¿Cuáles son las fronteras de Europa?, ¿cuáles los límites del complejo europeo de seguridad? ¿hasta dónde se da una situación de interdependencia entre seguridades nacionales?, ¿cuáles son las fronteras exteriores de Europa?, ¿desde dónde abordamos la definición de dichas fronteras?. Veamos siguiendo a Waever las cuatro visiones de Europa más importantes.
þ La Europa del Atlántico a los Urales
Presentada por franceses y soviéticos, excluye a los EE.UU., si bien no lo hacen en términos anti-americanos.
Se basa en la lógica histórica.
La visión francesa es más compleja, dado que suma la Europa histórica en términos geográficos (del Atlántico a los Urales), l’Europe des patries, y a la tercera Europa o la Europa de la Comunidad.
La última forma que adoptó esta “primera Europa” fue con el proyecto Gorbachov de Casa Común Europea.
Esta Europa comportaría dos supuestos: diferenciación entre seguridad europea y estadounidense (acabando con los lazos trasatlánticos) y la victoria de Rusia en el debate histórico interno entre Europa y Asia, si bien la Europa de Gorbachov, también aplicaba el concepto de Casa Común a Asia para garantizar su intervención en varios complejos de seguridad (Europa, norte de Asia y Oriente Medio), adquiriendo de esta manera un papel decisivo en el futuro de la seguridad internacional.
þ La Europa de Polonia a Portugal.
Se trata de una reafirmación de la identidad europea frente a las superpotencias de la guerra fría. Es una visión mas de futuro que de pasado. Se trata de una Europa que gira en torno de Alemania: una Europa alemana.
La propuesta proviene de los países de la Europa central a partir de los debates políticos y culturales de los años 80 entre los europeos del este, exiliados y disidentes políticos y tenía como objetivo impulsar un comportamiento que favoreciera el contacto entre el este y el oeste de Europa central. Rechazaba el dominio soviético en tanto que potencia extrajera, asiática e implicaba el abandono de los europeos del este del abandono de las organizaciones de seguridad concebidas desde Moscú (Pacto de Varsovia y CAME), compensándose con la prolongación de la Europa occidental (desde Portugal) hacia el Este (Polonia) mediante una organización común, exclusivamente europea.
De hecho, esta propuesta generó a partir de 1990 un sentimiento de inseguridad, la Europa de Portugal a Polonia convertida de nueva en el problema alemán de antes de 1945
þ La Europa de la Comunidad.
En términos de seguridad, los Doce, constituían en 1989 una comunidad en la que el recurso de la guerra entre miembros se daba por descartada, era una comunidad de seguridad pluralista.
Pero el gin de la guerra fría hace inviable esta visión limitada y vincula la seguridad a la de los demás europeos.
La pregunta es ¿quiénes son europeos y cuales son los límites del nuevo sistema de seguridad visto desde Bruselas?.
En algunos casos, se ha tendido a fundir las visiones de la segunda (Polonia a Portugal) y la tercera (Comunidad)
þ La Europa de la CSCE (de Vancouver a Vladivostok).
Nos encontramos ante una visión pragmática que parte de la configuración de seguridad mas amplia existente en torno a Europa. Incluye desde los europeos “no dudosos” (de Portugal a Polonia), la URSS y los EEUU, más Canadá en la medida en que todos ellos desempeñan un papel político real en territorio europeo.
Como vemos se tratan de grandes ideas, justificadas mediante criterios históricos, culturales o políticos para establecer los límites geográficos del complejo de seguridad europeo, pero debe decirse que, pese al esfuerzo y trabajo de los analistas, hasta 1994, la realidad no se ha ajustado a ninguna de las visiones o lógicas arquitectónicas expuestas.
La arquitectura institucional ¿cómo articular un nuevo sistema de seguridad europeo?.
En realidad, van ha ser (son), las tres organizaciones (CSCE; OTAN y la UE), las que pongan los cimientos del nuevo edificio que surgirá de la relación triangular de las tres con el desarrollo de una dimensión de seguridad.
Como punto de partida, veamos las relaciones centrales que deberán ser tenidas en cuenta:
a).- Las relaciones entre los europeos occidentales (tanto los de la UE como los escandinavos -sea o no miembros de la UE-). Importante las relaciones entre los tres grandes (Francia, Alemania y Reino Unido), destacando la pareja franco-alemana.
b).- Las relaciones trasatlánticas que marcarán el papel de los EEUU en Europa.
c).- Las relaciones entre Rusia y los europeos centrales (destacando la relación Alemania-Rusia).
d).- Las relaciones entre europeos ex bloque del Este con los europeos occidentales por una parte y con Rusia (CEI), por otra.
e).- Las relaciones entre Rusia y las otras ex repúblicas de la URSS.
f).- Las relaciones en los Balcanes.
Veamos ahora la situación de las tres organizaciones que en principio deben poner los cimientos de la nueva arquitectura.
1º.- Europa atlantista.
La OTAN es la organización más directamente afectada por el fin de la guerra fría. Su identidad, desde el Tratado de Washington (1949), estaba directamente ligada a la defensa del “mundo libre” frente a la amenaza soviética, por tanto la desaparición del mundo bipolar y la disolución del Pacto de Varsovia cuestiona su continuidad. Veamos argumentos a favor y en contra de dicha continuidad.
a).- Argumentos a favor.
Es más una alianza de estados democráticos que una alianza militar, además, tanto Lippman como su primer Secretario General lord Ismay ya señalaban que sobreviviría al conflicto con la URSS, dado que se trata de mantener a los rusos fuera, a los EEUU dentro y a Alemania abajo. Lo mismo expresan países más atlantistas como Gran Bretaña, Portugal y Países Bajos, además de en general, la mayoría de fuerzas conservadoras y socialdemócratas europeas. Las razones para su continuidad se sintetizan en las siguientes:
Ø Ofrece un mecanismo para vincular a los EEUU con la defensa europea, lo que resulta vital para preservar el equilibrio de la seguridad en Europa y la defensa de los intereses occidentales en un mundo en transformación.
Ø Proporciona un marco de cooperación defensiva militar que refuerza los sentimientos de solidaridad y comprensión a través de la comunidad trasatlántica. También se ve como un instrumento importante de cara a un futuro conflicto en Europa (mantenimiento de la paz, acciones humanitarias...).
Ø Es una alianza respetable de naciones democráticas.
Ø Ofrece un espacio para la integración del poder militar alemán en un marco amplio de defensa colectiva.
Ø Es un seguro valioso contra Rusia que mantiene considerables capacidades militares.
b).- Argumentos en contra.
Ø Se trata de un producto de la guerra fría por lo que se convertirá en un lastre para la reformulación de una Europa ampliada.
Ø No está preparada para hacer frente al nuevo tipo de conflictividad (caso Yugoslavia).
Ø Los EEUU mantienen un papel de primacía a través de su función en la OTAN, debilitando el desarrollo de la UE en su dimensión diplomático-militar.
Ø No puede ser un actor fuera de área y si lo intenta puede acarrearle problemas (reacción de Rusia o países árabes). Decir que, hoy, tras la reforma de 1999 si puede actuar fuera de área.
En general son críticas francesas en base a su voluntad de crear una Europa alternativa en el terreno de la seguridad y de la defensa centrada en organizaciones europeo-occidentales, si bien otros países (con distintas matizaciones), han apoyado esa idea, así España, Bélgica, Alemania e Italia.
Se trata del cleavage entre atlantistas y europeístas.
2º.- La Europa europeísta.
Se presenta como un sistema de seguridad construido alrededor de una Unión Europea que dispone de una política exterior, de seguridad y de defensa común y que goza de capacidad efectiva para proyectar su poder y llevar a cabo acciones militares coordinadas.
Es la Comunidad de Defensa Europea Occidental y vas más allá de una simple Identidad Europea de Defensa (IED) y nos acerca a la Unión Europea Occidental (UEO).
Por tanto, en términos institucionales se vuelve a los 50 con un contexto internacional radicalmente distinto, desde el fracaso del plan Pleven que debía dar origen a un ejército integrado, con fracasos (planes Fouchet, el Informe Tindemans, el Plan Genscher-Colombo), hasta los pasos adelante (Cooperación Política Europea y Título III del Acta Única Europea), sin por ello incorporar la dimensión defensiva.
Pero los cambios en el sistema internacional, plantean nuevas demandas (como mostró la guerra del Golfo que supuso un acicate para el proyecto de dotar a los Doce de una dimensión defensiva propia, ya que puso en evidencia los límites de la Cooperación Política Europea en el mundo de la pos guerra fría), que se orientan por primera vez desde los 50, hacia la conformación de un instrumento defensivo, rompiendo así con la imagen de “potencia civil”, asumida desde la guerra fría por la Comunidad Europea.
De nuevo surge la pregunta de los 50 ¿se trata de una organización independiente o bien del pilar europeo de la OTAN?. En los 50 el debate se resolvió en favor de la segunda opción (condición holandesa para participar en el proyecto), frente a la primera de origen francés.
Por sus características, la UEO es la única organización capaz de adaptarse a las opciones que se barajan: organización exclusivamente europea; organización a caballo entre la OTAN y la UE; organización pilar europeo de la OTAN.
Si bien, la deriva de la CE/UEO hacia una Comunidad Europea de Defensa, necesita como requisito previo la consolidación de una UE federal, con una política de defensa común, la creación de unas fuerzas militares convencionales integradas y la formación de una disuasión nuclear europea.
Los argumentos a favor de esa Comunidad Europea de Defensa Occidental son:
ü Su necesidad para completar el proceso de integración en la UE (moneda común, política exterior común, estructura militar integrada...).
ü Se conseguiría una independencia de los EEUU, creándose unas relaciones de cooperación de igual a igual.
ü Permitiría la creación de una auténtica industria de defensa europea, favoreciendo la posición europea en la competición tecnológica con los EEUU y Japón.
ü Podría llevar a cabo acciones fuera de área y defender los intereses europeos, no siempre coincidentes con los de los EEUU.
ü Proporcionaría un nuevo baluarte para el nuevo sistema de seguridad europea, combinando la autoridad de la Comunidad Europea, con la capacidad militar.
ü Integraría el poder alemán dentro de estructuras europeas más profundas (profundizar versus ampliar), lo que reduciría la sensación de peligro que se puede derivar de la mayor influencia económica de Alemania en Europa central y oriental.
Se tratan de argumentos que chocan frontalmente con la Europa atlántica, por ejemplo el hecho de resituar las relaciones con los EEUU, pero no solo eso están también las diferencias entre los tres grandes europeos (Gran Bretaña, Francia y Alemania) que afectan tanto a las relaciones con los EEUU como al problema nuclear.
Además, existen temas colaterales que son importantes, por ejemplo, la ampliación de la Comunidad (algunos de los países que se incorporarán son neutrales lo que les puede hacer chocar con esa profundización defensiva de la Comunidad). Por otra parte está el tema de Turquía ¿quién la vincula a Europa?.
3º.- El sistema paneuropeo basado en la OSCE.
La noción de seguridad colectiva paneuropea ya aparece en el periodo de la Sociedad de Naciones, si bien, serán la diplomacia soviética su principal valedor, de hecho, el propio Tratado de Varsovia ya recogía esta noción de crear un sistema de seguridad colectiva europea. Tenemos el Proyecto Molotov 1954, el Plan Repavik 1957 y diversas propuestas del Pacto de Varsovia en 1965 y 1972 que tuvieron una fría acogida por occidente, temeroso que la intervención de la URSS dificultase las relaciones con los EEUU.
La distensión modificó la política de dureza de la OTAN frente al Este (Informe Harmel 1967 y Señal de Reykjavik 1968). En los 70 finalmente se inicia un proceso paneuropeo en el que participan los países de la OTAN (y de facto los EEUU y Canadá), los del Tratado de Varsovia y los neutrales y no alineados.
Así, en 1973 comenzó una de las historias con éxito más sorprendentes de la diplomacia moderna: los trabajos de la CSCE, si bien el proceso como tal se inició en 1975 con la firma del Acta Final de Helsinki que desempeñó una doble función: sustituir el tratado de paz de la 2ª GM y el proceso de la CSCE proporciona un macro para el desarrollo pacífico del conflicto Este-Oeste, centrándose esencialmente en los derechos humanos y en las cuestiones de seguridad.
Tras la caída del muro, la CSCE es un elemento de gran simbolismo: su multidimensionalidad, le ha permitido desempeñar un papel destacado en materia de derechos humanos, de ahí que tanto del Este como del Oeste hayan surgido propuestas en torno a la CSCE como marco natural de la seguridad europea.
El entusiasmo para convertir a la CSEC en piedra angular de la seguridad europea se verá frenado por la evolución de los acontecimientos. La idea chocaba de entrada con serios inconvenientes: el mecanismo de adopción de decisiones (unanimidad) sugería la falta de actividad de la CSCE; un sistema de seguridad colectiva ha de disponer de instrumentos para sancionar a los estados agresores, lo que no se da en la CSCE (y solo puede darse en caso de superar la barrera de la unanimidad); dado que la mayor parte de conflictos (previsiblemente) serán de carácter interno, el principio de no injerencia, supondrá un impedimento para el desarrollo de la CSCE como piedra angular de la seguridad europea.
De ahí que algunos analistas propongan un modelo minimalista señalando a la CSCE como una estructura-paraguas, bajo la cual, tanto la OTAN como la defensa europea (CE/UEO), tuvieran funciones concretas, señalándosele a la CSCE determinadas funciones:
ü Proporcionar un marco para la consulta y el diálogo sobre la seguridad paneuropea.
ü Convertirse en el foro para desarrollar el control de armamentos y las medidas de confianza en Europa.
ü Proporcionar una serie de mecanismos para la prevención de conflictos, la gestión de la crisis y la resolución pacífica de disputas, mediante procedimientos obligatorios de arbitraje y de conciliación, y el despliegue de fuerzas de mantenimiento de la paz si es necesario.
ü Proporcionar el marco institucional para prefigurar y profundizar las redes de interdependencia a través del continente.