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Hace más de 8000 años que los seres humanos se hicieron sedentarios y comenzaron a practicar la agricultura. Desde entonces han venido seleccionando los cultivos que producen, tomándolos primero del mundo silvestre y domesticándolos después a través de la agricultura. Las poblaciones de plantas escogidas por la poblaciones de agricultores a lo largo del tiempo hoy forman la base de los productos alimentarios del mundo.
A pesar de los esfuerzos por desacelerar el crecimiento demográfico, la población humana sigue aumentando y se prevé que para el año 2010 el número de habitantes a nivel mundial supere los 7000 mll. Así, siguen incrementándose los problemas de la pobreza y el hambre en el mundo ya que los recursos naturales cada vez son más escasos a la par que su explotación es mayor. Por ello, se hace necesario la búsqueda de estrategias para la alimentación de la población mundial.
En 1943, la Fundación Rockefeller y el Ministerio de Agricultura de México decidieron financiar a Norman Borlaug (procedente de la Universidad de Minnesota) un programa para la obtención de variedades de trigo de alto rendimiento capaces de resistir el hongo de la roya de los tallos. A través de la ingeniería genética y la hibridación se obtuvieron variedades resistentes a la roya, de tallo corto, que evitaban el encamado, y de alto rendimiento bajo condiciones adecuadas de irrigación y de abonado. La producción de trigo aumentó desde las 0.75 Tm/Ha a las 8 Tm/Ha. Como resultado se fundó el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT) y a Borlaug se le concedió el Premio Nóbel de la Paz.
Pero la consecuencia más importante de este hecho es que había nacido la Revolución Verde. Con el objetivo de paliar el hambre en el mundo y conseguir una mayor producción en la cosechas se van a desarrollar a partir de ahora un conjunto de tecnologías integradas por componentes materiales, como las variedades de alto rendimiento (VAR) mejoradas de dos cereales básicos (arroz y trigo), el riego o el abastecimiento controlado de agua y la mejora del aprovechamiento de la humedad, los fertilizantes y plaguicidas, y las correspondientes técnicas de gestión.
De este modo, en 1960 se estableció en Los Baños (Filipinas) el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI), financiado por la Fundación Rockefeller, la Fundación Ford, la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional y el Gobierno filipino. Se trabajó concienzudamente para encontra una variedad de arroz de ciclo corto (que permita dos cosechas al año), floración independiente del número de horas de insolación, talla baja, resistencia a la enfermedades y, por supuesto, buenas cualidades culinarias. Fue bautizada como IR-36. En año posteriores se fundaron hasta 15 Centros Internacionales de Investigación Agronómica centrada en Cultivos, los cuales se sitúan en Mexico, Filipinas, Colombia, Nigeria, India, Perú, Siria, Taiwan y Costa de Marfil.
En el año 1971 se creó el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR). Se trata de una alianza estratégica de países, organizaciones regionales e internacionales y fundaciones privadas que apoya a los 15 Centros Internacinales de investigación agrícola internacional que trabajan en colaboración con los sistemas de Investigación agrícola nacionales y organizaciones de la sociedad civil. Se citan a continuación los miembros que están involucrados en el proyecto de la Revolución Verde y que por lo tanto forman parte del CGIAR: Alemania , Australia, Austria, Banco Africano para el Desarrollo, Banco Asiático para el Desarrollo, Banco Interamericano de Desarrollo, BM, Bangladesh, Bélgica , Brasil, Canadá, Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo , China, Colombia, Comisión de la Comunidad Europea, Consejo de Cooperación del Golfo, Côte d’Ivoire, Dinamarca , España, Estados Unidos de América , Federación Rusa, Filipinas, Finlandia, Fondo Árabe para el Desarrollo Económico y Social , Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional, Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, Francia, Fundación Ford , Fundación Kellogg , Fundación Rockefeller, Fundación Syngenta para la Agricultura Sostenible, India, Indonesia, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Kenya, Luxemburgo, Malasia, Marruecos, México, Nigeria, Noruega, Nueva Zelandia, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación , Países Bajos , Pakistán, Perú, Portugal, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Reino Unido, República Árabe de Egipto , República Árabe Siria, República de Corea , República Islámica del Irán , Rumania, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Uganda. Por último, cabe señalar que también el ganado ha entrado en la Revolución Verde con la administración de hormonas y la selección genética
Pero la cosa no termina aquí, a partir de 1970 aparece una corriente que difiere en forma y metodología de la Revolución Verde y que también es secundada en la actualidad por un gran número de investigadores y científicos de todo el mundo. Se trata de la Agroecología y aunque el uso contemporáneo de este término date de los años 70, la ciencia y práctica de la agroecología son tan antiguos como los orígenes de la agricultura.
Se trata de una disciplina que provee los principios ecológicos básicos para estudiar, diseñar y manejar agroecosistemas que sean productivos y conservadores de los recursos naturales, y que también sean culturalmente sensibles, socialmente justos y económicamente viables. El agroecosistema es sano y productivo cuando prevalece una condición de equilibrio y buen crecimiento, y cuando las plantas de los cultivos son capaces de tolerar el stress y la adversidad. No está centrada sólo en la producción sino también en la sostenibilidad ecológica del sistema de producción.
Se entiende la agroecología más como un enfoque que integra ideas y métodos de varios sub-campos, más que como una disciplina específica. Tiene sus raíces en:
a)La Ciencias agrícolas: En 1928 Klages sugirió que para un mejor estudio del agroecosistema se tomaran en cuenta los factores fisiológicos y agronómicos que influían en la distribución y adaptación de especies específicas de cultivos, para comprender la compleja relación existente entre una planta de cultivo y su medio ambiente. Más adelante, expandió su definición e incluyó en ella factores históricos, tecnológicos y socioeconómicos que determinaban qué cultivos podían producirse en una región dada y en qué cantidad.
Las obras de Azzi (1956), Wilsie (1962), Tischler (1965), Chang (1968) y Loucks (1977) representan un cambio de enfoque gradual hacia un enfoque ecosistémico de la agricultura. En particular fue Azzi (1956) quien acentuó que mientras la meteorología, la ciencia del suelo y la entomología son disciplinas diferentes, su estudio en relación con la respuesta potencial de plantas de cultivos converge en una ciencia agroecológica . A fines de la década de los 70 y a comienzos de la de los 80 un componente social cada vez mayor comenzó a aparecer en la literatura agrícola(Buttel 1980).
b) Ambientalismo: El movimiento ambiental de los años 60-70 ha hecho una gran contribución intelectual a la agroecología. Ellos infundieron al discurso agroecológico una actitud crítica de la agronomía orientada hacia la producción, e hicieron crecer la sensibilidad hacia un gran número de asuntos relacionados con los recursos, principalmente, un mínimo de disrupción ecológica y un máximo de conservación de energía y materiales. El santo y seña era autosuficiencia y sostenibilidad.
c) Ecología: Es el marco conceptual y epistemológico de la agroecología. A partir de la ecología los investigadores comienzan a analizar los sistemas campesinos y nativos en equipos multi-disciplinarios y desde una perspectiva más holística haciendo especial hincapié en las dinámicas ecológicas de los sistemas agrícolas tradicionales. . d) Sistemas nativos de producción: Tres procesos históricos han contribuido en un alto grado a oscurecer y restar importancia al conocimiento agronómico que fue desarrollado por grupos étnicos locales y sociedades no occidentales:
(1) la destrucción de los medios de codificación, regulación y trasmisión de las prácticas agrícolas utilizados por los indígenas y pueblos analfabetos, por parte de las actividades evangelizadoras y los colonizadores de occidente; (2) la dramática transformación de muchas sociedades indígenas no occidentales y los sistemas de producción en que se basaban como resultado del colonialismo, del colapso demográfico (enfermedades, esclavitud) y la transformación de los sistemas de producción para satisfacer las necesidades de los centros burocráticos locales y el comercio internacional. (3) el surgimiento de la ciencia positivista: el movimiento del pensamiento occidental hacia perspectivas atomistas y mecanicistas (iluminismo del siglo) XVIII, alteraron dramáticamente el diálogo sobre el mundo natural.
Todo este conocimiento se está recuperando, o por lo menos manteniendo sin que descienda muy rápidamente gracias a los esfuerzos de la investigación de antropólogos y geógrafos dedicados a describir y analizar las prácticas agrícolas y la lógica de los pueblos nativos y campesinos. Típicamente, estos estudios se han preocupado del uso de recursos y del manejo no sólo del predio agrícola sino de toda la base de subsistencia. De hecho, el estudio de sistemas agrícolas nativos ha proporcionado gran parte de la materia prima para el desarrollo de hipótesis y sistemas de producción alternativos para la agroecología.
e) Estudios del desarrollo: El estudio del desarrollo rural del Tercer Mundo también ha sido una gran contribución a la evolución del pensamiento agroecológico. El análisis rural ha ayudado a clasificar la lógica de las estrategias locales de producción en comunidades que están sufriendo grandes transformaciones, a medida que las áreas rurales se integran a economías regionales, nacionales y globales. Los estudios sobre el desarrollo rural han documentado la relación que existe entre los factores socieconómicos y la estructura y organización social de la agricultura.
Una vez definidas, en su origen, las que son las dos principales corrientes (la Revolución Verde y la Agroecología) para el desarrollo de una agricultura que ofrezca recursos alimenticios a las sociedades del mundo actual y futuro el objetivo del trabajo se centra en el estudio de cada una de ellas por separado y en la evaluación de los pros y los contras que, en mi opinión, implican.
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