esté allí, actuando como testigo presencial de lo que pueda ocurrir y, sobre todo, de lo que pueda escuchar.
Otro aspecto a tener en cuenta al planificar la entrevista final es la posibilidad de que ésta nos aporte algún dato nuevo o la confirmación de alguna sospecha que no estaba suficientemente verificada.
En este sentido, una táctica recomendable es la de acusar frontalmente al implicado para producir en él lo que se llama "desviaciones de culpa": acusaciones contra otros que han hecho o hacen lo mismo y nadie los investiga. Esas acusaciones en cadena nos pueden servir para cambiar el rumbo de la investigación, para ampliar su alcance a otros casos o, mejor todavía, para iniciar una nueva investigación con nuevos objetivos, para seguir ganándonos la vida con este trabajo.