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Análisis del conocimiento, la información y la comunicación - La información

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Creative Commons Artículo de Lic. Rubén Cañedo Andalia - 05 de Enero de 2006
Temas Relacionados: Investigación periodística
2. La información

La información


Como se ha visto anteriormente, una de las diferencias fundamentales entre los seres vivos e inorgánicos es la utilización de los productos del reflejo como medio para la organización del comportamiento o de su actividad ante una situación determinada.
En la naturaleza, existen dos tipos de información distintas: una, la que existe al margen de la dirección y dos, la que está indisolublemente ligada a ella. La dirección es el proceso de utilización activa de los productos del reflejo como materia prima en la organización de las acciones para la consecución de un objetivo planteado en un contexto específico. Los sistemas de la naturaleza no viva no pueden utilizar estos productos porque carecen de la dirección como proceso vital. La información, por lo tanto, no aparece por primera vez a nivel de la vida, sino que existió siempre, sólo que la naturaleza viva es la única capaz de hacer uso de ella. A la naturaleza no viva le son inherentes sólo los procesos de transmisión (en el espacio) y de almacenamiento (transmisión en el tiempo). Cada nivel de organización de la materia tiene, por lo tanto, sus propias características informativas. En la naturaleza inorgánica se produce un intercambio de información pero esta no se descifra. La facultad, no sólo de recibir, sino de utilizar activamente la información es una propiedad de la naturaleza orgánica. En los animales, surge una actividad especial de adaptación -la conducta- y junto con ella el gobierno, inconcebible sin el aprovechamiento de la información. Cualquier sistema que presente una determinada organización procesa, almacena y utiliza información.4,6,7

Por otra parte, inherente, al menos a un conjunto de definiciones de los términos conocimiento e información, se encuentra el principio de que una pieza del conocimiento se convierte en información cuando esta se pone en movimiento, cuando entra en el proceso activo de la comunicación o de la transferencia entre un emisor y un receptor. Muchos autores plantean que el conocimiento definido así no tiene un valor intrínseco - este obtiene su valor sólo cuando se transfiere exitosamente. Otros argumentan que la información no obtiene su valor hasta que se aplica activamente en la toma de decisiones. Cualesquiera de estos puntos de vista admiten necesariamente que el valor de la información depende de su transferencia. Los productos del reflejo de la realidad que son puestos en movimiento, que circulan mediante cualquiera de las variedades del movimiento de la información se le denomina información. Aun, cuando la variedad fundamental del movimiento en el que participa la información es la transmisión propiamente dicha existen otras variedades tales como la transformación y el almacenamiento (transmisión en el tiempo).6,7

La información en su movimiento puede adoptar dos formas fundamentales: material e ideal. Por información material se comprende a aquellos productos del reflejo cuya transmisión ocurre en el marco de los procesos materiales o tienen estos por origen. Cuando la información aparece como resultado de la transmisión de los productos del reflejo en los animales o en el hombre, se está ante su forma ideal. Esta transformación, hablando en el lenguaje de la teoría de la información, constituye la recodificación de una forma (material) en otra forma (ideal). El reflejo de toda la diversidad material y su transformación en información ideal, ocurre en el proceso del conocimiento. La información ideal toma forma material como resultado de la actividad laboral del hombre. Al final del proceso del trabajo, se obtiene un resultado que ya en los inicios del proceso estaba en las representaciones de este, es decir, existía de manera ideal.6-8

El hombre objetiva sus conocimientos, transforma los procesos naturales y con ello recodifica la información ideal que aparece en la conciencia en forma de ideas, representaciones, juicios, etc., y las convierte en objetos materiales. También, en el proceso de la comunicación, la información ideal puede tomar forma material, la de los signos.6,7

Las formaciones materiales no se encuentran en reposo, cambian; no existe materia inmóvil, inmutable. Las sucesivas transformaciones que experimenta, como expresión de su eterno movimiento, hacen la materia inagotable como fuente de información. Si todas las formaciones materiales no se encontraran en un proceso de cambio constante, fuera posible agotar su contenido informativo, sin embargo, múltiples ejemplos que confirman el carácter incesante de la evolución de todos los seres, por ejemplo, las bacterias se mutan en períodos de tiempo cada vez más cortos, hecho que obliga a la realización constante de nuevas investigaciones en busca de medicación adecuada. Esto produce el crecimiento constante de la información generada. En realidad, todo objeto material es inagotable tanto por su contenido y estructura como por sus innumerables y cambiantes nexos con los demás objetos de la naturaleza. La aseveración de que las formaciones materiales se hallan en estado de movimiento y desarrollo eterno e ininterrumpido, en proceso de constante cambio, lleva a pensar que el contenido informativo de las formaciones materiales es inagotable.1

Los seres vivos como sistemas abiertos -que es condición de vida- necesitan para mantener su equilibrio vital de un intercambio sistemático de sustancia y energía con el medio. A su vez, necesitan recibir información constantemente acerca del contexto en que desenvuelven su actividad. Esta necesidad se ha transformado cualitativamente con el paso de la vida a su forma social y se ha convertido en un producto vital para la organización y el desarrollo de la actividad en sociedad.1,2,10
La similitud que existe entre la energía, la sustancia y la información en cuanto a la necesidad de su intercambio constante como condición para la vida de los sistemas abiertos, ha llevado a algunos a pensar que esta última constituye una especie de materia intermedia entre la sustancia y la energía, sin embargo, la información, como se ha visto, no es más que un producto de dos procesos encadenados naturalmente: el reflejo y la comunicación, en los que subyace necesariamente un medio material que actúa como portador de la información, pero que no es información.6,7
La existencia de semejanzas evidentes entre los procesos metabólicos de sustancias en los organismos vivos con los procesos nerviosos lleva a pensar que la actividad psíquica en general se comporta como un proceso de metabolismo de información. Dicho proceso comienza con la captación de estímulos del medio, continúa con su recodificación y transmisión hasta los centros nerviosos donde se procesan y la transforman de los estímulos recibidos en respuestas para acciones que se comunican nuevamente mediante los nervios hasta los órganos efectores. La información que se capta, transmite y procesa en los centros nerviosos para elaborar respuestas adecuadas a la situación del organismo es como la sustancia o la energía que utiliza el sistema nervioso para determinar las órdenes (tomar las decisiones) y coordinar las acciones con el fin de restablecer el equilibrio o alcanzar sus objetivos. A su vez, en este proceso ocurren combinaciones y descomposiciones de complejos de información tal y como ocurre con las sustancias en el metabolismo vital.10,11

La información en los seres vivos se transmite entre los individuos mediante dos mecanismos fundamentales: la herencia y la comunicación social. El primero, aunque como mecanismo biológico elemental útil a la conservación de la vida de las especies que es, constituye un complejo sistema soportado en las cadenas de ADN de los núcleos de las células vivas donde la naturaleza registra los códigos necesarios para asegurar la conservación de los caracteres y los mecanismos vitales necesarios para su perpetuación.1,10

La información que almacenan los seres vivos en un momento determinado de su vida es el resultado de la acción de los mecanismos de transmisión biológica y sociales de información y de la actividad práctica. La práctica abarca todos los aspectos de la existencia del ser vivo. Estos a lo largo de su vida reflejan la diversidad de formaciones materiales de la realidad mediante excitaciones, sensaciones, percepciones, imágenes, representaciones, conceptos, etc. convirtiendo la información "en sí" en información "para sí".6,7

Un organismo vivo recibe toda la información hereditaria de sus progenitores. Toda la materia viva desde el virus más primitivo hasta el hombre es una cadena transportadora de información hereditaria, es un sistema de comunicación perfectamente construido que tiene una asombrosa exactitud en la transmisión de la información. La información genética es un conocimiento básico que asegura la reproducción y subsistencia de las especies propias de los seres vivos como forma superior de adaptación al medio y para la conservación de la vida. La llamada información hereditaria forma parte de un paquete de información básica para la vida la cual se desarrolla en parte mediante el contacto constante y sistemático de las especies con el medio con que se relacionan.10

La vida en sociedad que realizan el hombre y muchos animales exige, sin embargo, de nuevos mecanismos más ágiles y flexibles que permitan incorporar rápidamente información para coordinar las acciones de los individuos. Es así que se desarrolla el lenguaje como el instrumento que permite comunicarse a los individuos entre sí, registrar la información y transmitirla de una generación a otra.1

Cualquier organismo vivo, incluso el más simple, no puede existir sin dos procesos unidos entre sí: la transmisión de la información y la dirección. Todo organismo se basa en la información que recibe sobre el medio para orientar su actividad, prepararse y adaptarse a las nuevas condiciones. La información puede verse, no solo como producto, sino también como propiedad. La informatividad puede considerarse como la propiedad que poseen los elementos materiales, desde los más simples hasta los más complejos, de transmitirse unos a los otros las influencias de las acciones recibidas. Esto es posible como resultado de la profunda concatenación que presentan todos los objetos y fenómenos que relacionan a todas las formaciones en el universo.1,6,7

El análisis de esta definición de informatividad permite conocer que la información resulta una propiedad (informatividad) mucho más general en la materia que el conocimiento como propiedad exclusiva de los seres vivos, resultado de la evolución del reflejo como propiedad (reflexibilidad) de toda la materia.

No tiene sentido hablar de la informatividad de cualquier fuente de información, a la luz del destinatario; sino se indica el consumidor. Igualmente, el valor práctico del manantial de información recibido no es una magnitud constante determinada por su origen, sino que depende del consumidor. Si a la conferencia de un profesor, por ejemplo, asiste un colega suyo que conoce el teorema que este demostró en su clase, la cantidad de información recibida se acercará a cero. La significación de la información para el destinatario está en consonancia con el conocimiento de las necesidades del receptor que posee el que emite la información.6,7

Anteriormente, la noción de información se relacionaba sólo con el hombre; se consideraba que solo el hombre tenía conciencia y que por lo tanto era el único capaz de elaborar información sobre el mundo que le rodeaba. Más tarde, se demostró que todos los organismos vivos recibían y emitían información como forma de orientarse y adaptarse al medio, sin embargo, la adjudicación de la información como un atributo de toda la materia, representa una etapa cualitativamente nueva de la comprensión de la información como concepto.6,7

La información como tal no nace con la vida, sino que existió siempre; sin embargo, es sólo a este nivel que se origina el uso de la información como un nuevo proceso y una nueva propiedad de esta: la utilidad. Para la dirección es importante aquella información útil que conduce al logro del objetivo planeado en el proceso de dirección.

Entre el conocimiento como variedad superior del reflejo y la información existe una diferencia vital que distingue a ambos conceptos. El conocimiento es un proceso por medio del cual se refleja la realidad. Su producto se registra de alguna manera, pero este no se convierte en información hasta que no se transmite o comunica a los demás miembros de una comunidad o al medio.

El conocimiento se convierte en información sólo cuando se transmite a otros organismos o cuando las acciones de este representan su posesión. Es así, que el concepto de reflejo (en la materia) y el conocimiento (en la vida) interviene con un contenido mayor, más rico que el de información. La información, desde este punto de vista, no incluye todo el contenido del reflejo, sino sólo aquel que de alguna forma se retransmite al resto de los organismos con los que se relaciona el que posee el conocimiento, bien mediante su transferencia directa utilizando el lenguaje o mediante productos, acciones, servicios, u otros que representan su posesión.

Para convertir en información, a escala social en general y sobre todo en los marcos de la sociedad humana, los productos del conocimiento deben transcurrir por un proceso de transformación de su forma interna, útil sólo al individuo que la posee a otra forma que lo adecue a un conjunto determinado de requisitos o exigencias propias del proceso de presentación y registro de la información, desarrollados con vistas a facilitar la comprensión de las experiencias que se transmiten al destinatario.

Por fuente del conocimiento se entiende a aquellas entidades vivas que por medio del reflejo de la realidad descubren las estructuras, propiedades, relaciones, etc. entre los seres naturales (vivos o no) entre los objetos y los fenómenos, los acontecimientos u otros, mientras que por fuente de información se comprende a aquellas entidades vivas o no que a partir del reflejo de la realidad son capaces de transmitir sus productos a otras entidades con las que se relacionan. Por otra parte información científica se entiende a los productos del conocimiento que se obtienen en el marco de la ciencia que se diseminan o comunican al resto de la comunidad científica o a la sociedad.

El estudio de las relaciones de los organismos entre sí y de estos con su medio, constituye el objeto de estudio de la ecología. La relación entre los organismos que pueblan una región es tan estrecha que cualquier alteración en la población de una especie o del medio afecta de una forma u otra a toda la comunidad a la que pertenece. En un sistema ecológico influyen dos grupos de factores fundamentales: abióticos -de naturaleza física, química como la temperatura y la luz, la gravedad, la presión y las diversas sustancias presentes en el medio- y bióticos -que se derivan de la presencia de otros organismos que forman parte del medio.10,12

A los factores que se mencionaron, puede agregársele un tercero de capital importancia que se le puede denominar "informacional" y que se refiere a las alteraciones que se producen en los individuos como resultado de la actividad informativa que se desarrolla entre los individuos y el medio o entre los propios organismos vivos. A esta vertiente de la ecología, se le puede llamar "ecología informacional".

Información en el entorno de la actividad bibliotecaria


Hasta este momento, la información se ha analizado desde el punto de vista del generador; sin embargo, es conveniente definirla desde la perspectiva del destinatario.

La noción de información es demasiado joven, todavía no se comprende hasta el fin y se encuentra en período de estudio. Encontrar un concepto adecuado de información resulta realmente difícil. Muchos especialistas buscan actualmente una definición de información apropiada al objeto de estudio de las ciencias de la información cuyo enfoque se centre en el usuario como eje alrededor del cual gira toda la actividad informacional. El concepto de información se ha definido de diversas formas para los fines de las ciencias de la información; sin embargo, aún no se ha formulado una definición aceptable de uso generalizado.

La información como definición desde el punto de vista filosófico y en el marco de las llamadas ciencias de la información presenta diferencias. En el contexto de estas últimas, se entiende por información comúnmente a aquellos productos de la reflexión que se reciben mediante distintos medios de diseminación y comunicación, que resultan desconocidos, originales o novedosos al receptor, mientras que en la vertiente filosófica no existe distinción entre la información de un tipo o de otro y el único requisito para comportarse como tal es el de ser un producto del reflejo "puesto en movimiento".

Las ciencias de la información tienen por centro de su definición al receptor y desde este punto de vista definen la noción de información. Según Brenda Dervin es necesario sustituir el enfoque tradicional con el que se han estudiado las necesidades y el uso de información centrado en el intermediario y en la institución por un enfoque más subjetivista que se sustente en el usuario.6,7
Las propuestas de definición de la noción de información pueden clasificarse generalmente en 2 grupos fundamentales: uno, las que consideran la información como algo externo, objetivo, tangible y otro, las que la contemplan como algo subjetivo, cognitivo y situacional.
A partir del surgimiento de estructuras especializadas para el procesamiento de la información en los seres vivos puede considerarse a la información tanto una entidad objetiva como subjetiva. En el contexto humano, la primera comprende básicamente el contenido de los documentos creados por el hombre los cuales pueden ser tanto un registro gráfico como un producto cualquiera de su actividad social capaz de simbolizar su condición o nivel de desarrollo, sin embargo, en el entorno de las ciencias de la información, los registros gráficos constituyen los documentos por excelencia. La información como entidad subjetiva se refiere esencialmente a la imagen del receptor. La información objetiva, susceptible de almacenamiento y comunicación, constituye una entidad física externa, que genera el ser humano, con autonomía propia, razón por la cual escapa del control de quienes la crearon. La transformación de la información de su forma subjetiva a la objetiva y viceversa enfatiza que tanto el contenido intangible como su representación física están íntimamente interrelacionados e influyen uno en el otro.

Los contenidos no pueden comunicarse sin su representación física; de igual manera, dicha representación carecería de significado sin un contenido específico. El término información significa "dar forma", significación.6

Los seres vivos, sin excepción, enfrentan la necesidad de adecuarse permanentemente a las condiciones del entorno, la información se emplea para soportar la toma de decisiones y sustentar la acción. Todas las formas de la vida se asocian con la capacidad de obtener, procesar y conservar información o piezas de ella para su propia existencia. Percibir, procesar y utilizar información no es una condición exclusiva del hombre; sin embargo, solo el ser humano ha desarrollado la capacidad de simbolizar y conservar información en forma extrasomática. Es él quien crea los registros gráficos para soportar el conocimiento y registrar su cultura. Estos registros conforman lo que se le denomina como memoria colectiva o virtual, en tanto se comporta como una extensión de la memoria humana. A partir de ellos, es posible compartir el conocimiento universal, aunque el conocimiento registrado no es directamente utilizable, porque requiere de un esfuerzo, una capacidad y una destreza para seleccionar, interpretar, adecuar y aplicar la información a la satisfacción de las necesidades y a la solución de los problemas que se enfrentan. Los libros, folletos, revistas, textos y otros son registros tangibles que se emplean como soporte de la información. La disponibilidad de estructuras de información más eficaces concede una ventaja estratégica para su aprovechamiento racional. 6

Algunas definiciones conceptualizan a la información como "aquello" que transforma la estructura del conocimiento. La percepción de información de carácter novedoso puede producir un cambio en la estructura del conocimiento del usuario, sin embargo, con frecuencia, la información solo añade, modifica o sustituye una porción de dicho conocimiento que no se relaciona con su estructura, condición por la cual el mensaje recibido no pierde su informatividad, una propiedad universal de la materia que es independiente del conocimiento del receptor.

El modelo de comunicación de Allan Pratt, por ejemplo, consta de dos sistemas separados: uno, compuesto por el emisor, el propósito, el lenguaje y el medio que genera un registro gráfico y otro, formado por el receptor, su predisposición y conocimiento de preferencia; así como por un lenguaje y un medio. 6 En este modelo, existe un intento de cambiar la imagen del receptor con su consentimiento. La información es la alteración de la imagen que ocurre cuando se recibe un mensaje. Bajo esta perspectiva, puede afirmarse que un destinatario ha recepcionado información solo cuando se produzca una alteración de su imagen de la realidad, condición que propicia solo una de las propiedades de la información: la novedad, característica que aunque deseable cuando se define la información en el contexto del usuario, no determina la existencia o no de la información.
La definición de información de Ingwersen propuesta para el marco de la actividad bibliotecológica plantea:6

1) Desde el punto de vista del receptor, la información es algo potencial hasta que la recibe.
2) Desde el punto de vista del emisor, los receptores son potenciales.
3) Cuando en un "estado de incertidumbre", un receptor percibe información potencial convierte datos en información.
4) La percepción es controlada por la estructura de conocimiento actual, el estado del conocimiento y el espacio-problema vigente.
5) La información puede sustentar la incertidumbre; así como transformar el espacio-problema y el estado del conocimiento hecho el cual generará decisiones, acciones, nuevas intenciones, cambio de valores, etc., es decir, producirá un efecto.

Según Marc de Vey, cualquier procesamiento de información, sea perceptual o simbólico, es mediado por un sistema de categorías o conceptos que conforman un modelo del mundo del dispositivo de procesamiento de la información del receptor.

En el momento en que la información transforme el estado de conocimiento del receptor, se convertirá en conocimiento.
En esta definición, se establece una distinción y relación entre los datos, la información y el conocimiento. Los datos son información potencial, que sólo si se perciben por el receptor se convierten en información. Esta se transforma en conocimiento desde el momento en que se produce una modificación de la estructura de conocimiento del receptor. De hecho, el autor implícitamente distingue entre información útil y ruido o desperdicio informacional, sin embargo, retoma el cambio de la estructura del conocimiento como la base de la definición de la categoría información en el entorno bibliotecario cuando, al menos, se debió emplear, si deseaba soportar su definición sobre la novedad como propiedad de la información, el término contenido por cuanto la estructura es sólo uno de los componentes del conocimiento del usuario.
Otra definición expresa que la información puede entenderse como la significación que adquieren los datos a partir de un proceso consciente e intencional de adecuación de tres elementos: el entorno, los propósitos y contexto de aplicación, así como del conocimiento del sujeto.6 Esta definición refiere una de las propiedades fundamentales del reflejo: la adecuación de la información, la utilidad, la cual, aunque constituye una de las propiedades más importantes, no define por sí misma la noción de información.

Tanto la información como su representación objetiva son incapaces de determinar el éxito de la utilización, sino la forma en que se relaciona e interpreta para adecuarla a un propósito determinado. La capacidad de generar información novedosa no depende, en forma exclusiva, como se cree, de los registros a los que se tenga acceso, sino de la madurez y el desarrollo de las habilidades individuales para el manejo de la información y la realidad. Los países industrializados han utilizado la información como entidad objetiva-tangible como una ingeniosa estrategia de mercado. Sobre la denominada "industria de la información", Peter Young, en sus reflexiones, plantea que los bibliotecarios pueden verse como una invención de los editores, realizada con el fin de vincular los lectores con los libros particularmente, cuando se requería de intermediarios, para mitigar las imperfecciones propias de un sistema ineficiente de distribución.6

Tres aspectos prominentes del paradigma bibliotecario, asociados con el concepto de información, son: el desarrollo y la custodia de las colecciones; la representación físico-conceptual de los documentos y el acceso a bases de datos. Si se sigue este modelo, se aspirará a poseer más información mediante el incremento de las colecciones; se pensará que la capacidad de respuesta a las necesidades de información aumentará si se dispone de un sistema automatizado, capaz de realizar las mismas operaciones que antes se hacían de forma manual, y se asumirá que los usuarios poseen más información si tienen acceso a una o más bases de datos. Así se explica la idea generalizada de que el problema de la información estriba en su volumen el cual rebasa la capacidad de procesamiento y asimilación humana.

El paradigma bibliotecario se sustenta en conductas reactivas. El acceso a bancos de datos ubicados en cualquier punto geográfico parece anunciar el fin de la adquisición compulsiva de colecciones. Los profesionales de la información deberán dirigir sus esfuerzos al diseño de estructuras más eficaces para el acceso al conocimiento, registrado a partir de las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías, así como adoptar una conducta proactiva que posibilite la creación de nuevos escenarios de actuación.6

El hecho de disponer de un número mayor de bases de datos, títulos de libros y revistas o de acceso a redes mundiales de comunicación no significa que se esté más informado. La disponibilidad de recursos y de una infraestructura ofrece una ventaja considerable, pero no es condición suficiente para generar información. Si no se está preparado para interpretar, renovar y reestructurar sistemáticamente el conocimiento, la inversión de recursos en servicios de información resultará poco productiva e inclusive infructuosa.6

Finalmente, algunos autores plantean que la información es el producto de la variedad reflejada. La variedad es una las principales propiedades de la materia utilizada frecuentemente en teoría de la información para calcular la cantidad de información, como expresión fundamental de dicha teoría. Se dice que los objetos de la clase B constituyen una variedad de los objetos de la clase A y, además, si tienen algunas propiedades específicas que los distinguen de los objetos de la clase A.5 La definición mencionada resulta limitada, en cierta medida, porque a la vez que el mundo natural es diverso, contrapuestamente; es idéntico y es precisamente esta propiedad la que posibilita gran parte del conocimiento, sobre todo científico.

El establecimiento de las estructuras, leyes, propiedades, mecanismos de acción, etc. de carácter universal constituye el objetivo esencial de la ciencia como esfera de la actividad social, por cuanto del descubrimiento de los principios más universales que rigen los procesos materiales, depende en gran parte el conocimiento, la transformación y el gobierno de una enorme variedad de situaciones, hechos, procesos, etc., de carácter particular, ingobernables en la práctica con conocimientos particulares sobre cada uno de ellos.

Indudablemente, que si nos situamos en el lugar del destinatario que recibe un segmento de información en particular idéntico a un mensaje recibido con anterioridad, el segundo aportará poca o ninguna información novedosa al destinatario, sin embargo, no por esta razón deja de ser información, sólo que esta tiene un carácter redundante, es conocida por un destinatario específico la que, a su vez, no imposibilita que para otro destinatario diferente resulte totalmente nueva y hasta útil.

La información, vista desde el punto de vista de un individuo que pretende solucionar un problema o tomar una decisión, puede definirse como aquello que es capaz de reducir su incertidumbre. Desde esta óptica, la información registrada, en múltiples portadores materiales, puede considerarse como símbolos simples hasta que la información contenida en ellos se utilice para resolver un problema o alcanzar algún propósito determinado. En este caso, la información que se recibe es tanto mayor cuanto mayor sea el grado de incertidumbre del destinatario. La cantidad de información que se posee, en cierta medida, condiciona la cantidad de información que se recibe.

El carácter relativo que posee la información para distintos destinatarios puede constituir uno de los principios esenciales sobre los que se base la medición del valor de la información y hasta la medición de la efectividad y la eficiencia que por ejemplo ostenta un sistema de información, sin embargo, este carácter relativo que posee la información, a la luz de unos y otros observadores, no puede constituir la base de una definición filosófica o amplia de la información por cuanto se basa solamente en una de las propiedades de la materia: la diversidad, la que como se ha visto es sólo una parte de un par contradictorio, atributo de la realidad objetiva mucho mayor, formada por la variedad y la identidad.
Autor y licencia de 'Análisis del conocimiento, la información y la comunicación - La información'
Lic. Rubén Cañedo Andalia Extraído de: http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_4_03/aci02403.htm

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