Popol Vuh - Fragmento
2 - Fragmento
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17 de Noviembre de 2005
LIBRO SAGRADO DE LOS MAYAS
"POPOL VUH" (o "Libro del Indígena Quiché")
Instituto Milenium
Proyecto: Resumen del
Popol VUH
Materia: Historia
Nombre del alumno: Heredia Hernández Diana Leticia
Nombre del profesor: Beatriz Álvarez Alvarado
Grado: 3sec Grupo: B
Ciclo escolar
2009-2010
Primera Parte
Capitulo I
Este capitulo trata de la creación del hombre de cómo se fue creando poco a poco.
Dice que antes de la creación del hombre todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio, todo tan inmóvil, calado y vacía de la extensión del cielo.
Antes no había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, arboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo existía el cielo.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaba el mar en calma y el cielo en toda su extensión.
No había nada junto, que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo.
Solo el creador, el formador Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se le llama Gucumatz.
Tepeu y Gucumatz dispusieron la creación y el crecimiento los arboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el corazón del Cielo, qué se llama Huracán.
El primero se llama Caculhá Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es
Raxa-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.
Luego crearon la Tierra y así fue en verdad como se hizo la tierra.
La creación de la tierra, fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así ya son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua.
De esta manera se perfecciono la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.
Capitulo II
Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles [víboras], guardianes de os bejucos.
En seguida les repartieron sus moradas a los venados y a las aves. Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Y los progenitores le dijeron al venado aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque te multiplicaras, en cuatro pis andarás y te sostendrás.
Luego se designaron también si morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores y los progenitores les dijeron: ustedes, pájaros, habitaran sobre los arboles y los bejucos, allí te multiplicaras, allí te sacudirás en las ramas de los árboles y de los bejucos.
Estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y los pájaros por el Creador y Formador y los Progenitores: Hablar, gritar, llamar, hablar cada uno según su especie, según la variedad de cada uno.
Entonces fue la creación y la formación, De tierra, de lodo hicieron la carne del hambre pro vieron que no estaba bien, por que se deshacía, estaba blando, no tenia movimiento, no tenia fuerza, se caía, estaba aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba para un lado, tenía velada la vista, no podía ver hacia atrás. Al principio hablaba, pero no tenía entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se puedo sostener.
Luego el Creador y el Formador tuvieron que consultar a Ixpiyacoc, Ixmucané, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utitú, en seguida les hablaron a aquellos aducidos, la abuela del día, la abuela del alba y cuyos nombres eran Ixpiyacoc e Ixmucané.
La abuela les dijo den a conocer nuestra naturaleza, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utitú, dos veces madre, dos veces padre, Nim-Ac, Nimá-Tziís, el Señor de la esmeralda, el joyero, el escultor, el tallador, el Señor de los hermosos platos, el Señor de la verde jícara, el maestro de la resina, el maestro Toltecat, la abuela del sol, la abuela del alba, que así serán llamados por nuestras obras y nuestras criaturas.
Y la vieja que era la adivina, la formadora, que se llamaba Chiracan Ixmucané, comenzó la adivinación, dijeron así el creador y el formador, y si este (el hombre de madera) es el que nos ha de sustentar y alimentar cuando aclare, cuando amanezca.
Tú, maíz, tu, tzité; tú, suerte; tu, criatura ¡Unidos ayudaremos!, les dijeron al maíz, al tzité, a la suerte, a la criatura, ¡ven a sacrificar aquí tu corazón del cielo; no castigues a Tepeu y Gucumatz!
entonces hablaron y dijeron la verdad: Buenos saldrán nuestros muñecos hechos de madera; hablaran y conversaran sobre la faz de la tierra. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y se poblaron en la superficie de la tierra. Existieron y se multiplicaron: tuvieron hijas, tuvieron hijos los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no se acordaban de su Creador, de su formador, caminaban sin rumbo y andaban a gatas.
Ya no se acordaban del Corazón del Cielo y por eso cayeron en desgracia. Por esta razón ya no pensaban en el Creador ni en el Formador, en los que les daban el ser y cuidaban de ellos. Éstos fueron los primeros hombres que en gran número existieron sobre la faz de la tierra.
Capitulo III
En seguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos los muñecos de palo, y reconocieron la muerte.
Una inundación fue producida por el Corazón del Cielo; un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo. De tzité se hizo la carne del hombre, pero cuando la mujer fue labrada por el Creador y el Formador se hizo de espadaña la carne de la mujer.
Pero no pensaban, no hablaban con su Creador y su Formador, que los habían hecho, que los habían creado. Y por esta razón fueron muertos, fueron anegados. Una resina abundante vino del cielo. El llamado Xecotcoyach llegó y les vació los ojos; Camalotz vino a cortearles la cabeza; y vino Cotzbalam y les devoró las carnes. El Tucumbalam llegó también y les quebró y desmoronó los huesos.
Entonces los animales pequeños, los animales grandes, y los palos y las piedras les golpearon las caras. Mucho mal no hacías; nos comías, y nosotros ahora te morderemos, les dijeron sus perros y sus aves de corral a los humanos.
Así fue la ruina de los hombres que habían sido creados y formados, de los hombres hechos para ser destruidos y aniquilados: a todos les fueron destrozadas las bocas y las caras. Y dicen que la descendencia de aquellos son los monos que existen ahora en los bosques; éstos son la muestra de aquellos, por que solo de palo fue hecha su carne por el Creador y el Formador.
Y por esta razón el mono se parece al hombre, es la muestra de una generación de hombres creados, de hombres formados eran solamente muñecos y hechos solamente de madera.
Capitulo IV
Había entonces muy poca claridad sobre la faz de la tierra. Aún no había sol. Sin embargo, había un ser orgulloso de si mismo que se llamaba Vucub-Caquix.
Existían ya el cielo y la tierra, pero estaba cubierta la faz del sol y de la luna.
Y decía (Vucub-Caquix): Verdaderamente, son una muestra clara de aquello hombres que se ahogaron y su7 naturaleza es como la de seres sobrenaturales.
Así, pues, yo soy el sol, yo soy la luna, para el linaje humano. Así será porque mi vista alcanza muy lejos.
De esta manera hablaba Vucub-Caquix. Pero en realidad, Vucub-Caquix no era el sol; solamente se vanagloriaba de sus plumas y riquezas.
Ahora contaremos como murió Vucub-Caquix y fue vencido, y como fue hecho el hombre por el Creador y Formador.
Capitulo V
Este es el principio de la derrota y de la ruina de la gloria de Vucub-Caquix por los dos muchachos, el primero de los cuales se llamaba Hunahpú y el segundo Ixbalanqué. Estos eran dioses verdaderamente.
Ahora bien, este Vucub-Caquix tenía dos hijos: el primero se llamaba Zipacná, el segundo era Cabracán; y la madre de los dos se llamaba Chimalmat, la mujer de Vucub-Caquix.
Estos son los nombres de los montes que existían cuando amaneció y que fueron creados en una sola noche por Zipacná
De esta manera proclamaban su orgullo los hijos de Vucub-Caquix
--yo soy el sol—decía Vucub-Caquix
--yo soy el que hizo la tierra—decía Zipacná
--yo soy el que sacudo el cielo y conmuevo toda mi tierra—decía Cabracán
Aun no había sido creada nuestra primera madre, ni nuestro primer padre.
Capitulo VI
Contaremos ahora el tiro de cerbatana que dispararon los dos muchachos contra Vucub-Caquix, y la destrucción de cada uno de los que se habían ensoberbecido. Este venia cada día junto al nance y se subía a la cima del árbol. Hunahpú e Ixbalanqué habían vito que esa era su comida.
Hun-hunahpú, que le dio precisamente en la quijada, y dando gritos se vino derecho a Tierra desde lo alto del árbol.
Hun-hunahpú corrió apresuradamente para apoderarse de el, pero Vucub-Caquix le arranco el brazo a Hun-hunahpú e Ixbalanqué, se fueron a hablar con un viejo que tenia los cabellos completamente blancos y con una vieja y humilde, ambos doblados ya como gente muy ancianas.
Todo esto se debe a que dos demonios me tiraron un bodocazo, y por eso no me puedo comer. Así pues, tened piedad de mi, apretadme los dientes con vuestras manos.
Luego acabaron de sacarle lo dientes que le brillaban en la boca como perlas. Y por ultimo le curaron los ojos a Vucub-Caquix reventándole las niñas de los ojos y acabaron de quitarle todas sus riquezas.
La vieja y el viejo que estas cosas hicieron eran seres maravillosos. Y habiendo recuperado el brazo, volvieron a ponerlo en su lugar y quedo bien otra vez.
Solamente para lograr la muerte de Vucub-Caquix quisieron obrar de esta manera, porque les pareció mal que se enorgulleciera.
Y en seguida se marcharon lo dos muchachos, habiendo ejecutando así la orden del corazón del Cielo.
Capitulo VII
He aquí ahora los hechos de Zipacná, el primer hijo de Vucub-Caquix. Entonces Zipacná ayudo a 400 hombres a cargar un tronco hasta su casa y le pidieron q se quedara y el accedió y luego los 400 muchacho conferenciaron para ver como matar a Zipacná y le iban a decir a Zipacná “Baja a sacar y traer tierra del hoyo”, y cuando se agachara le iban a dejar caer el palo sobre la espalda y ahí lo querían dejar morir.
Así lo acordaron e hicieron un hoyo muy profundo y enseguida llamaron a Zipacná y el entro pero hizo como un escape para que no lo mataran por que el ya sabia que lo iban a matar.
Luego al segundo día, llegaron las hormigas en monto, yendo y viniendo y juntándose debajo del palo. Unas traían en la boca los cabellos y otras las uñas de Zipacná.
Así fue la muerte de los 400 muchachos, y se cuenta que entraron en el grupo de estrellas que por ellos se llama Motz, aunque esto tal vez será mentira.
Capitulo VIII
Contaremos ahora la derrota de Zipacná por los dos muchachos Hunahpú e Ixbalanqué.
Ahora sigue la derrota y muerte de Zipacná, cuando fue vencido por los dos muchachos Hunahpú e Ixbalanqué.
En seguida Hunahpú e Ixbalanqué hicieron una figura a imitación de un cangrejo muy grande, y le dijeron la apariencia de tal con una hoja de pie de gallo, delo que se encuentra en los bosques.
Así hicieron la parte inferior del cangrejo: de pahac le hicieron las patas y le pusieron una concha de piedra que le cubrió la espalda al cangrejo.
Luego los muchachos fueron a hacerle el encuentro a Zipacná y querían q siguiera pormla vega del rio para encontrar un pájaro. Pero el dijo: Hay muchos pajaron que podréis tirar con la cerbatana, y yo se donde se encuentran, dijo Zipacná.
Capitulo IX
El tercero de los soberbios era el segundo hijo de Vucub-Caquix, que se llamaba Cabracán. El se ocupaba de sacudir las montañas. Al más pequeño golpe de sus pies sobre la tierra, se abrían las montañas grandes y pequeñas.
Enseguida hicieron un fuego los muchachos y pusieron a asar los pájaros en fuego, pero untaron uno de los pájaros con tizate, lo cubrieron de una tierra blanca. Mientras estaban asando los pájaros, estos se iban dorando al cocerse, y la grasa y el jugo de que ellos se escapaban despedían el olor más apetitoso. Cabracán sentía grandes ganas de comérselos, se le hacia agua la boca, bostezaba y la baba y la saliva le corrían a causa del olor excitante de los pájaros.
Luego el pregunto que si le daban un pedacito y entonces le dieron un pájaro a Cabracán, el pájaro que seria su ruina. Y en cuanto acabo de comerlo se pusieron en camino y llegaron al oriente, a donde estaba la gran montaña. Pero ya entonces se le habían aflojado las piernas y las manos a Cabracán, ya no tenía fuerzas a causa de la tierra con la que habían untado el pájaro que se comió, y ya no pudo hacerles nada a las montañas, ni le fue posible derribarlas. En seguida lo amarraron los muchachos. Atándole los brazos detrás de la espalda y le ataron también el cuello y los pies juntos. Luego lo botaron al suelo, y allí mismo lo enterraron.
De esta manera fue vencido Cabracán tan sólo por obra de Hunahpú e Ixbalanqué.
Ahora contaremos el nacimiento de Hunahpú e Ixbalanqué.
Segunda parte
Capitulo I
Ahora diremos también el nombre del padre de Hunahpú e Ixbalanqué. Dejaremos en la sombra su origen, y lo dejaremos en lo obscuridad el relato y la historia del nacimiento de Hunahpú e Ixbalanqué. Sólo diremos la mitad, una parte solamente de la historia de su padre. He aquí la historia. He aquí el nombre de Hun-hunahpú, así llamado. Sus padres eran Ixpiyacoc e Ixmucané. De ellos nacieron, durante la noche, Hun–Hunahpú y Vucub-Hunahpú.
Ahora bien, Hun-Hunahpú había engendrado y tenía dos hijos, y de estos dos hijos, el primero se llamaba Hunbatz y el segundo Hunchouén. La madre de estos se llamaba Ixbaquiyalo, así se llamaba la mujer de Hun-hunahpú. Y el otro Vucub-Hunahpú no tenia mujer, era soltero.
Estos dos hijos, por su naturaleza, eran grandes sabias y grande era su sabiduría, eran adivinos aquí en la tierra, de buena índole y buenas costumbres.
En seguida entraron todos en consejo. Los llamados Hun-Camé y Vucub-Camé eran los jueces supremos. A todos los Señores les señalaban sus funciones Hun-Camé y Vucub-Camé y a cada uno le señalaban sus atribuciones. Xiquiripat y Cuchumaquic, eran los Señores de estos nombres. Estos son los que causan derrames de sangre.
Otros señores del consejo son:
Señor Ahalpuh y Ahalganá: ellos hacían hinchar a los hombres, hacerles brotar pues de las piernas y teñirles de amarillo la cara que se llama Chunganal
Señor Chamiabac y Chamiaholom: eran alguaciles de Xibalbá, cuyas varas eran de hueso y ellos hacían enflaquecer a los hombres hasta que los volvían solo huesos y calaveras y se morían
Señor Ahalmez y Ahaltocob: ellos hacían que a los hombres le sucedieran alguna desgracia.
Señor Xic y Patán: ellos causaban la muerte a los hombre en los caminos, los que se llama muerte repentina
Habiéndose reunido el consejo, trataron de la manera de atormentar y castigar a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. Lo que deseaban los de Xibalbá eran los instrumentos de juego de Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú, sus cueros, sus anillos, sus guantes, la corona y la mascara, que eran los adornos de Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú.
Luego diremos que fueron vencidos por Hunahpú e Ixbalanqué.
Capitulo II
En seguida fue la venida de los mensajeros de Hun-Camé y Vucub-Camé. Ellos le dijeron a Ahpop Achih que llamaran a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú para que les dijeran que fueran a jugar a la pelota con ellos para que con ellos se alegren nuestras caras, porque verdaderamente nos causan admiración. Y que traigan acá sus instrumentos de juego, sus anillos, sus guantes y que también traigan sus pelotas de caucho. Eso les fue dicho a sus mensajeros y son búhos y se llamaban:
Chabi-Tucur: era veloz como un piedra
Huracán-Tucur: tenia solamente una pierna
Caquix-Tucur: tenia la espalda roja
Holom-Tucur: solo tenia cabeza, no tenia piernas pero si tenia alas
Los cuatro mensajeros salieron rápidamente dirigiéndose al patio donde estabas jugando Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú, en el juego de pelota que se llamaba Nim-Xob Carchah y les presentaron el mensaje.
Ellos dijeron esta bien pero aguádanos no despediremos de nuestra madre pues su padre ya era muerto y le dijeron a su madre que se tenían que ir por q habían venido los mensajeros de señor a llevárselos.
En seguida se fueron Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú y los mensajeros los llevaban por el camino. Así fueron bajando por el camino de Xibalbá, por unas escaleras muy inclinadas. Hasta llegar al rio que corría rápidamente entre los barrancos llamados Nu.zivan cul y Cuzivan y pasaron por ellos. Y luego pasaron por el río que corre entren jícaros espinosos. Luego llegaron a la orilla de un río de sangre y lo atravesaron sin beber sus aguas, llegaron a otro río solamente de agua y no fueron vencidos. Pasaron a donde se juntaban los cuatro caminos y allí fueron vencidos, en el cruce de los cuatro caminos.
De estos cuatro caminos, uno era rojo, otro negro y, otro blanco y otro amarillo. Y el camino negro les hablo de esta manera: --Yo soy el que debéis tomar porque yo soy el camino del señor. Así les habló el camino.
Y allí fueron vencidos. Los llevaron por el camino de Xibalbá, y cuando llegaron a la sala del consejo de los Señores de Xibalbá, ya habían perdiendo la partida.
Luego hablaron los Señores y les dijeron venid a sentarse en nuestro banco, pero el banco que les ofrecían era de piedra ardiente y en el banco se quemaron. Se pusieron a dar vueltas en el banco, pero no se aliviaron y si no se hubieran levantado se les habrían quemado las asentaderas.
Los de Xibalbá de echaron a reír de nuevo, se morían de la risa, se retorcían del dolor que les causaba de la risa en las entrañas, en la sangre y en los huesos, riéndose todos los Señores de Xibalbá.
ahora bien, su ocote era una punta redonda de pedernal del que llamaban zaquitoc, este es el pino de Xibalbá. Su ocote era puntiagudo y afilado y brillante como hueso, muy duro era el pino de los de Xibalbá.
Los castigos de Xibalbá eran numerosos, eran castigos de muchas maneras.
El primero era la Casa Obscura. Quequma-ha, en cuyo interior sólo había tinieblas
El segundo la Casa donde tiritaban Xuxulim-ha, dentro de la cual hacía mucho frío.
El tercero era la Casa de los tigres, Balami-ha, asi llamada , en la cual no había mas que tigres que se revolvían
El cuarto la casa de los murciélagos, Zotzi-ha se llamaba el cuato del castigo. Dentro de esta casa no había mas que murciélagos
El quinto se llamaba la Casa de las navajas, Chayin-ha, dentro de esta casa no había solamente navajas.
A juicio de aquellos , la naturaleza de este árbol era maravillosa, pore lo que había sucedido en un instante cuando pusiseron entre sus ramas la cabeza Hun-Hunahpú.
La cabeza de Hun-Hunahpú no volvió a a aparecer por que se había vuelto la misma cosa que el fruto del árbol que se llama jícaro, sin embargo, una muchacha oyo la historia maravillosa.
Ahora contaremos como fue su llegada.
Capítulo III
Esta es la historia de una doncella llamada Ixquic, hija de uno de los señores de Xibalbá llamado
Cuchamaquic.
Ixquic, se quedó admirada al escuchar de boca de su padre la historia de los frutos del famoso árbol.
Tan admirada estaba que pensó que sus frutos debían ser muy sabrosos y a continuación se dirigió al sembrado de Puchal- Cha.
Cuando vio los frutos tuvo deseos de comerlos pero una cabeza que estaba entre los frutos le habó diciendo: - ¿Qué quieres? Los objetos que cuelgan del árbol no son frutos, son cabezas, ¿Todavía los deseas comer?
Ixquic, respondió que si.
Entonces Hum-Hunapú le pidió que extendiera su mano derecha hacia él, y cuando lo hizo, la cabeza escupió saliva sobre su mano.
Luego Hun-Hunapu le dijo: En mi saliva te he dado mi descendencia. Ahora puedes subir a la superficie de la tierra y te prometo que no morirás.
Ixquic concibió al instante dos hijos que se llamarán Hunahpu e Ixbalanqué.
Cuando estaba en su sexto mes el padre advirtió que estaba embarazada y la presionó para que dijera el nombre de aquel que la había deshonrado pero Ixquic respondió que no conocía a ningún hombre.
Ante su negativa, el padre llamó a los búhos mensajeros y les dio un cuchillo para que la sacrificaran y una jícara para que colocaran el corazón de Ixquic y se lo trajeran.
Ixquic convenció a los búhos de que no debían sacrificarla pero ellos debían llevar su corazón en la jícara.
Ixquic les hizo recoger el producto de un árbol que cayó en la jícara y pronto se convirtió en una bola roja resplandeciente que tomó la forma de corazón hecho con la savia de aquél árbol semejante a la sangre.
Los búhos se dirigieron con la jícara a Xibalbá donde los señores los estaban esperando. Tomaron el corazón y lo arrojaron al fuego, donde se deleitaron con el aroma de la sangre.
Luego los búhos se dirigieron a la superficie de la tierra para servir a la doncella.
Con su engaño, Ixquic venció a los señores de Xibalbá.
Capítulo IV
Ixquic se dirigió a la casa de la madre de Hun-Hunapu, su suegra.
Al llegar se presentó como su nuera, pero su suegra la echó acusándola de intrusa porque sabía que sus hijos estaban muertos.
Ixquic le dio todas las explicaciones y a regañadientes terminó por aceptarla y la envió al campo con una bolsa a cosechar maíz.
Al llegar al campo que llamaban milpa Ixquic vio que solo había una planta. Se angustió al ver que no podría llenar la bolsa y en su desesperación invocó al dios de la comida para que la ayudase.
De la planta solo tomó las barbas y los pelos rojos de las mazorcas, pero sin cortar las mazorcas de maíz.
Regresó a la casa y los animales del campo la ayudaron a cargar la bolsa llena de maíz.
La anciana suegra le preguntó de donde había obtenido esa cantidad de maíz, ya que sabía que solo había una planta.
-De la milpa- respondió Ixquic
La anciana salió corriendo al campo y comprobó que la única planta seguía en su lugar.
Cuando regresó a la casa la llamó y le dijo:- Ixquic, esta bolsa de maíz es la prueba de que tu eres verdaderamente mi nuera y tus hijos serán sabios.
Capítulo V
Ixquic dio a luz a sus hijos Hunapú e Ixbalanqué en medio del campo. Cuando llevó a los pequeños a la casa de su suegra, como no se dormían, la abuela pidió que los llevaran afuera. Los colocaron sobre un hormiguero y luego sobre espinas, pero los pequeños seguían vivos.
Sus medio hermanos Humbatz y Hunchouén sentían odio y envidia de sus hermanos y deseaban su muerte. Estos se dedicaban a tocar la flauta y el tambor todo el día.
Así fue que Hunapú e Ixbalanqué crecieron en el campo ocupándose de tirar a los pájaros con la cerbatana para procurarse el alimento. Pero cuando le llevaban los pájaros a su abuela para cocinarlos, esta les daba de comer los restos que quedaban después de alimentar a Humbatz y a Hunchouén. Era evidente que su abuela tampoco los quería.
Un día llegaron a la casa sin pájaros y la abuela los retó. Ellos se excusaron diciendo que los pájaros habían quedado enganchados en las ramas y como el árbol era muy alto ellos no podían treparlo y pidieron que sus hermanos los ayudaran a bajarlos.
Al día siguiente partieron los cuatro hacia el bosque donde estaba el árbol lleno de pájaros.
Humbatz y Hunchouén treparon por el tronco hacia las ramas, pero mágicamente el árbol comenzó a crecer repentinamente y no pudieron bajar. Cuando pidieron ayuda a Hunapú e Ixbalanqué, estos le dijeron que se ataran los calzones a la cintura dejando largas las puntas. Ellos hicieron esto, pero inmediatamente se transformaron en monos y se internaron en el bosque saltando de rama en rama. Cuando regresaron a la casa y le contaron a su abuela lo sucedido ella pensó que les habían echo algún daño y temió no volver a ver a sus nietos.
Hunapú e Ixbalanqué le prometieron que los volvería a ver e inmediatamente comenzaron a tocar la flauta y el tambor.
El sonido de la música atrajo a Humbatz y Hunchouén al patio de la casa donde comenzaron a danzar y a hacer muecas con aspecto de mono y la abuela se lanzó a reir a carcajadas.
Humbatz y Hunchouén, convertidos en animales se internaron en el bosque y nunca más volvieron.
Ese fue el castigo por haber maltratado a sus hermanos menores.
Capítulo VI
Hunapú e Ixbalanqué fueron a trabajar al campo para quitar malezas y yuyos,y derribar árboles para preparar el terreno para el cultivo.
Llegaron hasta el lugar de la siembra, pero por arte de magia, el hacha y la azada hacían el trabajo por si solas.
Mientras tanto ellos se dedicaron a tirar con la cerbatana, su deporte favorito. Para disimular se ensuciaron con tierra la cara y las manos para que su familia creyera que ellos habían realizado el trabajo.
Al día siguiente cuando volvieron al campo a continuar el trabajo, vieron que el campo estaba como en un principio. Los yuyos habían vuelto a crecer y no se imaginaban como podía haber ocurrido esto. Sospecharon que algo había ocurrido durante lanoche y se escondieron para investigar que estaba pasando.
Así vieron que los animales del campo, le ordenaban a los yuyos, a los árboles y arbustos volver a crecer.
Hunapú e Ixbalanqué trataron de atrapar a los animales pero ellos se escurrieron fácilmente. Finalmente pudieron atrapar a un ratón que les habló diciendo: -Esto ocurre porque ustedes no deben dedicarse a labrar el campo. –Deben saber que su abuela esconde en su casa los instrumentos del juego de pelota: el anillo, los guantes y la pelota de caucho. Ella no quiere dárselos porque por su causa murieron sus hijos.
Con el ratón volvieron a la casa y mediante engaños lograron distraer a su madre y a su abuela pidiéndoles que fuera a buscar agua al río. Pero como antes, los muy pícaros, perforaron el cántaro, las mujeres no terminaban nunca de llenarlo.
Mientras tanto el ratóncito les mostró el sitio donde estaban escondidos los instrumentos para jugar a la pelota.
Cuando los recuperaron, los escondieron cerca del camino en un lugar secreto y luego corrieron a buscar a las mujeres que todavía estaban a orillas del río tratando de llenar el cántaro.
Capítulo VII
Hunapú e Ixbalanqué se fueron muy contentos a jugar a la pelota en el mismo patio que solían jugar sus padres.
Los Señores de Xibalbá no tardaron en escuchar los ruidos de los jugadores mandaron a sus emisarios a darles un mensaje: Dicen los señores de Xibalbá que desean jugar con ustedes a la pelota dentro de siete días. Traigan la pelota y los ornamentos de juego.
Cuando los emisarios llegaron a la casa solo estaba la abuela y a ella le transmitieron el mensaje: Dicen los señores de Xibalbá que desean jugar con ustedes a la pelota dentro de siete días. Traigan la pelota y los ornamentos de juego. La anciana prometió que en siete días sus nietos estarían allí, pero se quedó triste y afligida porque sabía como habían muerto sus hijos.
Mientras pensaba como iba a hacer para darles el mensaje a sus nietos ya que el patio estaba lejos de la casa y ella apenas podía caminar, un piojo cayó sobre su espalda. La anciana tomó al piojo entre sus manos y le dijo: -¿Te gustaría ir a llevarle un mensaje a mis nietos?. Debes decirle: Dicen los señores de Xibalbá que desean jugar con ustedes a la pelota dentro de siete días. Traigan la pelota y los ornamentos de juego.
El piojo se fue caminando y en el camino se encontró con un sapo que le preguntó: - ¿Adonde vas?. El piojo le respondió: Debo darle un mensaje a los muchachos que juegan a la pelota. El sapo le dijo: Tardarás mucho en llegar, permite que te trague y llegaremos más rápido. El piojo dejó que el sapo lo tragara y siguió caminando pero no muy rápido.
Pronto lo vio una culebra y le preguntó: -¿Adonde vas?. -Tengo un mensaje en mi vientre para los muchachos- respondió el sapo. No veo que vayas muy rápido-dijo la culebra y acercándose, tragó al sapo y siguió el camino.
La culebra caminaba a gran velocidad, pero la vio un gavilán, que la tragó de un solo bocado y se fue volando hasta el muro del patio donde jugaban los muchachos y allí comenzó a dar chillidos.
Hunapú e Ixbalanqué al ver al gavilán tomaron sus cerbatanas y lo hirieron en un ojo. Cuando cayó herido los hermanos le preguntaron que hacía en ese lugar y el gavilán les dijo que traía un mensaje en el vientre para ellos, pero se los daría si lo curaban. Los muchachos curaron al gavilán y este vomitó a la culebra, que a su vez vomitó al sapo.
Cuando le preguntaron cual era el mensaje al sapo este no podía vomitar, pero vieron que tenía baba en la boca. Entonces, hurgaron en la boca y encontraron al piojo entre sus dientes.
Habla- le dijeron los hermanos al piojo. El piojo dijo entonces: Traigo un mensaje de su abuela de parte de Hum Cané y Vicum Cané: Dicen los señores de Xibalbá que desean jugar con ustedes a la pelota dentro de siete días. Traigan la pelota y los ornamentos de juego.
Hunapú e Ixbalanqué fueron a despedirse de su abuela, pero antes sembraron en el patio de la casa dos cañas. Luego le dijeron: - Abuela, si estas cañas se secan, será la señal de que hemos muerto. Pero si retoñan sabrás que estamos vivos.
Capítulo VIII
Hunapú e Ixbalanqué marcharon a hacia Xibalbá cada uno con su cerbatana.
Bajaron escaleras, atravesaron ríos y barrancos. Pasaron entre pájaros y luego por un rio de podredumbre y otro de sangre, pero nada malo les ocurrió porque no los tocaron sino que se ayudaron con sus cerbatanas para atravesarlos.
Llegaron a una encrucijada de cuatro caminos. El negro, el blanco, el rojo y el verde. Tomaron a un mosquito y lo lanzaron por el camino negro con la siguiente orden: Debes picar al primer hombre que encuentres y luego debes picar a todos uno por uno.
El mosquito partió por el camino negro hasta que llegó a Xibalbá. Picó al primer hombre, pero no se quejó porque era de madera. Luego picó al siguiente, que tampoco se quejó porque también era de madera. Cuando picó al tercero, Hum-Cané , este pegó un grito y el señor que estaba a su lado le preguntó: ¿Qué sucede? ¿Por qué gritas, Hum-Camé?
Luego el mosquito picó al siguiente y el señor que estaba sentado al lado revelaba su nombre sucesivamentes. Así fue como el mosquito se enteró de todos los nombres de los señores: Hum- Camé, Vucub-Camé, Xiquiripat, Cuchumaquic, Ahalpuh, Ahalcaná, Chamiabac, Chamiaholom, Quicxic, Patán, Quicré y Quicrixcac.
Dice la leyenda que en realidad no era un mosquito, sino un pelo de la pierna de Hunahpú el que los picó para escuchar el nombre de los señores de Xibalbá.
Hunahpú e Ixbalanque, en posesión de esta información continuaron por el camino negro hasta Xibalbá donde se encontraron con los señores sentados.
Uno de ellos le dijo a los hermanos: -Vamos, saluden a los señores -señalando a los hombres de madera.
Los hermanos respondieron:- Estos no son señores, sino muñecos de palo y luego se dirigieron a los señores saludándolos uno por uno por su nombre.
Los señores se quedaron sorprendidos, ya que ellos jamás revelaban sus nombres. Luego invitaron a los muchachos a sentarse sobre una piedra pero ellos respondieron: Esto no es un asiento, es una piedra ardiente- no se sentaron.
Más tarde los señores los enviaron a pasar a la casa oscura, y entraron sin inconvenientes.
Capítulo IX
La casa oscura era la próxima prueba que debían sortear los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué.
Antes de entrar a la casa oscura les dieron unas rajas de pino encendidas y un cigarro a cada uno con la advertencia de que debían permanecer encendidos hasta la mañana siguiente. Los hermanos no dejaron las rajas encendidas .En su lugar colocaron plumas rojas. Tampoco fumaron los cigarros, sino que colocaron luciérnagas en sus puntas. Por la mañana, los señores de Xibalbá vieron con sorpresa que tanto las rajas como los cigarros estaban intactos y se preguntaban como podría ocurrir eso.
Los señores, invitaron a los hermanos a jugar a la pelota. Luego de discutir acerca de con cual pelota jugarían, decidieron que lo harían con la pelota de los señores.
Apenas comenzó el juego, la pelota comenzó a rebotar sola hasta insertarse en el anillo de Hunahpú. Al advertir la trampa, los hermanos amenazaron con retirarse o usar su propia pelota. Los señores aceptaron y los hermanos pronto insertaron la pelota en el anillo de Xibalbá. Ahí se dio por concluido el juego.
Los señores estaban furiosos ya que deseaban aniquilar a los hermanos.
La próxima prueba fue atravesar la casa de las navajas. Al ingresar, los hermanos le hablaron a las navajas diciendo:- Si no nos hacen daño, tendrán a todos los animales. Y las navajas se mantuvieron quietas.
Los señores estaban sorprendidos de que los hermanos seguían vivos y les propusieron otra prueba: esta vez debían llenar cuatro jícaras enormes (Jarrones) con flores para la mañana siguiente. Al mismo tiempo, los señores reordenaron a los cuidadores del campo que si veían a los hermanos cortando flores debían matarlos. Los cuidadores velaron toda la noche en espera de los hermanos.
Hunahpú e Ixbalanqué no fueron al campo a buscar las flores. En su lugar hablaron con las hormigas para que hicieran el trabajo por ellos. Las hormigas hicieron el trabajo sin que los cuidadores lo advirtieran y por la mañana las cuatro jícaras rebosaban de flores. Los señores se enfurecieron y castigaron con la muerte a los cuidadores del campo.
Capítulo X
La próxima prueba que debieron sortear los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué era pasar la noche en la casa del frío. La casa estaba abarrotada de granizo y era imposible sobrevivir a tan baja temperatura, pero los jóvenes prendieron fuego a unos viejos troncos y salieron sanos y salvos.
Los señores no podían creer que los muchachos estuvieran vivos y les ordenaron otra prueba: Entrar a la casa de los tigres. Los hermanos entraron a la casa y le hablaron a los tigres diciendo: -No nos muerdan, coman estos huesos. Los tigres se dirigieron hacia los huesos y no les hicieron ni un rasguño a los muchachos.
Los señores seguían confundidos al verlos vivos y ordenaron otra prueba: Entrar a la casa de fuego.
Los hermanos entraron a la casa pero las llamas no los tocaron.
Esta vez los señores habían preparado otra prueba: debían pasar la noche en la casa de camazotz o de los murciélagos.
Los hermanos se introdujeron dentro de sus cerbatanas para pasar la noche sin ser lastimados por los murciélagos. Estos animales tienen una punta afilada que produce cortes como si fuera una guadaña.
Temprano en la mañana Hunahpú se asomó para ver si ya era de día y un murciélago le cortó la cabeza. Ixbalanqué le preguntaba a su hermano si ya había amanecido pero este no respondía porque lo había decapitado el murciélago.
Ixbalanqué reconoció que los señores de Xibalbá lo habían vencido.
Los señores estaban felices por la mala suerte de Hunahpú y corrieron a colgar la cabeza sobre el anillo del juego de pelota.
Capítulo XI
Ixbalanqué convocó por la noche a todos los animales, grandes y pequeños.
Cuando llegó la tortuga, se colocó en el extremo del cuerpo muerto de Hunapú y tomó la forma de su cabeza.
Vinieron los sabios del cielo y entre todos le hicieron la cara y hasta pudo hablar. Comenzando al amanecer su existencia.
Pero, para que Hunahpú pudiera revivir debían colocar su verdadera cabeza sobre el cuerpo, que ahora estaba sobre el juego de pelota.
Ixbalanqué le dijo a un conejo que se escondiera en un encinal y cuando le arrojara la pelota saliera corriendo. El conejo hizo lo que Ixbalanqué le ordenó.
Pronto llegaron los señores de Xibalbá para jugar a la pelota. Se reían pensando que habían triunfado sobre los hermanos.
Cuando los señores de Xibalbá arrojaron la pelota, Ixbalanqué le salió al encuentro y rebotando la lanzó hacia el encinal. Cuando el conejo salió corriendo, los señores corrieron detrás de él.
Allí aprovechó Ixbalanque la distracción de los señores para bajar la cabeza de Hunahpú, colocarla en su cuerpo y reemplazar la cabeza verdadera por la tortuga. Cuando los señores de Xibalbá volvieron al juego no podían creer lo que veían: estaban los dos hermanos en el campo de juego.
Luego Ixbalanqué le arrojó la pelota a la cabeza de tortuga y esta cayó en mil pedazos delante de los señores.
Capítulo XII
Hunahpú e Ixbalanqué llamaron a los sabios Zulú y Pacam y les dijeron:- Pronto los señores de Xibalbá los convocaran para preguntarles como hemos de morir porque hasta ahora no lograron matarnos. Tenemos el presentimiento de que utilizaran la hoguera para matarnos. Pero la verdad es que no moriremos.
Les diremos lo que deben responder cuando les pregunten que hay que hacer con nuestros huesos. Ustedes responderán “Deben moler bien los huesos, como si fuera harina de maíz y luego deben arrojarlos al río”.
Pronto los señores prepararon la hoguera y mandaron llamar a los hermanos. Los muchachos, sin ningún temor estiraron los brazos y se precipitaron a la hoguera.
Los señores mandaron llamar a los sabios Zulú y Pacam para preguntarles que debían hacer con sus huesos. Los sabios respondieron: Deben triturarlos como si fuera harina de maíz y luego arrojarlos al río.
Los señores hicieron como le indicaron los sabios, pero cuando los restos tocaron el fondo del río, se convirtieron en dos hermosos muchachos y cuando se manifestaron nuevamente tenían el mismo cuerpo y el mismo rostro que Hunahpú e Ixbalanqué.
Capítulo XIII
Al quinto día los hermanos volvieron a aparecer. Bailaban, cantaban y hacían prodigios como incendiar una casa y luego volvía estar intacta o matarse uno al otro para luego resucitarse sin un rasguño.
Todo esto lo hacían para la gente del pueblo.
Pronto la noticia de estos muchachos llegó a oídos de los señores de Xibalbá y ellos mandaron a sus mensajeros a buscarlos para ver de que se trataba.
Hunahpú e Ixbalanqué vestían pobremente con harapos y cuando los mensajeros llegaron ellos les respondieron que no querían ir porque les daba vergüenza su vestimenta.
Los mensajeros insistieron y finalmente aceptaron. Al llegar a Xibalbá, los hermanos se humillaron ante los señores y les hicieron reverencias.
Los señores les preguntaron: - ¿De dónde vienen? ¿Quiénes son sus padres?
Los hermanos respondieron que no lo sabían ya que sus padres habían muerto antes de que ellos nacieran.
Los señores les pidieron que bailaran y cantaran y más tarde quisieron ver los prodigios que hacían.
Primero les pidieron que incendiaran una casa y luego la restituyeran sin daño alguno y así los hicieron. Luego les pidieron que despedazaran a un perro y luego lo resucitaran y así lo hicieron.
Más tarde despidieron que mataran aun hombre y lo resucitaran. Los hermanos escogieron a un hombre, lo mataron, le arrancaron el corazón y luego lo resucitaron.
Los señores estaban asombrados de ver esos prodigios.
Luego les pidieron que se sacrificaran uno a otro y luego resucitaran. Hunahpú fue sacrificado por Ixbalanqué, le arrancó el corazón y separó cada uno de sus miembros. Y luego lo resucitó.
Hum-Cané y Vucub-Camé, los más malvados de todos los señores les dijeron:- ¡Sacrifíquennos!- querían ver que se sentía en carne propia.
Los hermanos comenzaron sacrificando a Hum- Camé y luego siguieron con Vucub-Camé, pero no los resucitaron.
El resto de los señores y sus vasallos muertos de espanto escaparon a esconderse cerca de un barranco, pero llegaron las hormigas y los desalojaron.
Estos señores volvieron ante Hunahpú e Ixbalanqué humillados y afligidos rogaron por su vida.
Así fue como los señores de Xibalbá fueron vencidos por Hunahpú e Ixbalanqué. Solo por un prodigio y su transformación.
Capítulo XIV
En este Capítulo final Hunahpú e Ixbalanqué revelan sus nombres y su procedencia. Los señores de Xibalbá les piden clemencia y ellos les anuncian que serán eliminados.
Los señores siguieron rogando compasión hasta que finalmente los hermanos decretaron su sentencia: A partir de ese momento su estirpe sería rebajada. Ya no iban a someter a los hombres sino que se dedicarían a la alfarería. Aquí comenzó la decadencia de este imperio. Mientras tanto, la abuela en su casa observaba las cañas que sus nietos habían plantado en el patio el día de su partida. Estas se habían secado y retoñado en varias oportunidades y ahora lucían verdes y vigorosas. La abuela estaba feliz y dejó de llorar por sus nietos.
Hunahpú e Ixbalanqué honraron a sus padres vengando su muerte.
Luego los hermanos ascendieron al cielo. Uno tomó el lugar del sol y otro el de la luna. Entonces se iluminó la bóveda celeste.
Luego subieron también los cuatrocientos jóvenes que había matado Zipacná y se convirtieron en estrellas.
Parte III
Capitulo I
He aquí, pues, el principio de cuando se dispuso hacer al hombre, y cuando se buscó lo que debía entrar en la carne del hombre.
Y dijeron los Progenitores, los Creadores y Formadores, que se llaman Tepeu y Gucumatz: "Ha llegado el tiempo del amanecer, de que se termine la obra y que aparezcan los que nos han de sustentar, y nutrir, los hijos esclarecidos, los vasallos civilizados; que aparezca el hombre, la humanidad, sobre la superficie de la tierra." Así dijeron.
Se juntaron, llegaron y celebraron consejo en la oscuridad y en la noche; luego buscaron y discutieron, y aquí reflexionaron y pensaron. De esta manera salieron a luz claramente sus decisiones y encontraron y descubrieron lo que debía entrar en la carne del hombre.
Poco faltaba para que el sol, la luna y las estrellas aparecieran sobre los Creadores y Formadores.
De Paxil, de Cayalá, así llamados, vinieron las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas.
Estos son los nombres de los animales que trajeron la comida: Yac [el gato de monte], Utiú [el coyote], Quel [una cotorra vulgarmente llamada chocoyo] y Hoh [el cuervo]. Estos cuatro animales les dieron la noticia de las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, les dijeron que fueran a Paxil y les enseñaron el camino de Paxil.
Y así encontraron la comida y ésta fue la que entró en la carne del hombre creado, del hombre formado; ésta fue su sangre, de ésta se hizo la sangre del hombre. Así entró el maíz [en la formación del hombre] por obra de los Progenitores.
Y de esta manera se llenaron de alegría, porque habían descubierto una hermosa tierra, llena de deleites, abundante en mazorcas amarillas y mazorcas blancas y abundante también en pataxte y cacao, y en innumerables zapotes, anonas, jocotes, nances, matasanos y miel. Abundancia de sabrosos alimentos había en aquel pueblo llamado de Paxil y Cayalá.
Había alimentos de todas clases, alimentos pequeños y grandes, plantas pequeñas y plantas grandes. Los animales enseñaron el camino. Y moliendo entonces las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, hizo Ixmucané nueve bebidas, y de este alimento provinieron la fuerza y la gordura y con él crearon los músculos y el vigor del hombre. Esto hicieron los Progenitores, Tepeu y Gucumatz, así llamados.
A continuación entraron en pláticas acerca de la creación y la formación de nuestra primera madre y padre. De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Unicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados.
Capítulo II
Estos son los nombres de los primeros hombres que fueron creados y formados: el primer hombre fue Balam-Quitzé, el segundo Balam-Acab, e1 tercero Mahucutah y el cuarto Iqui-Balam.
Estos son los nombres de nuestras primeras madres y padres.
Se dice que ellos sólo fueron hechos y formados, no tuvieron madre, no tuvieron padre. Solamente se les llamaba varones. No nacieron de mujer, ni fueron engendrados por el Creador y el Formador, por los progenitores. Sólo por un prodigio, por obra de encantarniento fueron creados y formados por el Creador, el Formador, los Progenitores, Tepeu y Gucumatz. Y como tenían la apariencia de hombres, hombres fueron; hablaron, conversaron, vieron y oyeron, anduvieron, agarraban las cosas; eran hombres buenos y hermosos y su figura era figura de varón.
Fueron dotados de inteligencia; vieron y al punto se extendió su vista, alcanzaron a ver, alcanzaron a conocer todo lo que hay en el mundo. Cuando miraban, al instante veían a su alrededor y contemplaban en torno a ellos la bóveda del cielo y la faz redonda de la tierra. Las cosas ocultas [por la distancia] las veían todas, sin tener primero que moverse; en seguida veían el mundo y asimismo desde el lugar donde estaban lo veían.
Grande era su sabiduría; su vista llegaba hasta los bosques, las rocas, los lagos, los mares, las montañas y los valles. En verdad eran hombres admirables Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam.
Entonces les preguntaron el Creador y el Formador : -- ¿Que pensáis de vuestro estado? ¿No miráis. ¿No oís? ¿No son buenos vuestro lenguaje y vuestra manera de andar? ¡Mirad, pues! ¡Contemplad el mundo, ved si aparecen las montañas y los valles! ¡Probad, pues, a ver!, les dijeron.
Y en seguida acabaron de ver cuanto había en el mundo. Luego dieron las gracias al Creador y al Formador : -- ¡En verdad os damos gracias dos y tres veces! Hemos sido creados, se nos ha dado una boca y una cara, hablamos, oímos, pensamos y andamos; sentimos perfectamente y conocemos lo que está lejos y lo que está cerca. Vemos también lo grande y lo pequeño en el cielo y en la tierra. Os damos gracias, pues, por habernos creado, ¡oh Creador y Formador!, por habernos dado el ser, ¡oh abuela nuestra! ¡Oh nuestro abuelo!, dijeron dando las gracias por su creación y formación.
Acabaron de conocerlo todo y examinaron los cuatro rincones y los cuatro puntos de la bóveda del cielo y de la faz de la tierra.
Pero el Creador y el Formador no oyeron esto con gusto. -- No está bien lo que dicen nuestras criaturas, nuestras obras; todo lo saben, lo grande y lo pequeño --dijeron. Y así celebraron consejo nuevamente los Progenitores : -- ¿Qué haremos ahora con ellos? ¡Que su vista sólo alcance a lo que está cerca, que sólo vean un poco de la faz de la tierra! No está bien lo que dicen. ¿Acaso no son por su naturaleza simples criaturas y hechuras [nuestras]? ¿Han de ser ellos también dioses? ¿Y si no procrean y se multiplican cuando amanezca, cuando salga el sol? ¿Y si no se propagan? -- Así dijeron.
-- Refrenemos un poco sus deseos, pues no está bien lo que vemos. ¿Por ventura se han de igualar ellos a nosotros, sus autores, que podemos abarcar grandes distancias, que lo sabemos y vemos todo?
Esto dijeron el Corazón del Cielo, Huracán, Chipi-Caculhá, Raxá-Caculhá, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, Ixpiyacoc, Ixmucané, el Creador y el Formador. Así hablaron y en seguida cambiaron la naturaleza de sus obras, de sus criaturas.
Entonces el Corazón del Cielo les echó un vaho sobre los ojos, los cuales se empañaron como cuando se sopla sobre la luna de un espejo. Sus ojos se velaron y sólo pudieron ver lo que estaba cerca, sólo esto era claro para ellos.
Asi fue destruida su sabiduría y todos los conocimientos de los cuatro hombres, origen y principio [de la raza quiché].
Así fueron creados y formados nuestros abuelos, nuestros padres, por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra.
Capitulo III
Entonces existieron también sus esposas y fueron hechas sus mujeres
"POPOL VUH" (o "Libro del Indígena Quiché")
Instituto Milenium
Proyecto: Resumen del
Popol VUH
Materia: Historia
Nombre del alumno: Heredia Hernández Diana Leticia
Nombre del profesor: Beatriz Álvarez Alvarado
Grado: 3sec Grupo: B
Ciclo escolar
2009-2010
Primera Parte
Capitulo I
Este capitulo trata de la creación del hombre de cómo se fue creando poco a poco.
Dice que antes de la creación del hombre todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio, todo tan inmóvil, calado y vacía de la extensión del cielo.
Antes no había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, arboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo existía el cielo.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaba el mar en calma y el cielo en toda su extensión.
No había nada junto, que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo.
Solo el creador, el formador Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se le llama Gucumatz.
Tepeu y Gucumatz dispusieron la creación y el crecimiento los arboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el corazón del Cielo, qué se llama Huracán.
El primero se llama Caculhá Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es
Raxa-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.
Luego crearon la Tierra y así fue en verdad como se hizo la tierra.
La creación de la tierra, fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así ya son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua.
De esta manera se perfecciono la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.
Capitulo II
Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles [víboras], guardianes de os bejucos.
En seguida les repartieron sus moradas a los venados y a las aves. Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Y los progenitores le dijeron al venado aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque te multiplicaras, en cuatro pis andarás y te sostendrás.
Luego se designaron también si morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores y los progenitores les dijeron: ustedes, pájaros, habitaran sobre los arboles y los bejucos, allí te multiplicaras, allí te sacudirás en las ramas de los árboles y de los bejucos.
Estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y los pájaros por el Creador y Formador y los Progenitores: Hablar, gritar, llamar, hablar cada uno según su especie, según la variedad de cada uno.
Entonces fue la creación y la formación, De tierra, de lodo hicieron la carne del hambre pro vieron que no estaba bien, por que se deshacía, estaba blando, no tenia movimiento, no tenia fuerza, se caía, estaba aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba para un lado, tenía velada la vista, no podía ver hacia atrás. Al principio hablaba, pero no tenía entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se puedo sostener.
Luego el Creador y el Formador tuvieron que consultar a Ixpiyacoc, Ixmucané, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utitú, en seguida les hablaron a aquellos aducidos, la abuela del día, la abuela del alba y cuyos nombres eran Ixpiyacoc e Ixmucané.
La abuela les dijo den a conocer nuestra naturaleza, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utitú, dos veces madre, dos veces padre, Nim-Ac, Nimá-Tziís, el Señor de la esmeralda, el joyero, el escultor, el tallador, el Señor de los hermosos platos, el Señor de la verde jícara, el maestro de la resina, el maestro Toltecat, la abuela del sol, la abuela del alba, que así serán llamados por nuestras obras y nuestras criaturas.
Y la vieja que era la adivina, la formadora, que se llamaba Chiracan Ixmucané, comenzó la adivinación, dijeron así el creador y el formador, y si este (el hombre de madera) es el que nos ha de sustentar y alimentar cuando aclare, cuando amanezca.
Tú, maíz, tu, tzité; tú, suerte; tu, criatura ¡Unidos ayudaremos!, les dijeron al maíz, al tzité, a la suerte, a la criatura, ¡ven a sacrificar aquí tu corazón del cielo; no castigues a Tepeu y Gucumatz!
entonces hablaron y dijeron la verdad: Buenos saldrán nuestros muñecos hechos de madera; hablaran y conversaran sobre la faz de la tierra. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y se poblaron en la superficie de la tierra. Existieron y se multiplicaron: tuvieron hijas, tuvieron hijos los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no se acordaban de su Creador, de su formador, caminaban sin rumbo y andaban a gatas.
Ya no se acordaban del Corazón del Cielo y por eso cayeron en desgracia. Por esta razón ya no pensaban en el Creador ni en el Formador, en los que les daban el ser y cuidaban de ellos. Éstos fueron los primeros hombres que en gran número existieron sobre la faz de la tierra.
Capitulo III
En seguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos los muñecos de palo, y reconocieron la muerte.
Una inundación fue producida por el Corazón del Cielo; un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo. De tzité se hizo la carne del hombre, pero cuando la mujer fue labrada por el Creador y el Formador se hizo de espadaña la carne de la mujer.
Pero no pensaban, no hablaban con su Creador y su Formador, que los habían hecho, que los habían creado. Y por esta razón fueron muertos, fueron anegados. Una resina abundante vino del cielo. El llamado Xecotcoyach llegó y les vació los ojos; Camalotz vino a cortearles la cabeza; y vino Cotzbalam y les devoró las carnes. El Tucumbalam llegó también y les quebró y desmoronó los huesos.
Entonces los animales pequeños, los animales grandes, y los palos y las piedras les golpearon las caras. Mucho mal no hacías; nos comías, y nosotros ahora te morderemos, les dijeron sus perros y sus aves de corral a los humanos.
Así fue la ruina de los hombres que habían sido creados y formados, de los hombres hechos para ser destruidos y aniquilados: a todos les fueron destrozadas las bocas y las caras. Y dicen que la descendencia de aquellos son los monos que existen ahora en los bosques; éstos son la muestra de aquellos, por que solo de palo fue hecha su carne por el Creador y el Formador.
Y por esta razón el mono se parece al hombre, es la muestra de una generación de hombres creados, de hombres formados eran solamente muñecos y hechos solamente de madera.
Capitulo IV
Había entonces muy poca claridad sobre la faz de la tierra. Aún no había sol. Sin embargo, había un ser orgulloso de si mismo que se llamaba Vucub-Caquix.
Existían ya el cielo y la tierra, pero estaba cubierta la faz del sol y de la luna.
Y decía (Vucub-Caquix): Verdaderamente, son una muestra clara de aquello hombres que se ahogaron y su7 naturaleza es como la de seres sobrenaturales.
Así, pues, yo soy el sol, yo soy la luna, para el linaje humano. Así será porque mi vista alcanza muy lejos.
De esta manera hablaba Vucub-Caquix. Pero en realidad, Vucub-Caquix no era el sol; solamente se vanagloriaba de sus plumas y riquezas.
Ahora contaremos como murió Vucub-Caquix y fue vencido, y como fue hecho el hombre por el Creador y Formador.
Capitulo V
Este es el principio de la derrota y de la ruina de la gloria de Vucub-Caquix por los dos muchachos, el primero de los cuales se llamaba Hunahpú y el segundo Ixbalanqué. Estos eran dioses verdaderamente.
Ahora bien, este Vucub-Caquix tenía dos hijos: el primero se llamaba Zipacná, el segundo era Cabracán; y la madre de los dos se llamaba Chimalmat, la mujer de Vucub-Caquix.
Estos son los nombres de los montes que existían cuando amaneció y que fueron creados en una sola noche por Zipacná
De esta manera proclamaban su orgullo los hijos de Vucub-Caquix
--yo soy el sol—decía Vucub-Caquix
--yo soy el que hizo la tierra—decía Zipacná
--yo soy el que sacudo el cielo y conmuevo toda mi tierra—decía Cabracán
Aun no había sido creada nuestra primera madre, ni nuestro primer padre.
Capitulo VI
Contaremos ahora el tiro de cerbatana que dispararon los dos muchachos contra Vucub-Caquix, y la destrucción de cada uno de los que se habían ensoberbecido. Este venia cada día junto al nance y se subía a la cima del árbol. Hunahpú e Ixbalanqué habían vito que esa era su comida.
Hun-hunahpú, que le dio precisamente en la quijada, y dando gritos se vino derecho a Tierra desde lo alto del árbol.
Hun-hunahpú corrió apresuradamente para apoderarse de el, pero Vucub-Caquix le arranco el brazo a Hun-hunahpú e Ixbalanqué, se fueron a hablar con un viejo que tenia los cabellos completamente blancos y con una vieja y humilde, ambos doblados ya como gente muy ancianas.
Todo esto se debe a que dos demonios me tiraron un bodocazo, y por eso no me puedo comer. Así pues, tened piedad de mi, apretadme los dientes con vuestras manos.
Luego acabaron de sacarle lo dientes que le brillaban en la boca como perlas. Y por ultimo le curaron los ojos a Vucub-Caquix reventándole las niñas de los ojos y acabaron de quitarle todas sus riquezas.
La vieja y el viejo que estas cosas hicieron eran seres maravillosos. Y habiendo recuperado el brazo, volvieron a ponerlo en su lugar y quedo bien otra vez.
Solamente para lograr la muerte de Vucub-Caquix quisieron obrar de esta manera, porque les pareció mal que se enorgulleciera.
Y en seguida se marcharon lo dos muchachos, habiendo ejecutando así la orden del corazón del Cielo.
Capitulo VII
He aquí ahora los hechos de Zipacná, el primer hijo de Vucub-Caquix. Entonces Zipacná ayudo a 400 hombres a cargar un tronco hasta su casa y le pidieron q se quedara y el accedió y luego los 400 muchacho conferenciaron para ver como matar a Zipacná y le iban a decir a Zipacná “Baja a sacar y traer tierra del hoyo”, y cuando se agachara le iban a dejar caer el palo sobre la espalda y ahí lo querían dejar morir.
Así lo acordaron e hicieron un hoyo muy profundo y enseguida llamaron a Zipacná y el entro pero hizo como un escape para que no lo mataran por que el ya sabia que lo iban a matar.
Luego al segundo día, llegaron las hormigas en monto, yendo y viniendo y juntándose debajo del palo. Unas traían en la boca los cabellos y otras las uñas de Zipacná.
Así fue la muerte de los 400 muchachos, y se cuenta que entraron en el grupo de estrellas que por ellos se llama Motz, aunque esto tal vez será mentira.
Capitulo VIII
Contaremos ahora la derrota de Zipacná por los dos muchachos Hunahpú e Ixbalanqué.
Ahora sigue la derrota y muerte de Zipacná, cuando fue vencido por los dos muchachos Hunahpú e Ixbalanqué.
En seguida Hunahpú e Ixbalanqué hicieron una figura a imitación de un cangrejo muy grande, y le dijeron la apariencia de tal con una hoja de pie de gallo, delo que se encuentra en los bosques.
Así hicieron la parte inferior del cangrejo: de pahac le hicieron las patas y le pusieron una concha de piedra que le cubrió la espalda al cangrejo.
Luego los muchachos fueron a hacerle el encuentro a Zipacná y querían q siguiera pormla vega del rio para encontrar un pájaro. Pero el dijo: Hay muchos pajaron que podréis tirar con la cerbatana, y yo se donde se encuentran, dijo Zipacná.
Capitulo IX
El tercero de los soberbios era el segundo hijo de Vucub-Caquix, que se llamaba Cabracán. El se ocupaba de sacudir las montañas. Al más pequeño golpe de sus pies sobre la tierra, se abrían las montañas grandes y pequeñas.
Enseguida hicieron un fuego los muchachos y pusieron a asar los pájaros en fuego, pero untaron uno de los pájaros con tizate, lo cubrieron de una tierra blanca. Mientras estaban asando los pájaros, estos se iban dorando al cocerse, y la grasa y el jugo de que ellos se escapaban despedían el olor más apetitoso. Cabracán sentía grandes ganas de comérselos, se le hacia agua la boca, bostezaba y la baba y la saliva le corrían a causa del olor excitante de los pájaros.
Luego el pregunto que si le daban un pedacito y entonces le dieron un pájaro a Cabracán, el pájaro que seria su ruina. Y en cuanto acabo de comerlo se pusieron en camino y llegaron al oriente, a donde estaba la gran montaña. Pero ya entonces se le habían aflojado las piernas y las manos a Cabracán, ya no tenía fuerzas a causa de la tierra con la que habían untado el pájaro que se comió, y ya no pudo hacerles nada a las montañas, ni le fue posible derribarlas. En seguida lo amarraron los muchachos. Atándole los brazos detrás de la espalda y le ataron también el cuello y los pies juntos. Luego lo botaron al suelo, y allí mismo lo enterraron.
De esta manera fue vencido Cabracán tan sólo por obra de Hunahpú e Ixbalanqué.
Ahora contaremos el nacimiento de Hunahpú e Ixbalanqué.
Segunda parte
Capitulo I
Ahora diremos también el nombre del padre de Hunahpú e Ixbalanqué. Dejaremos en la sombra su origen, y lo dejaremos en lo obscuridad el relato y la historia del nacimiento de Hunahpú e Ixbalanqué. Sólo diremos la mitad, una parte solamente de la historia de su padre. He aquí la historia. He aquí el nombre de Hun-hunahpú, así llamado. Sus padres eran Ixpiyacoc e Ixmucané. De ellos nacieron, durante la noche, Hun–Hunahpú y Vucub-Hunahpú.
Ahora bien, Hun-Hunahpú había engendrado y tenía dos hijos, y de estos dos hijos, el primero se llamaba Hunbatz y el segundo Hunchouén. La madre de estos se llamaba Ixbaquiyalo, así se llamaba la mujer de Hun-hunahpú. Y el otro Vucub-Hunahpú no tenia mujer, era soltero.
Estos dos hijos, por su naturaleza, eran grandes sabias y grande era su sabiduría, eran adivinos aquí en la tierra, de buena índole y buenas costumbres.
En seguida entraron todos en consejo. Los llamados Hun-Camé y Vucub-Camé eran los jueces supremos. A todos los Señores les señalaban sus funciones Hun-Camé y Vucub-Camé y a cada uno le señalaban sus atribuciones. Xiquiripat y Cuchumaquic, eran los Señores de estos nombres. Estos son los que causan derrames de sangre.
Otros señores del consejo son:
Señor Ahalpuh y Ahalganá: ellos hacían hinchar a los hombres, hacerles brotar pues de las piernas y teñirles de amarillo la cara que se llama Chunganal
Señor Chamiabac y Chamiaholom: eran alguaciles de Xibalbá, cuyas varas eran de hueso y ellos hacían enflaquecer a los hombres hasta que los volvían solo huesos y calaveras y se morían
Señor Ahalmez y Ahaltocob: ellos hacían que a los hombres le sucedieran alguna desgracia.
Señor Xic y Patán: ellos causaban la muerte a los hombre en los caminos, los que se llama muerte repentina
Habiéndose reunido el consejo, trataron de la manera de atormentar y castigar a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. Lo que deseaban los de Xibalbá eran los instrumentos de juego de Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú, sus cueros, sus anillos, sus guantes, la corona y la mascara, que eran los adornos de Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú.
Luego diremos que fueron vencidos por Hunahpú e Ixbalanqué.
Capitulo II
En seguida fue la venida de los mensajeros de Hun-Camé y Vucub-Camé. Ellos le dijeron a Ahpop Achih que llamaran a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú para que les dijeran que fueran a jugar a la pelota con ellos para que con ellos se alegren nuestras caras, porque verdaderamente nos causan admiración. Y que traigan acá sus instrumentos de juego, sus anillos, sus guantes y que también traigan sus pelotas de caucho. Eso les fue dicho a sus mensajeros y son búhos y se llamaban:
Chabi-Tucur: era veloz como un piedra
Huracán-Tucur: tenia solamente una pierna
Caquix-Tucur: tenia la espalda roja
Holom-Tucur: solo tenia cabeza, no tenia piernas pero si tenia alas
Los cuatro mensajeros salieron rápidamente dirigiéndose al patio donde estabas jugando Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú, en el juego de pelota que se llamaba Nim-Xob Carchah y les presentaron el mensaje.
Ellos dijeron esta bien pero aguádanos no despediremos de nuestra madre pues su padre ya era muerto y le dijeron a su madre que se tenían que ir por q habían venido los mensajeros de señor a llevárselos.
En seguida se fueron Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú y los mensajeros los llevaban por el camino. Así fueron bajando por el camino de Xibalbá, por unas escaleras muy inclinadas. Hasta llegar al rio que corría rápidamente entre los barrancos llamados Nu.zivan cul y Cuzivan y pasaron por ellos. Y luego pasaron por el río que corre entren jícaros espinosos. Luego llegaron a la orilla de un río de sangre y lo atravesaron sin beber sus aguas, llegaron a otro río solamente de agua y no fueron vencidos. Pasaron a donde se juntaban los cuatro caminos y allí fueron vencidos, en el cruce de los cuatro caminos.
De estos cuatro caminos, uno era rojo, otro negro y, otro blanco y otro amarillo. Y el camino negro les hablo de esta manera: --Yo soy el que debéis tomar porque yo soy el camino del señor. Así les habló el camino.
Y allí fueron vencidos. Los llevaron por el camino de Xibalbá, y cuando llegaron a la sala del consejo de los Señores de Xibalbá, ya habían perdiendo la partida.
Luego hablaron los Señores y les dijeron venid a sentarse en nuestro banco, pero el banco que les ofrecían era de piedra ardiente y en el banco se quemaron. Se pusieron a dar vueltas en el banco, pero no se aliviaron y si no se hubieran levantado se les habrían quemado las asentaderas.
Los de Xibalbá de echaron a reír de nuevo, se morían de la risa, se retorcían del dolor que les causaba de la risa en las entrañas, en la sangre y en los huesos, riéndose todos los Señores de Xibalbá.
ahora bien, su ocote era una punta redonda de pedernal del que llamaban zaquitoc, este es el pino de Xibalbá. Su ocote era puntiagudo y afilado y brillante como hueso, muy duro era el pino de los de Xibalbá.
Los castigos de Xibalbá eran numerosos, eran castigos de muchas maneras.
El primero era la Casa Obscura. Quequma-ha, en cuyo interior sólo había tinieblas
El segundo la Casa donde tiritaban Xuxulim-ha, dentro de la cual hacía mucho frío.
El tercero era la Casa de los tigres, Balami-ha, asi llamada , en la cual no había mas que tigres que se revolvían
El cuarto la casa de los murciélagos, Zotzi-ha se llamaba el cuato del castigo. Dentro de esta casa no había mas que murciélagos
El quinto se llamaba la Casa de las navajas, Chayin-ha, dentro de esta casa no había solamente navajas.
A juicio de aquellos , la naturaleza de este árbol era maravillosa, pore lo que había sucedido en un instante cuando pusiseron entre sus ramas la cabeza Hun-Hunahpú.
La cabeza de Hun-Hunahpú no volvió a a aparecer por que se había vuelto la misma cosa que el fruto del árbol que se llama jícaro, sin embargo, una muchacha oyo la historia maravillosa.
Ahora contaremos como fue su llegada.
Capítulo III
Esta es la historia de una doncella llamada Ixquic, hija de uno de los señores de Xibalbá llamado
Cuchamaquic.
Ixquic, se quedó admirada al escuchar de boca de su padre la historia de los frutos del famoso árbol.
Tan admirada estaba que pensó que sus frutos debían ser muy sabrosos y a continuación se dirigió al sembrado de Puchal- Cha.
Cuando vio los frutos tuvo deseos de comerlos pero una cabeza que estaba entre los frutos le habó diciendo: - ¿Qué quieres? Los objetos que cuelgan del árbol no son frutos, son cabezas, ¿Todavía los deseas comer?
Ixquic, respondió que si.
Entonces Hum-Hunapú le pidió que extendiera su mano derecha hacia él, y cuando lo hizo, la cabeza escupió saliva sobre su mano.
Luego Hun-Hunapu le dijo: En mi saliva te he dado mi descendencia. Ahora puedes subir a la superficie de la tierra y te prometo que no morirás.
Ixquic concibió al instante dos hijos que se llamarán Hunahpu e Ixbalanqué.
Cuando estaba en su sexto mes el padre advirtió que estaba embarazada y la presionó para que dijera el nombre de aquel que la había deshonrado pero Ixquic respondió que no conocía a ningún hombre.
Ante su negativa, el padre llamó a los búhos mensajeros y les dio un cuchillo para que la sacrificaran y una jícara para que colocaran el corazón de Ixquic y se lo trajeran.
Ixquic convenció a los búhos de que no debían sacrificarla pero ellos debían llevar su corazón en la jícara.
Ixquic les hizo recoger el producto de un árbol que cayó en la jícara y pronto se convirtió en una bola roja resplandeciente que tomó la forma de corazón hecho con la savia de aquél árbol semejante a la sangre.
Los búhos se dirigieron con la jícara a Xibalbá donde los señores los estaban esperando. Tomaron el corazón y lo arrojaron al fuego, donde se deleitaron con el aroma de la sangre.
Luego los búhos se dirigieron a la superficie de la tierra para servir a la doncella.
Con su engaño, Ixquic venció a los señores de Xibalbá.
Capítulo IV
Ixquic se dirigió a la casa de la madre de Hun-Hunapu, su suegra.
Al llegar se presentó como su nuera, pero su suegra la echó acusándola de intrusa porque sabía que sus hijos estaban muertos.
Ixquic le dio todas las explicaciones y a regañadientes terminó por aceptarla y la envió al campo con una bolsa a cosechar maíz.
Al llegar al campo que llamaban milpa Ixquic vio que solo había una planta. Se angustió al ver que no podría llenar la bolsa y en su desesperación invocó al dios de la comida para que la ayudase.
De la planta solo tomó las barbas y los pelos rojos de las mazorcas, pero sin cortar las mazorcas de maíz.
Regresó a la casa y los animales del campo la ayudaron a cargar la bolsa llena de maíz.
La anciana suegra le preguntó de donde había obtenido esa cantidad de maíz, ya que sabía que solo había una planta.
-De la milpa- respondió Ixquic
La anciana salió corriendo al campo y comprobó que la única planta seguía en su lugar.
Cuando regresó a la casa la llamó y le dijo:- Ixquic, esta bolsa de maíz es la prueba de que tu eres verdaderamente mi nuera y tus hijos serán sabios.
Capítulo V
Ixquic dio a luz a sus hijos Hunapú e Ixbalanqué en medio del campo. Cuando llevó a los pequeños a la casa de su suegra, como no se dormían, la abuela pidió que los llevaran afuera. Los colocaron sobre un hormiguero y luego sobre espinas, pero los pequeños seguían vivos.
Sus medio hermanos Humbatz y Hunchouén sentían odio y envidia de sus hermanos y deseaban su muerte. Estos se dedicaban a tocar la flauta y el tambor todo el día.
Así fue que Hunapú e Ixbalanqué crecieron en el campo ocupándose de tirar a los pájaros con la cerbatana para procurarse el alimento. Pero cuando le llevaban los pájaros a su abuela para cocinarlos, esta les daba de comer los restos que quedaban después de alimentar a Humbatz y a Hunchouén. Era evidente que su abuela tampoco los quería.
Un día llegaron a la casa sin pájaros y la abuela los retó. Ellos se excusaron diciendo que los pájaros habían quedado enganchados en las ramas y como el árbol era muy alto ellos no podían treparlo y pidieron que sus hermanos los ayudaran a bajarlos.
Al día siguiente partieron los cuatro hacia el bosque donde estaba el árbol lleno de pájaros.
Humbatz y Hunchouén treparon por el tronco hacia las ramas, pero mágicamente el árbol comenzó a crecer repentinamente y no pudieron bajar. Cuando pidieron ayuda a Hunapú e Ixbalanqué, estos le dijeron que se ataran los calzones a la cintura dejando largas las puntas. Ellos hicieron esto, pero inmediatamente se transformaron en monos y se internaron en el bosque saltando de rama en rama. Cuando regresaron a la casa y le contaron a su abuela lo sucedido ella pensó que les habían echo algún daño y temió no volver a ver a sus nietos.
Hunapú e Ixbalanqué le prometieron que los volvería a ver e inmediatamente comenzaron a tocar la flauta y el tambor.
El sonido de la música atrajo a Humbatz y Hunchouén al patio de la casa donde comenzaron a danzar y a hacer muecas con aspecto de mono y la abuela se lanzó a reir a carcajadas.
Humbatz y Hunchouén, convertidos en animales se internaron en el bosque y nunca más volvieron.
Ese fue el castigo por haber maltratado a sus hermanos menores.
Capítulo VI
Hunapú e Ixbalanqué fueron a trabajar al campo para quitar malezas y yuyos,y derribar árboles para preparar el terreno para el cultivo.
Llegaron hasta el lugar de la siembra, pero por arte de magia, el hacha y la azada hacían el trabajo por si solas.
Mientras tanto ellos se dedicaron a tirar con la cerbatana, su deporte favorito. Para disimular se ensuciaron con tierra la cara y las manos para que su familia creyera que ellos habían realizado el trabajo.
Al día siguiente cuando volvieron al campo a continuar el trabajo, vieron que el campo estaba como en un principio. Los yuyos habían vuelto a crecer y no se imaginaban como podía haber ocurrido esto. Sospecharon que algo había ocurrido durante lanoche y se escondieron para investigar que estaba pasando.
Así vieron que los animales del campo, le ordenaban a los yuyos, a los árboles y arbustos volver a crecer.
Hunapú e Ixbalanqué trataron de atrapar a los animales pero ellos se escurrieron fácilmente. Finalmente pudieron atrapar a un ratón que les habló diciendo: -Esto ocurre porque ustedes no deben dedicarse a labrar el campo. –Deben saber que su abuela esconde en su casa los instrumentos del juego de pelota: el anillo, los guantes y la pelota de caucho. Ella no quiere dárselos porque por su causa murieron sus hijos.
Con el ratón volvieron a la casa y mediante engaños lograron distraer a su madre y a su abuela pidiéndoles que fuera a buscar agua al río. Pero como antes, los muy pícaros, perforaron el cántaro, las mujeres no terminaban nunca de llenarlo.
Mientras tanto el ratóncito les mostró el sitio donde estaban escondidos los instrumentos para jugar a la pelota.
Cuando los recuperaron, los escondieron cerca del camino en un lugar secreto y luego corrieron a buscar a las mujeres que todavía estaban a orillas del río tratando de llenar el cántaro.
Capítulo VII
Hunapú e Ixbalanqué se fueron muy contentos a jugar a la pelota en el mismo patio que solían jugar sus padres.
Los Señores de Xibalbá no tardaron en escuchar los ruidos de los jugadores mandaron a sus emisarios a darles un mensaje: Dicen los señores de Xibalbá que desean jugar con ustedes a la pelota dentro de siete días. Traigan la pelota y los ornamentos de juego.
Cuando los emisarios llegaron a la casa solo estaba la abuela y a ella le transmitieron el mensaje: Dicen los señores de Xibalbá que desean jugar con ustedes a la pelota dentro de siete días. Traigan la pelota y los ornamentos de juego. La anciana prometió que en siete días sus nietos estarían allí, pero se quedó triste y afligida porque sabía como habían muerto sus hijos.
Mientras pensaba como iba a hacer para darles el mensaje a sus nietos ya que el patio estaba lejos de la casa y ella apenas podía caminar, un piojo cayó sobre su espalda. La anciana tomó al piojo entre sus manos y le dijo: -¿Te gustaría ir a llevarle un mensaje a mis nietos?. Debes decirle: Dicen los señores de Xibalbá que desean jugar con ustedes a la pelota dentro de siete días. Traigan la pelota y los ornamentos de juego.
El piojo se fue caminando y en el camino se encontró con un sapo que le preguntó: - ¿Adonde vas?. El piojo le respondió: Debo darle un mensaje a los muchachos que juegan a la pelota. El sapo le dijo: Tardarás mucho en llegar, permite que te trague y llegaremos más rápido. El piojo dejó que el sapo lo tragara y siguió caminando pero no muy rápido.
Pronto lo vio una culebra y le preguntó: -¿Adonde vas?. -Tengo un mensaje en mi vientre para los muchachos- respondió el sapo. No veo que vayas muy rápido-dijo la culebra y acercándose, tragó al sapo y siguió el camino.
La culebra caminaba a gran velocidad, pero la vio un gavilán, que la tragó de un solo bocado y se fue volando hasta el muro del patio donde jugaban los muchachos y allí comenzó a dar chillidos.
Hunapú e Ixbalanqué al ver al gavilán tomaron sus cerbatanas y lo hirieron en un ojo. Cuando cayó herido los hermanos le preguntaron que hacía en ese lugar y el gavilán les dijo que traía un mensaje en el vientre para ellos, pero se los daría si lo curaban. Los muchachos curaron al gavilán y este vomitó a la culebra, que a su vez vomitó al sapo.
Cuando le preguntaron cual era el mensaje al sapo este no podía vomitar, pero vieron que tenía baba en la boca. Entonces, hurgaron en la boca y encontraron al piojo entre sus dientes.
Habla- le dijeron los hermanos al piojo. El piojo dijo entonces: Traigo un mensaje de su abuela de parte de Hum Cané y Vicum Cané: Dicen los señores de Xibalbá que desean jugar con ustedes a la pelota dentro de siete días. Traigan la pelota y los ornamentos de juego.
Hunapú e Ixbalanqué fueron a despedirse de su abuela, pero antes sembraron en el patio de la casa dos cañas. Luego le dijeron: - Abuela, si estas cañas se secan, será la señal de que hemos muerto. Pero si retoñan sabrás que estamos vivos.
Capítulo VIII
Hunapú e Ixbalanqué marcharon a hacia Xibalbá cada uno con su cerbatana.
Bajaron escaleras, atravesaron ríos y barrancos. Pasaron entre pájaros y luego por un rio de podredumbre y otro de sangre, pero nada malo les ocurrió porque no los tocaron sino que se ayudaron con sus cerbatanas para atravesarlos.
Llegaron a una encrucijada de cuatro caminos. El negro, el blanco, el rojo y el verde. Tomaron a un mosquito y lo lanzaron por el camino negro con la siguiente orden: Debes picar al primer hombre que encuentres y luego debes picar a todos uno por uno.
El mosquito partió por el camino negro hasta que llegó a Xibalbá. Picó al primer hombre, pero no se quejó porque era de madera. Luego picó al siguiente, que tampoco se quejó porque también era de madera. Cuando picó al tercero, Hum-Cané , este pegó un grito y el señor que estaba a su lado le preguntó: ¿Qué sucede? ¿Por qué gritas, Hum-Camé?
Luego el mosquito picó al siguiente y el señor que estaba sentado al lado revelaba su nombre sucesivamentes. Así fue como el mosquito se enteró de todos los nombres de los señores: Hum- Camé, Vucub-Camé, Xiquiripat, Cuchumaquic, Ahalpuh, Ahalcaná, Chamiabac, Chamiaholom, Quicxic, Patán, Quicré y Quicrixcac.
Dice la leyenda que en realidad no era un mosquito, sino un pelo de la pierna de Hunahpú el que los picó para escuchar el nombre de los señores de Xibalbá.
Hunahpú e Ixbalanque, en posesión de esta información continuaron por el camino negro hasta Xibalbá donde se encontraron con los señores sentados.
Uno de ellos le dijo a los hermanos: -Vamos, saluden a los señores -señalando a los hombres de madera.
Los hermanos respondieron:- Estos no son señores, sino muñecos de palo y luego se dirigieron a los señores saludándolos uno por uno por su nombre.
Los señores se quedaron sorprendidos, ya que ellos jamás revelaban sus nombres. Luego invitaron a los muchachos a sentarse sobre una piedra pero ellos respondieron: Esto no es un asiento, es una piedra ardiente- no se sentaron.
Más tarde los señores los enviaron a pasar a la casa oscura, y entraron sin inconvenientes.
Capítulo IX
La casa oscura era la próxima prueba que debían sortear los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué.
Antes de entrar a la casa oscura les dieron unas rajas de pino encendidas y un cigarro a cada uno con la advertencia de que debían permanecer encendidos hasta la mañana siguiente. Los hermanos no dejaron las rajas encendidas .En su lugar colocaron plumas rojas. Tampoco fumaron los cigarros, sino que colocaron luciérnagas en sus puntas. Por la mañana, los señores de Xibalbá vieron con sorpresa que tanto las rajas como los cigarros estaban intactos y se preguntaban como podría ocurrir eso.
Los señores, invitaron a los hermanos a jugar a la pelota. Luego de discutir acerca de con cual pelota jugarían, decidieron que lo harían con la pelota de los señores.
Apenas comenzó el juego, la pelota comenzó a rebotar sola hasta insertarse en el anillo de Hunahpú. Al advertir la trampa, los hermanos amenazaron con retirarse o usar su propia pelota. Los señores aceptaron y los hermanos pronto insertaron la pelota en el anillo de Xibalbá. Ahí se dio por concluido el juego.
Los señores estaban furiosos ya que deseaban aniquilar a los hermanos.
La próxima prueba fue atravesar la casa de las navajas. Al ingresar, los hermanos le hablaron a las navajas diciendo:- Si no nos hacen daño, tendrán a todos los animales. Y las navajas se mantuvieron quietas.
Los señores estaban sorprendidos de que los hermanos seguían vivos y les propusieron otra prueba: esta vez debían llenar cuatro jícaras enormes (Jarrones) con flores para la mañana siguiente. Al mismo tiempo, los señores reordenaron a los cuidadores del campo que si veían a los hermanos cortando flores debían matarlos. Los cuidadores velaron toda la noche en espera de los hermanos.
Hunahpú e Ixbalanqué no fueron al campo a buscar las flores. En su lugar hablaron con las hormigas para que hicieran el trabajo por ellos. Las hormigas hicieron el trabajo sin que los cuidadores lo advirtieran y por la mañana las cuatro jícaras rebosaban de flores. Los señores se enfurecieron y castigaron con la muerte a los cuidadores del campo.
Capítulo X
La próxima prueba que debieron sortear los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué era pasar la noche en la casa del frío. La casa estaba abarrotada de granizo y era imposible sobrevivir a tan baja temperatura, pero los jóvenes prendieron fuego a unos viejos troncos y salieron sanos y salvos.
Los señores no podían creer que los muchachos estuvieran vivos y les ordenaron otra prueba: Entrar a la casa de los tigres. Los hermanos entraron a la casa y le hablaron a los tigres diciendo: -No nos muerdan, coman estos huesos. Los tigres se dirigieron hacia los huesos y no les hicieron ni un rasguño a los muchachos.
Los señores seguían confundidos al verlos vivos y ordenaron otra prueba: Entrar a la casa de fuego.
Los hermanos entraron a la casa pero las llamas no los tocaron.
Esta vez los señores habían preparado otra prueba: debían pasar la noche en la casa de camazotz o de los murciélagos.
Los hermanos se introdujeron dentro de sus cerbatanas para pasar la noche sin ser lastimados por los murciélagos. Estos animales tienen una punta afilada que produce cortes como si fuera una guadaña.
Temprano en la mañana Hunahpú se asomó para ver si ya era de día y un murciélago le cortó la cabeza. Ixbalanqué le preguntaba a su hermano si ya había amanecido pero este no respondía porque lo había decapitado el murciélago.
Ixbalanqué reconoció que los señores de Xibalbá lo habían vencido.
Los señores estaban felices por la mala suerte de Hunahpú y corrieron a colgar la cabeza sobre el anillo del juego de pelota.
Capítulo XI
Ixbalanqué convocó por la noche a todos los animales, grandes y pequeños.
Cuando llegó la tortuga, se colocó en el extremo del cuerpo muerto de Hunapú y tomó la forma de su cabeza.
Vinieron los sabios del cielo y entre todos le hicieron la cara y hasta pudo hablar. Comenzando al amanecer su existencia.
Pero, para que Hunahpú pudiera revivir debían colocar su verdadera cabeza sobre el cuerpo, que ahora estaba sobre el juego de pelota.
Ixbalanqué le dijo a un conejo que se escondiera en un encinal y cuando le arrojara la pelota saliera corriendo. El conejo hizo lo que Ixbalanqué le ordenó.
Pronto llegaron los señores de Xibalbá para jugar a la pelota. Se reían pensando que habían triunfado sobre los hermanos.
Cuando los señores de Xibalbá arrojaron la pelota, Ixbalanqué le salió al encuentro y rebotando la lanzó hacia el encinal. Cuando el conejo salió corriendo, los señores corrieron detrás de él.
Allí aprovechó Ixbalanque la distracción de los señores para bajar la cabeza de Hunahpú, colocarla en su cuerpo y reemplazar la cabeza verdadera por la tortuga. Cuando los señores de Xibalbá volvieron al juego no podían creer lo que veían: estaban los dos hermanos en el campo de juego.
Luego Ixbalanqué le arrojó la pelota a la cabeza de tortuga y esta cayó en mil pedazos delante de los señores.
Capítulo XII
Hunahpú e Ixbalanqué llamaron a los sabios Zulú y Pacam y les dijeron:- Pronto los señores de Xibalbá los convocaran para preguntarles como hemos de morir porque hasta ahora no lograron matarnos. Tenemos el presentimiento de que utilizaran la hoguera para matarnos. Pero la verdad es que no moriremos.
Les diremos lo que deben responder cuando les pregunten que hay que hacer con nuestros huesos. Ustedes responderán “Deben moler bien los huesos, como si fuera harina de maíz y luego deben arrojarlos al río”.
Pronto los señores prepararon la hoguera y mandaron llamar a los hermanos. Los muchachos, sin ningún temor estiraron los brazos y se precipitaron a la hoguera.
Los señores mandaron llamar a los sabios Zulú y Pacam para preguntarles que debían hacer con sus huesos. Los sabios respondieron: Deben triturarlos como si fuera harina de maíz y luego arrojarlos al río.
Los señores hicieron como le indicaron los sabios, pero cuando los restos tocaron el fondo del río, se convirtieron en dos hermosos muchachos y cuando se manifestaron nuevamente tenían el mismo cuerpo y el mismo rostro que Hunahpú e Ixbalanqué.
Capítulo XIII
Al quinto día los hermanos volvieron a aparecer. Bailaban, cantaban y hacían prodigios como incendiar una casa y luego volvía estar intacta o matarse uno al otro para luego resucitarse sin un rasguño.
Todo esto lo hacían para la gente del pueblo.
Pronto la noticia de estos muchachos llegó a oídos de los señores de Xibalbá y ellos mandaron a sus mensajeros a buscarlos para ver de que se trataba.
Hunahpú e Ixbalanqué vestían pobremente con harapos y cuando los mensajeros llegaron ellos les respondieron que no querían ir porque les daba vergüenza su vestimenta.
Los mensajeros insistieron y finalmente aceptaron. Al llegar a Xibalbá, los hermanos se humillaron ante los señores y les hicieron reverencias.
Los señores les preguntaron: - ¿De dónde vienen? ¿Quiénes son sus padres?
Los hermanos respondieron que no lo sabían ya que sus padres habían muerto antes de que ellos nacieran.
Los señores les pidieron que bailaran y cantaran y más tarde quisieron ver los prodigios que hacían.
Primero les pidieron que incendiaran una casa y luego la restituyeran sin daño alguno y así los hicieron. Luego les pidieron que despedazaran a un perro y luego lo resucitaran y así lo hicieron.
Más tarde despidieron que mataran aun hombre y lo resucitaran. Los hermanos escogieron a un hombre, lo mataron, le arrancaron el corazón y luego lo resucitaron.
Los señores estaban asombrados de ver esos prodigios.
Luego les pidieron que se sacrificaran uno a otro y luego resucitaran. Hunahpú fue sacrificado por Ixbalanqué, le arrancó el corazón y separó cada uno de sus miembros. Y luego lo resucitó.
Hum-Cané y Vucub-Camé, los más malvados de todos los señores les dijeron:- ¡Sacrifíquennos!- querían ver que se sentía en carne propia.
Los hermanos comenzaron sacrificando a Hum- Camé y luego siguieron con Vucub-Camé, pero no los resucitaron.
El resto de los señores y sus vasallos muertos de espanto escaparon a esconderse cerca de un barranco, pero llegaron las hormigas y los desalojaron.
Estos señores volvieron ante Hunahpú e Ixbalanqué humillados y afligidos rogaron por su vida.
Así fue como los señores de Xibalbá fueron vencidos por Hunahpú e Ixbalanqué. Solo por un prodigio y su transformación.
Capítulo XIV
En este Capítulo final Hunahpú e Ixbalanqué revelan sus nombres y su procedencia. Los señores de Xibalbá les piden clemencia y ellos les anuncian que serán eliminados.
Los señores siguieron rogando compasión hasta que finalmente los hermanos decretaron su sentencia: A partir de ese momento su estirpe sería rebajada. Ya no iban a someter a los hombres sino que se dedicarían a la alfarería. Aquí comenzó la decadencia de este imperio. Mientras tanto, la abuela en su casa observaba las cañas que sus nietos habían plantado en el patio el día de su partida. Estas se habían secado y retoñado en varias oportunidades y ahora lucían verdes y vigorosas. La abuela estaba feliz y dejó de llorar por sus nietos.
Hunahpú e Ixbalanqué honraron a sus padres vengando su muerte.
Luego los hermanos ascendieron al cielo. Uno tomó el lugar del sol y otro el de la luna. Entonces se iluminó la bóveda celeste.
Luego subieron también los cuatrocientos jóvenes que había matado Zipacná y se convirtieron en estrellas.
Parte III
Capitulo I
He aquí, pues, el principio de cuando se dispuso hacer al hombre, y cuando se buscó lo que debía entrar en la carne del hombre.
Y dijeron los Progenitores, los Creadores y Formadores, que se llaman Tepeu y Gucumatz: "Ha llegado el tiempo del amanecer, de que se termine la obra y que aparezcan los que nos han de sustentar, y nutrir, los hijos esclarecidos, los vasallos civilizados; que aparezca el hombre, la humanidad, sobre la superficie de la tierra." Así dijeron.
Se juntaron, llegaron y celebraron consejo en la oscuridad y en la noche; luego buscaron y discutieron, y aquí reflexionaron y pensaron. De esta manera salieron a luz claramente sus decisiones y encontraron y descubrieron lo que debía entrar en la carne del hombre.
Poco faltaba para que el sol, la luna y las estrellas aparecieran sobre los Creadores y Formadores.
De Paxil, de Cayalá, así llamados, vinieron las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas.
Estos son los nombres de los animales que trajeron la comida: Yac [el gato de monte], Utiú [el coyote], Quel [una cotorra vulgarmente llamada chocoyo] y Hoh [el cuervo]. Estos cuatro animales les dieron la noticia de las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, les dijeron que fueran a Paxil y les enseñaron el camino de Paxil.
Y así encontraron la comida y ésta fue la que entró en la carne del hombre creado, del hombre formado; ésta fue su sangre, de ésta se hizo la sangre del hombre. Así entró el maíz [en la formación del hombre] por obra de los Progenitores.
Y de esta manera se llenaron de alegría, porque habían descubierto una hermosa tierra, llena de deleites, abundante en mazorcas amarillas y mazorcas blancas y abundante también en pataxte y cacao, y en innumerables zapotes, anonas, jocotes, nances, matasanos y miel. Abundancia de sabrosos alimentos había en aquel pueblo llamado de Paxil y Cayalá.
Había alimentos de todas clases, alimentos pequeños y grandes, plantas pequeñas y plantas grandes. Los animales enseñaron el camino. Y moliendo entonces las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, hizo Ixmucané nueve bebidas, y de este alimento provinieron la fuerza y la gordura y con él crearon los músculos y el vigor del hombre. Esto hicieron los Progenitores, Tepeu y Gucumatz, así llamados.
A continuación entraron en pláticas acerca de la creación y la formación de nuestra primera madre y padre. De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Unicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados.
Capítulo II
Estos son los nombres de los primeros hombres que fueron creados y formados: el primer hombre fue Balam-Quitzé, el segundo Balam-Acab, e1 tercero Mahucutah y el cuarto Iqui-Balam.
Estos son los nombres de nuestras primeras madres y padres.
Se dice que ellos sólo fueron hechos y formados, no tuvieron madre, no tuvieron padre. Solamente se les llamaba varones. No nacieron de mujer, ni fueron engendrados por el Creador y el Formador, por los progenitores. Sólo por un prodigio, por obra de encantarniento fueron creados y formados por el Creador, el Formador, los Progenitores, Tepeu y Gucumatz. Y como tenían la apariencia de hombres, hombres fueron; hablaron, conversaron, vieron y oyeron, anduvieron, agarraban las cosas; eran hombres buenos y hermosos y su figura era figura de varón.
Fueron dotados de inteligencia; vieron y al punto se extendió su vista, alcanzaron a ver, alcanzaron a conocer todo lo que hay en el mundo. Cuando miraban, al instante veían a su alrededor y contemplaban en torno a ellos la bóveda del cielo y la faz redonda de la tierra. Las cosas ocultas [por la distancia] las veían todas, sin tener primero que moverse; en seguida veían el mundo y asimismo desde el lugar donde estaban lo veían.
Grande era su sabiduría; su vista llegaba hasta los bosques, las rocas, los lagos, los mares, las montañas y los valles. En verdad eran hombres admirables Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam.
Entonces les preguntaron el Creador y el Formador : -- ¿Que pensáis de vuestro estado? ¿No miráis. ¿No oís? ¿No son buenos vuestro lenguaje y vuestra manera de andar? ¡Mirad, pues! ¡Contemplad el mundo, ved si aparecen las montañas y los valles! ¡Probad, pues, a ver!, les dijeron.
Y en seguida acabaron de ver cuanto había en el mundo. Luego dieron las gracias al Creador y al Formador : -- ¡En verdad os damos gracias dos y tres veces! Hemos sido creados, se nos ha dado una boca y una cara, hablamos, oímos, pensamos y andamos; sentimos perfectamente y conocemos lo que está lejos y lo que está cerca. Vemos también lo grande y lo pequeño en el cielo y en la tierra. Os damos gracias, pues, por habernos creado, ¡oh Creador y Formador!, por habernos dado el ser, ¡oh abuela nuestra! ¡Oh nuestro abuelo!, dijeron dando las gracias por su creación y formación.
Acabaron de conocerlo todo y examinaron los cuatro rincones y los cuatro puntos de la bóveda del cielo y de la faz de la tierra.
Pero el Creador y el Formador no oyeron esto con gusto. -- No está bien lo que dicen nuestras criaturas, nuestras obras; todo lo saben, lo grande y lo pequeño --dijeron. Y así celebraron consejo nuevamente los Progenitores : -- ¿Qué haremos ahora con ellos? ¡Que su vista sólo alcance a lo que está cerca, que sólo vean un poco de la faz de la tierra! No está bien lo que dicen. ¿Acaso no son por su naturaleza simples criaturas y hechuras [nuestras]? ¿Han de ser ellos también dioses? ¿Y si no procrean y se multiplican cuando amanezca, cuando salga el sol? ¿Y si no se propagan? -- Así dijeron.
-- Refrenemos un poco sus deseos, pues no está bien lo que vemos. ¿Por ventura se han de igualar ellos a nosotros, sus autores, que podemos abarcar grandes distancias, que lo sabemos y vemos todo?
Esto dijeron el Corazón del Cielo, Huracán, Chipi-Caculhá, Raxá-Caculhá, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, Ixpiyacoc, Ixmucané, el Creador y el Formador. Así hablaron y en seguida cambiaron la naturaleza de sus obras, de sus criaturas.
Entonces el Corazón del Cielo les echó un vaho sobre los ojos, los cuales se empañaron como cuando se sopla sobre la luna de un espejo. Sus ojos se velaron y sólo pudieron ver lo que estaba cerca, sólo esto era claro para ellos.
Asi fue destruida su sabiduría y todos los conocimientos de los cuatro hombres, origen y principio [de la raza quiché].
Así fueron creados y formados nuestros abuelos, nuestros padres, por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra.
Capitulo III
Entonces existieron también sus esposas y fueron hechas sus mujeres
69 opiniones
crepúsculo
ES SL MEJOR LIBRO QUE E LEIDO SE LOS RECOMIENDO TAMBIEN LES RECOMIENDO LEER LUNA NUEVA,ECLIPSE, Y AL AMANECER SON LOS MEJORES LIBROS Y ESPERO QUE PIENSEN LO MISMO
maravillita
Es un super libro... estoy orgullosa de tener tanta cultura por conocer... nuestras riquezaz americanas son muy hermosas... y lo mejor de todo que la gente que tiene los conocimietnos sepa trasmitirlos de un manera muy divertida... porque este libro te lleva a conocer un mundo magico que nunca te lo imaginarias asta leerlo... es una forma de aclarar muchas incognitas que se tiene... al relacionarlas y comprender el contedido de cada recopilacion de las leyendad provenientes de los diversos grupos etnicos que habitaron el Quinche, parte del continente americano!!!
maravillita
hola que tal solo un visitante anonimo mas de esta pag.
la verdad me parece que no ponen en practica lo que estan leyendo... se supone que es la forma de como los dioses trataron de crear al hombre perfecto... con INTELIGENCIA... mejores que la madera... que el barro... con buena sabiduria y obediencia... pero al hacer estos comentarios... solo estan... deveras... apliquen sus conocimientos... y que su sabiduria sea mas fuerte que la pereza...
la verdad me parece que no ponen en practica lo que estan leyendo... se supone que es la forma de como los dioses trataron de crear al hombre perfecto... con INTELIGENCIA... mejores que la madera... que el barro... con buena sabiduria y obediencia... pero al hacer estos comentarios... solo estan... deveras... apliquen sus conocimientos... y que su sabiduria sea mas fuerte que la pereza...
Autor y licencia de 'Popol Vuh'
Apuntes de Educar.org. Extraido de: http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/Obrasdeautoranonimo/PopolVuh/index.asp
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