3 - Conclusiones


Artículo creado por Jennifer Delgado Suárez . Extraido de: http://revista.iered.org/v1n3/html/jdelgado.html
11 Noviembre 2006
""

Siendo congruentes con estas ideas, la educación en valores no debe ir dirigida a la transmisión de contenidos y valores estándares basados en un sistema de normas sociales inmodificables que van a regular la vida personal y social del sujeto ni a la limitación de la educación moral a través del carácter altamente subjetivo que se le imprime a los valores. La educación debe dirigirse al proceso de configuración conjunta con el sujeto de un sistema de valores personalizado que sea portador de un sentido moral para él, realmente vivenciado y asumido, donde se tenga en cuenta sus características personológicas y el sistema objetivo de valores instituido en la sociedad en su expresión concreta y universal.


Es importante que la institución escolar participe activamente en la clarificación de los valores deseados socialmente y su respectiva expresión comportamental para eliminar de esta forma las posibles ambigüedades que pueden darse en el sujeto producto de un desconocimiento acerca de lo que de él demanda la sociedad.


A su vez es vital facilitar la emergencia de los valores que el sujeto posee a través de una acción consistente y sistemática que estimule el proceso de valoración del sujeto con el objetivo de que éste llegue a comprender cuáles son realmente sus valores para que así se sientan comprometidos con ellos. (véase González, C. 1992)


Es necesario que el sujeto tome conciencia acerca de cuáles son sus valores autónomos y aquellos que se encuentran funcionando en un nivel reactivo y adaptativo, que conozca qué nivel regulativo poseen sobre su comportamiento; que aprenda a conocerse.


Pero no basta con que el valor sea conocido por el sujeto sino que tiene que convertirse en objeto de reflexión, vincularlo con su vida cotidiana en sus relaciones con los demás y con su concepción para que tome cuerpo como cualidad de la personalidad. Es necesario que el sujeto experimente la necesidad práctica de desarrollar el valor en sí y sea capaz de conferirle un valor instrumental.


No debe perderse de vista que el sujeto se haya inmerso en distintos contextos que pueden exigirle el desarrollo de valores diferentes y en ocasiones antagónicos con los que promueve la institución escolar por lo que es imprescindible que los estudiantes sientan la actualidad e importancia del valor a través de la interacción con las personas que lo portan. El estudiante se reconoce no sólo como actor de un proceso de formación escolar sino también como integrante de un proceso cultural identitario más amplio generado por la propia institución que es portadora en sí de un sistema de valores.


Aun así, las instituciones educativas no sólo deben encaminar sus pasos al desarrollo de determinados valores sino que ha su vez pueden contribuir a formar habilidades o capacidades que sustenten una construcción activa del sistema de valores personalizado como: el autoconocimiento, la empatía, la autonomía, la capacidad cognitiva y de diálogo abierto (véase Ortiz, 2001 y Madera & Leyva, 2006).


Se hace necesario para la adquisición de sentido personal: la comunicación, la puesta en común, el espacio para el discernimiento y la construcción racional de un sistema de valores; ubicar al sujeto en situaciones que impliquen conflictos de valor mediante disyuntivas afectivo-cognitivas que le confieran un afianzamiento del mismo y el desarrollo del pensamiento crítico.


Sin embargo, todas estas acciones educativas encaminadas a lograr incidir en la formación de valores pueden estar condenadas al fracaso si no sientan sus bases en tres elementos esenciales desde el punto de vista personológico que fueron previamente analizados:




  • Coordinación del valor a desarrollar con el sistema personológico estructurado con anterioridad de manera que sea congruente con las formaciones psicológicas individuales.



  • Balance cognitivo-afectivo que constituya una base sólida para la incorporación del valor al sistema personalizado.



  • Desarrollo del valor como una necesidad, que pueda vivenciar el sujeto en la actividad a través de la comunicación asertiva y el pensamiento crítico.


Pero se hace imposible lograr que el estudiante vivencie el valor como una necesidad si el profesor no posee, de cada uno de ellos, un conocimiento profundo e individualizado que le permita encauzar científicamente su práctica. De esta forma, para que la educación adquiera un carácter profundamente contextualizado y personológico debe partir de un diagnóstico inicial integrador que dé paso a la sensibilización y al cambio cognitivo desarrollando acciones que permitan la concreción comportamental del valor y la posterior integración del mismo en el sistema personológico siendo el estudiante un ente activo en la construcción de su sistema de valores. Se convierte desde este análisis, el desarrollo y por ende la comprensión del funcionamiento de la personalidad, en un objetivo primordial para cada educador en aras de contribuir a la formación de personas más autodeterminadas y a la vez más comprometidas con su proyecto social.

""

Autor y licencia de '¿A qué nos referimos cuando hablamos de valores?'


Artículo de Jennifer Delgado Suárez . Extraido de: http://revista.iered.org/v1n3/html/jdelgado.html CopyLeft
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.