Una nota sobre Quevedo, Copérnico y Galileo - Notas
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pp. 28-29 y nota 49
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pág. 63 y nota 15 bis
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QUEVEDO, F. Obras completas. vol. 1: Obra en prosa (Edición de Felicidad Buendía). Madrid, Ed Aguilar. 197. pág. 934.
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LOPEZ-GRIGERA (1975). pág. 213 y nota 695
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Obras completas, I pág. 1.449
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(bis) " " 1.432
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" " 105
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" " 1.449
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(Sin embargo, en 1641, Luis Vélez de Guevara en su Diablo Cojuelo, obra que mucho debe a Quevedo, cita, a primeras de cambio, a Copérnico y a Galileo: en el tranco sexto, hablando del "anteojo de Galileo" -anteojo del que ya tratara Quevedo sin citar a Galileo y presentándolo como invento holandés-; y, en el tranco primero, de los "embelecos de Copérnico". Quevedo únicamente habla del "cubo óptico", invento según él holandés, anteojo de larga vista "...que halla mancha en el sol..." (Hora de todos, 293. Ed. Felicidad Buendía: Obras completas, Vol. I)). Las manchas solares fueron descubiertas apenas quince años antes de que Quevedo escribiera este pasaje. Y no fue este descubrimiento una nimiedad: el hallazgo de manchas en el sol derribaba completamente la imagen clásica del sol como cuerpo puro y perfecto, de la incorruptibilidad de los cielos. También Saavedra de Fajardo, en su República Literaria (de la que existe conocimiento de un manuscrito de 1612, y fue editada en 1670), trae este texto: "El Sol (...) y hay quien sin tener ojos de águila, se ponga a averigualle sus rayos, y dice que entre sus luces hay escuridades y manchas." (Ed. Plaza y Janés, Barcelona, 1985, pp. 144-145). Y como colofón a estas citas, y para reforzar algo la duda planteada más arriba sobre la ubicación del sol en "el medio", no nos resistimos a esta maravillosa de Francisco Delicado en su Lozana andaluza (1528): "... tiene medio como el planeta que se le atribuye estar en medio del cielo, y señorear la tierra, como al presente, que no reina otro planeta en la Italia.", donde Sagüeso habla de la Peña de Martos cuyo nombre dice venir de Marte. Estamos ante lo que podía ser una aceptación del heliocentrismo, a primera vista. Sin embargo, considerando el orden de las esferas en el universo Tolemaico, con diez esferas, vemos que Marte ocupa la quinta, la de en medio, y señorea la tierra, y toda Italia, asolada por las guerras. Sirva esta última cita para advertir de lo precavidos que hemos de ser en la lectura e interpretación de algunos textos antes de sacar conclusiones precipitadas.
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