En la vida diaria conectamos con nuestros miedos, limitaciones e inseguridades y reclamamos una especie de guardaespaldas cósmico que controle nuestro entorno las 24 horas del día para que ninguno de nuestros temores se manifieste. utilizamos una herradura de caballo, un trebol de 4 hojas, una mariquita voladora, o llevamos en el bolsillo un saquito de la suerte, una punta de cuarzo, o una rama de laurel. .
A simple vista eso seria superstición, por el hecho de conceder un poder sobrenatural a un objeto animado o inanimado, pero esta bien; eso no es grave y tiene una contrapartida sanadora y ahí esta la magia del asunto, porque el protector también hace de "Pepito grillo" como en el cuento de Pinocho, y esa es su maravilla. Una vez que tomamos conciencia de nuestra necesidad, estamos asumiendo nuestra limitación o invocando ayuda. Es cierto que concedemos un poder al talisman, pero eso nos sana, porque estamos tomando conciencia de nuestra limitación y cuando se comprende el miedo, este deja de existir; ya no puede paralizarnos ya no nos bloquea; ahora será preocupación, o digusto, pero ante eso podemos actuar.