



No me es fácil concebir a Karl Popper como un defensor del objetivismo en ciencia, ni considerarlo como aquél que preconiza el realismo; es más cómodo verlo como el que arremete contra el subjetivismo, y considerarlo el oponente del idealismo gödeliano2.
En Quantum Theory and the Schism in Physics3, Popper trata el tema de la objetividad y la subjetividad de la Mecánica Estadística. En el desarrollo del tema, lo que pretende ser una rigurosa aplicación de la teoría de la medida a la física estadística en defensa de su interpretación objetiva, se ve enmascarado por un feroz y repentino ataque crítico a la interpretación subjetivista. El desarrollo de esta crítica hace caer a Popper en una contradicción evidente, ya que él no había podido exponer su visión objetiva sin recurrir a las palabras “perceptibles” y “apreciablemente” , las cuales está lejos de emplear con el sentido de rigor que merece la teoría de la medida que pretende manejar.
En efecto, hubiera sido más feliz y provechoso para Popper desarrollar su punto en lugar de atacar de tal manera a la interpretación subjetivista; propio esto de quien llama Parménides a Albert Einstein en una conversación y se jacta de hacerlo.
|