Las ciencias de la información como campo de investigación surgieron de la documentación generada después de la Segunda Guerra Mundial, aunque sus orígenes se remontan a los primeros años del presente siglo, cuando se comenzaron a desarrollar y a poner en práctica los métodos de investigación bibliográfica que permitieron manejar mejor el creciente número de publicaciones.1
Durante la década de los años 20 hasta la de los años 50, considerada ésta última como la época de la documentación en los EE.UU., se concentraron las investigaciones en el control del rápido crecimiento de la actividad editorial sobre ciencia y técnica. A finales de este período, los mayores esfuerzos investigativos recayeron en la automatización de dicho proceso.
Los decenios de los 50 y los 60 marcaron la etapa inicial de las investigaciones vinculadas a las operaciones de almacenamiento y recuperación de información.
Las ciencias de la información llegaron a hacerse familiares durante los años 60, y se definieron formalmente como disciplina en la Conferencia del Instituto de Tecnología de Georgia, celebrada en 1962
En la década de los 70, dos nuevos campos de investigación la bibliometría y la informetría, ocuparon un lugar de tal envergadura, que propiciaron ampliar el alcance de las ciencias de la información.2
A pesar de estos pasos de avances, a principios de los años 80 no se consideraba aún a las ciencias de la información como especialidad independiente, circunstancia que se basaba en la dificultad para hallar una definición que las identificara universalmente, así como en su relativa juventud.3
Durante los dos últimos decenios, se han realizado estudios que discuten la legitimidad de las ciencias de la información como disciplina,4.7 analizan las variadas definiciones que se les confiere,8 y abordan los distintos conceptos con que se interpretan.9,10. Entre ellos se destaca uno que refleja que entre 1900 y 1980 se publicaron documentos con 695 definiciones y conceptos distintos, y que determina la existencia de siete categorías principales donde se distribuyen todos los términos que las caracterizan.11
Las dificultades experimentadas a la hora de definir las ciencias de la información, pueden tener su origen en las diferentes nociones existentes sobre la propia "Información" como concepto, pues se conocen criterios que las consideran como una categoría, como una propiedad, como un acontecimiento o como una estructura.12
En nuestro país se sostiene que las ciencias de la información constituyen una disciplina biblioteco-informativa, que estudia la estructura y cualidades generales de la información como conocimiento.13
Si hay algo que no admite discusión a pesar de cualquier diferencias, es el hecho de que las ciencias de la información incorporan directamente varios objetivos y conceptos predominantes en las ciencias de la comunicación y en las demás disciplinas de las que se nutren.14
Con independencia de las diversas consideraciones existentes en cuanto a la definición y el concepto de ciencias de la información, en cualquiera de ellas está presente el valor de la información como conocimiento por una parte, y la y importancia de su diseminación por otra.