Yoga Enseñanzas Básicas - Manas Superior e Inferior (Mente Concreta y Mente Abstracta)

9 - Manas Superior e Inferior (Mente Concreta y Mente Abstracta)


Apuntes creado por Alfredo MARTINO .
18 Agosto 2005
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Muy estrecha es la relación entre estos dos principios y por eso hablaremos de ellos “juntos”, dejando para las lecciones más avanzadas el tratamiento “individual” de cada uno por separado. Como ya lo supondrán los lectores, la 1ra se relaciona con los Pensamientos llamados “Concretos” y la 2da con los llamados “Abstractos”. La palabra “Intelecto” se emplea generalmente en referencia a cualquiera de estas dos “mentes” separadas o consideradas como una “unidad funcional”; “Inteligencia” se asigna específicamente a la Mente Espiritual o “Budhi”.

Estos principios mentales distinguen al hombre del bruto, los tres primeros principios los posee el hombre en común con las formas inferiores de vida, pero cuando la mente concreta y la abstracta se desarrollan, el hombre llega a una importante etapa en el sendero del conocimiento y comprende que se manifiesta en él su humana condición.

Tened presente que no hay violenta transición de la consciencia de un principio a otro; como hemos explicado, estos principios se matizan mutuamente y se mezclan como los colores del espectro. A medida que estas dos “mentes” se desarrollan, iluminan débilmente a la mente emocional, dotando de razón a la vida instintiva.

La simple “semiconsciencia” se matiza en la //Consciencia//// del Yo//; antes de este proceso, el ser viviente tiene pasiones, pero no razón; deseos, pero no voluntad; emociones, pero no autoconsciencia. Es el vasallo que aguarda al monarca; el dormido que espera el toque mágico del enviado a despertarle del profundo sueño del encantamiento. Es el bruto que aguarda la venida de aquello que lo transformará en hombre.

En algunos animales la mente emocional ha traído las sombras inferiores de estos dos principios superiores y el animal manifiesta indicios de un débil razonamiento. Por otra parte, algunos de los tipos inferiores del hombre, son mentalmente más brutos que algunos animales domésticos, quienes por haber estado durante muchas generaciones en estrecha compañía del hombre adelantado, han recibido por “inducción”, las emanaciones mentales humanas, “contagiándose” un poco de lo superior.

La primera señal del desenvolvimiento de estas dos hermanas, es el despertar de la consciencia individual. Para comprender mejor esto, consideremos ¿qué es realmente la consciencia?. Los animales tienen escasa consciencia, pues en ellos es poco mas que mera sensación. La vida en estas etapas primitivas es casi automática. La mentalidad sigue casi enteramente en líneas subconscientes y se manifiesta tan solo en lo que concierne a la vida física del animal: la satisfacción de sus primitivas necesidades. Después, esta rudimentaria consciencia alcanza el grado que los psicólogos denominan simple percepción de las cosas exteriores.

El animal y el hombre inferior no pueden considerar sus esperanzas y temores, sus aspiraciones, sus proyectos, sus pensamientos, para compararlos con los pensamientos similares de otros seres de su especie; no pueden volver su mirada al interior y especular sobre su propio proceso de pensamiento, //“piensan”// pero //“no saben que piensan”//; aceptan las cosas como buenas sin preguntar ni discutir; no intentan hallar soluciones a las cuestiones internas por que no se dan cuenta que existen.

Con la consciencia individual principia el hombre a formar concepto del “yo”; a compararse con los demás hombres y a razonar sobre ello; adquiere un acopio mental y saca conclusiones de lo que halla en su mente. Principia a pensar por sí mismo, a clasificar, analizar, separar, deducir, etc. y a medida que progresa, comienza a juzgar las cosas por sí mismo y transmite nuevas sugestiones a su mente emocional.

Confía en su propia mente en vez de aceptar a ciegas lo que emana de la mente ajena; comienza a imaginar y a crear por sí mismo y deja de ser un mero autómata mental. Un moderno escritor expresa vigorosamente el progreso mental en las siguientes palabras:

“Durante siglos se ha realizado un ascenso en el plano de la consciencia individual que es lento para la vida humana, pero rápido desde el punto de vista de la evolución cósmica. En una raza de voluminoso cerebro, posición bípeda, gregaria, brutal, reina de los otros brutos, humana en apariencia, pero no en realidad, nació de la más elevada simple consciencia, la facultad básica humana de la consciencia individual y su hermano gemelo, el  lenguaje. Y a través de la bestialidad, salvajismo y barbarie; de la esclavitud, la voracidad y el esfuerzo: de conquistas infinitas, de derrotas abrumadoras, de luchas interminables; a través de siglos de existencia semibrutal y sin rumbo; de la alimentación de frutas silvestres y raíces; del uso de la piedra o palo casualmente encontrado; a través de la vida en selvas profundas, con bayas y semillas, y en las riberas con moluscos, crustáceos y peces por alimento; a través de la más grande quizá de las victorias humanas: el dominio y uso del fuego; a través de la investigación y arte del arco y la flecha; de la doma de animales y su utilización en las labores; del largo aprendizaje que condujo al cultivo del suelo; de la fabricación del adobe y de su empleo en la construcción de viviendas; de la fundición de metales y el lento nacimiento de las artes; de la formación de alfabetos y la evolución de la palabra escrita; a través, en fin, de miles de siglos de  humana aspiración y de humano crecimiento, surgió el mundo de hombres y mujeres tal como lo contemplamos hoy con todas sus conquistas y posesiones”.

El “yo persona” o “ego” es fácil de comprender, pero difícil de definir. Un escritor lo expresa acertadamente cuando dice que sin consciencia individual es posible conocer, pero solamente con la gran ayuda de la consciencia individual es posible //conocer que se conoce//.

Con el desenvolvimiento de estos dos principios, comienzan las asombrosas adquisiciones de la mente humana; y a pesar de lo magno de estas adquisiciones, aún son insignificantes en comparación con las que todavía ha de lograr la raza humana. De victoria en victoria progresará el hombre en su desarrollo y según vaya recibiendo más luz de la mente espiritual, realizará cosas consideradas hoy en día como milagros.

Así pues, no hagáis del “intelecto” (mente concreta y abstracta) un dios, ni permitáis que os ciegue el orgullo intelectual; en una superior etapa tampoco deberá cegaros el orgullo espiritual (que es llamado generalmente “la prueba de creerse EL maestro”).

Para señalar la importancia del despertar de la consciencia individual, diremos que una vez reconocido el yo, comienza la verdadera vida del alma; no nos referimos a la vida subsiguiente, al despertar espiritual, que es una etapa todavía superior, sino al despertar del “ego”, a la consciencia del yo como “individualidad autoreconocida”. Esta es la etapa en que el infantil ego (alma o persona) comienza su existencia despierta. Antes de ese tiempo dormitaba, inconsciente de sí misma, y ahora se acerca el tiempo de los trabajos, las penas y las alegrías conscientes.

El ego ha de afrontar nuevas condiciones y vencer muchos obstáculos antes de alcanzar la madurez espiritual. Sufrirá muchas experiencias y muchas pruebas tendrá que soportar. Sin embrago, el progreso es cada vez mayor. En algunos casos puede detenerse y hasta parecer que retrocede, pero pronto vence los obstáculos y así reanudará su jornada. No hay real retroceso en el sendero, y por lento que parezca el progreso, todos avanzamos resueltamente, tropezando aquí y allí de vez en cuando.

Señalaremos sin embargo, que el despertar del intelecto no mejora necesariamente al hombre, en el sentido moral; aunque el desarrollo de un principio o facultad impele a progresar, algunos están tan profundamente envueltos en la animalidad, tan ligados al aspecto material de las cosas, que el intelecto acrecienta la capacidad de satisfacer sus deseos e inclinaciones inferiores de un modo peor al natural.

El hombre puede, si a ello se inclina, exceder en bestialidad a las mismas bestias gobernadas por el instinto, y cuyas espontáneas acciones son perfectamente naturales y propias. Al animal no se le puede vituperar por seguir los impulsos de su naturaleza. Pero el hombre, en quien se ha desenvuelto el intelecto, conoce que es contrario a su naturaleza superior descender al nivel de las bestias, y mas bajo aún, porque añade a los deseos del bruto la astucia e inteligencia que ha desarrollado y que deliberadamente prostituye. Pocos animales abusan de sus deseos. Este abuso es propio de algunos hombres. A mayor grado de inteligencia, mayor es la posibilidad de ceder a las más bajas pasiones, apetitos y deseos. Pero esto acabará con el despertar de la Mente Espiritual.

Que vuestra naturaleza superior esté en guardia y rehúse retroceder a la vida del bruto, por la que ya pasó. Mantened vuestra mirada fija en lo alto y sea ADELANTE vuestro lema. La naturaleza inferior puede propender hacia abajo, pero la mente espiritual os tenderá una mano protectora y os sostendrá si confiáis en ella. Elige ¡ oh espíritu luchador! Tu ayuda está en ti, atiéndela y no permitas que te arrastren las tendencias de la mente “animal”. Manifiesta el Yo en tí y sé fuerte. ¡Eres un Espíritu Inmortal y vas hacia mayores alturas! ¡Que la paz sea contigo!
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