La teoría de la información en la explicación de los procesos de la comunicación científica
De manera general, a la teoría de la información pertenecen todos los problemas y tareas en cuya definición aparece el concepto de información. Su objeto de estudio lo constituyen los procesos de recepción, transmisión, procesamiento y utilización de información. Su objetivo general se cumple mediante la elaboración de principios para el perfeccionamiento del sistema de comunicación en general, es decir, para el aumento de su eficacia.4
Una vez conocida su definición, objeto y objetivo principal, resulta fácil percatarse que la teoría de la información comprende los problemas de muchas ciencias -en particular los de la cibernética, la fisiología, la psicología, la lingüística y la pedagogía. La teoría de la información contribuye hoy a la explicación de muchos fenómenos en distintas ramas de la ciencia. Su éxito en el campo de otras ciencias radica en que sus conceptos principales (cantidad de información, grado de indeterminación, etc.), se aplican mediante la determinación de las probabilidades de los acontecimientos, a los cuales se les puede atribuir un contenido físico muy diverso. Por ejemplo, la probabilidad de que una universidad estudiada produzca un artículo sobre un tema determinado o de que una institución de información seleccione dicho artículo como relevante.4
La utilización de un enfoque teórico de información o enfoque que reciben las investigaciones en las cuales se aprovechan las principales ideas de la teoría de la información permite describir y representar el lugar, las características y las funciones de cada componente integrante del sistema general de comunicación en la ciencia.
Si bien la teoría de información constituye una herramienta útil en el estudio de distintos fenómenos, ocurre que esta al desarrollar su principal objetivo, es decir, el perfeccionamiento de la eficacia del funcionamiento del sistema de comunicación y del aprovechamiento de los canales, sólo utiliza un enfoque cuantitativo del rendimiento de dichos sistemas, excluye así el enfoque cualitativo, que como se conoce, constituye la vertiente más importante en el estudio de los procesos de producción, transmisión y consumo de información en la ciencia.
Por otra parte, la comunicación científica como un conjunto de procesos de presentación, transmisión y obtención de información es un rico y complejo mecanismo social de la ciencia, de cuyo buen funcionamiento depende la rapidez de la circulación de la información en la sociedad. Es por esta razón que en los últimos años, han crecido vertiginosamente los empeños y los recursos para acelerar tal transferencia como vía para la introducción prácticamente inmediata de los logros de la ciencia y la tecnología en la práctica social.9
En la comunicación científica intervienen autores, editores, instituciones de información y usuarios entre los que se establecen múltiples canales formales e informales, como formas complementarias de la comunicación.
De forma más concreta, se puede decir que por comunicación, en la ciencia, se entiende a aquel proceso mediante el cual se comparte o transfiere información científica entre el generador (observador, experimentador, etc.) y el consumidor.
La información científica constituye, tanto un producto como una materia prima en los ciclos de trabajo científico que puede considerarse como un proceso complejo de información. Cada ciclo comprende tres fases: la recolección de la información existente, la recolección de los datos primarios de la observación o el experimento y la fusión de ambas categorías de información para formar una nueva información que se comunicará al resto de la comunidad científica para su aceptación o rechazo. En cada uno de los ciclos se encuentran presentes los procesos de transmisión de la información.9
En este proceso cada científico soluciona, ante todo, el problema de la codificación para si mismo de los resultados del proceso del conocimiento, obtenidos de la investigación. Este conocimiento inicial puede considerarse información científica potencial, porque aún no se encuentra incluido en el sistema de la comunicación científica. Se impone al científico darle una forma tal que pueda ser asimilada por otros especialistas, o lo que es lo mismo, una segunda codificación destinada a una comunidad mayor. Este proceso crea la posibilidad de incluir un fragmento del conocimiento dentro del sistema de la comunicación científica, dentro del patrimonio de toda la sociedad y como resultado de esto surge la comunicación científica. Sólo después que el conocimiento que obtuvo el investigador es recodificado en un lenguaje comprensible, al menos para los especialistas de su esfera, es que dicho conocimiento puede constituir información científica.6
Ahora bien, los procesos de generación, transmisión y utilización de la información científica pueden representarse mediante el esquema general de la transmisión de la información en la ciencia.
Aunque la complejidad de las tareas de generación, transmisión y uso de la información entre los seres humanos, no puede encerrarse en un simple esquema, que se utiliza frecuentemente para representar los procesos de la comunicación entre computadoras u otros equipos, es posible con él ofrecer una panorámica de la estructura y las funciones que desempeñan los distintos componentes del sistema de comunicación en la ciencia.
Se utilizarán del total de conceptos y definiciones abordadas por dicha teoría, aquellas que nos ayuden a describir y representar los principales componentes y relaciones que subyacen en el proceso de la comunicación científica.
Si a cada uno de los elementos presentes en el esquema general de la comunicación se le asigna un elemento del esquema general de la comunicación científica resulta que:
- Los autores se identifican como fuentes.
- Los editores como codificadores.
- Las publicaciones como líneas de comunicación.
- Las instituciones de información como decodificadores.
- La unión de los editores, las publicaciones y las instituciones de información como el canal de comunicación.
- Los usuarios como receptores o destinatarios.
- Los trabajos científicos como mensajes.
Se describirán las características y funciones de cada uno de los elementos (autores, publicaciones, usuarios, etc.) como elementos en el esquema general de la transmisión de la información.
1. Los autores (fuentes)
Las fuentes, de forma general, se estimulan por el medio -por ejemplo, cuando un especialista desconoce cómo tratar una persona con determinados síntomas- y este con sus propias motivaciones y objetivos actúa mediante métodos e instrumentos de estudio para descubrir mecanismos, causas, relaciones, etcétera.
En la interacción que ocurre entre el observador y el objeto o fenómeno de observación o experimentación es que se manifiesta la información.
Pueden ser individuos, colectivos, organizaciones, instituciones, sociedades, etcétera. Son quienes generan los conocimientos científicos y los transmiten directamente a sus colegas mediante medios informales de comunicación tales como la correspondencia o el diálogo directo con sus destinatarios o indirectamente mediante los editores, quienes formalizan su presentación y registro. Habitualmente, antes de que dichos conocimientos lleguen al resto de la comunidad científica o a la sociedad existe otro intermediario: la institución de información.
En la teoría de la información, las fuentes se evalúan bajo un enfoque cuantitativo por su rendimiento, es decir, por aquella cantidad de información (por ejemplo, 10 trabajos) se produce en función del tiempo (por ejemplo, un año). En el proceso de la comunicación científica las fuentes se valoran bajo una óptica cualitativa, o lo que es lo mismo, según la confiabilidad mostrada por la fuente en sus investigaciones.(ver otros criterios, significación)
Los autores, organizaciones científicas, etc. (fuentes) en el esquema de la comunicación pueden adquirir tanto el papel de receptores como de fuentes, según reciban o emitan información. A partir de estas organizaciones, de su peso, de sus nuevos intereses se erigen nuevas estructuras informativas (editores, revistas, servicios, etc.) o se produce la ampliación de estos; de sus funciones, tareas, objetivos, etcétera. Tanto las fuentes de información como sus receptores experimentan incertidumbre. Ambos deben determinar entre un grupo de mensajes, potencialmente elegibles aquellos que enviarán o recibirán.
2. Los editores (codificadores)
El codificador es el encargado de reproducir el mensaje enviado por la fuente, perfeccionarlo para su transmisión y prepararlo de forma tal que pueda recibirse más confiablemente. La codificación es un proceso de transformación del mensaje en una señal cómoda (por ejemplo, un artículo científico debidamente revisado y ordenado) para transmitirla por una línea de comunicación determinada (por ejemplo, una revista).
Los editores de revistas científicas constituyen filtros de calidad en el proceso de la comunicación.
3. Las publicaciones periódicas (líneas de comunicación)
Se define por líneas de comunicación a cualquier medio físico (aire, papel, cintas magnéticas, etc.) o soporte material que asegure el envío de señales entre el transmisor y el receptor. La línea de comunicación que se establece entre el productor y el consumidor, por ejemplo, puede ser una publicación periódica.
Otra línea de comunicación de gran importancia la constituye aquella que se extiende entre el destinatario (usuario) y las demás entidades participantes en el proceso (autores, editores e instituciones de información), denominada de retroalimentación.
Si se fragmenta el esquema general de la comunicación en pares autor-editor, editor-institución, institución-usuario; tenemos que en todos los casos se puede identificar una línea de comunicación que los une -correspondencia al editor, revistas científicas o productos o servicios informativos. Aquí, se establece más de una línea de comunicación en muchas ocasiones, por ejemplo, un editor con más de una institución, un autor con más de un editor, una institución de información con más de un usuario y viceversa.
4. Los trabajos científicos (mensajes)
El mensaje es el conjunto de signos o símbolos que contienen cierta información. Los bloques de datos que se transmiten poseen características propias cada uno, según las características específicas del formato de comunicación utilizado (cartas, artículos, noticias, etc.) además de una serie de formas de propaganda (mensajes en gráficos, en tablas, en ilustraciones, etc.). Las principales características del mensaje son: el estilo, la estructura y el contenido.
Los tipos principales de mensajes, por ejemplo, en las publicaciones periódicas, según el Institute for Scientific Information de los Estados Unidos, son:14
- Las cronologías o artículos que contienen principalmente listas de eventos en la secuencia que ocurrieron.
- Las correcciones y adiciones: son correcciones de errores encontrados en los artículos que fueron previamente publicados y que son dados a conocer después de publicados y adiciones de información de artículos que fueron previamente publicados y están disponibles después que aquellos artículos fueron publicados.
- Las discusiones y conferencias en las cuales una persona o más comentan sobre un artículo, caso o tópico.
- Los editoriales o entrevistas que son artículos en los que se dan opiniones de personas, grupos u organizaciones.
- Los registros individuales o artículos que enfocan la vida de una persona o trabajos que son tributo a, o conmemoraciones relacionadas con una persona, por ejemplo, pequeñas biografías.
- Las cartas que son contribuciones o correspondencia de los lectores al editor de la revista en relación con materiales previamente publicados.
- Los resúmenes de conferencias o sumario general de un artículo completo presentado en un simposio o conferencia. Estos registros son usualmente menores de una página.
- Las notas, informes breves, comunicaciones: comentarios técnicos más cortos que un artículo y de alcance restringido.
- Los materiales de conferencia que son artículos completos que fueron o serán presentados en un simposio o conferencia.
- Los informes de investigaciones o artículos que son trabajos que informan los resultados de investigaciones originales. La mayoría de los artículos primarios caen en esta categoría.
- Las reseñas, bibliografías que son exámenes analíticos o críticos de materiales previamente publicados. El artículo de revisión puede ofrecer profundas conclusiones pero comúnmente no aporta nuevos datos de investigación. Las listas bibliográficas, a menudo, se acompañan con notas descriptivas o críticas de trabajos relacionados con una materia en particular. En medicina clínica el término "revisión de la literatura" puede representar un amplio rango que abarca unos pocos casos informados en un análisis exhaustivo hasta la revisión de una vasta literatura.
Las formas que adoptan estos bloques impactan también en las particularidades y matices de las necesidades de los especialistas. Dos necesidades de información pueden presentar igual contenido y distintas formas; por ejemplo, en microbiología de células cancerosas, se puede requerir de artículos originales, reseñas, materiales de ilustración, etcétera. Cada aspecto del contenido o la forma resulta ser un elemento influyente en el impacto para la satisfacción de las necesidades de los especialistas. Los mensajes pueden estructurarse en diferentes niveles de complejidad y asociación.
Existen bloques de datos (mensajes) simples o complejos. Los primeros pueden ser gráficos, cartas, editoriales, compuestos por un solo tipo de información (texto, gráfica, etc.) y otras como los artículos originales que incluyen varios tipos de información (con varias formas de expresión de un mismo contenido). Con esta mayor complejidad, coexiste una mayor posibilidad de satisfacción de las necesidades, porque los mensajes contienen una mayor diversidad en la expresión de las nuevas formas del conocimiento.
Los mensajes que se transmiten por la línea de comunicación se utilizan por parte del decodificador (institución de información) o del destinatario final para probar la fiabilidad y utilidad de las fuentes. La exploración anterior ofrecerá el conocimiento necesario para poder aceptar a las fuentes (autores, instituciones, etc.) y sus líneas de comunicación (publicaciones) como fiables, de otra forma se rechazarán. Estas acciones resumen el proceso de selección de las publicaciones periódicas. En este proceso se destacan dos vertientes fundamentales: las valoraciones que realiza la institución de información y los criterios que emiten los usuarios. Una vez establecida la línea de comunicación, los mensajes afluyen por ella en forma de paquetes o grupos de mensajes.
Existen mensajes que no son de utilidad inmediata a los usuarios y entonces estos han de esperar hasta que la adquieran, lo que puede no suceder nunca. Su entrega entonces puede clasificarse en inmediata y mediata.
5. Las instituciones de información (decodificadores)
La decodificación es el proceso de recuperación del mensaje según la señal que se obtiene (recuperación desde el punto de vista de captación del mensaje y de su esencia, por ejemplo, significación para el destinatario usuario). Es un proceso destinado a convertir la mezcla de ruidos y señales en información útil no ruidosa para el destinatario. La función del decodificador se resume al decir que su papel consiste en maximizar la cantidad de información útil que envía al usuario y minimizar la entrega del ruido.
La decodificación puede significar sólo el cambio de la envoltura lingüística de la información, por así decirlo, o la conversión de una forma codificada en otra. Una recodificación, en esencia, no es otra cosa que una nueva codificación legible al destino. El perfeccionamiento de la codificación depende en gran medida precisamente de la selección adecuada de los términos (códigos) de acuerdo con su naturaleza y propiedades (características de los usuarios, experiencia, categorías, tipo de trabajo, etc.).4,6
En el proceso de decodificación subyace un proceso de conmutación que conecta a la fuente con el destinatario para la distribución de los mensajes a los receptores, no solo existe un mensaje que transmite una fuente a un receptor, sino que una misma línea de comunicación es utilizada por muchas fuentes para enviar los mensajes a los receptores. El decodificador entonces debe actuar como un conmutador de mensajes considerando las necesidades de cada usuario o receptor y distribuirlos adecuadamente.
Una institución de información es un tipo de decodificador con características especiales, determinadas por los receptores que no actúa como un decodificador no inteligente (mecánico) sino que produce transformaciones, si son necesarias, para aumentar sus posibilidades de localización y comprensión (por ejemplo, traducción). Muchos procesos añaden elementos necesarios al mensaje para su mejor localización, por ejemplo, asignación de epígrafes, índices de clasificación, etcétera.
Es necesario observar que un decodificador no añade elementos nuevos de información al mensaje, sino que se limita a agregar o eliminar de este los elementos que contribuyen a la presencia del ruido en la información que transmite al usuario.
La institución de información recibe paquetes de mensajes, selecciona los útiles, los compara contra los perfiles de interés y entrega los relevantes a los usuarios, de los cuales posteriormente se retroalimentan.
El mejoramiento de la comunicación científica constituye el principal objetivo de la institución de información la que actúa, por lo tanto, orientada a los receptores con un mayor grado de especificidad que los autores y editores; trabaja para satisfacer determinadas necesidades de su comunidad de usuarios. Constituye una forma especial de decodificador, sin ella el usuario no se puede enfrentar a la producción científica. Como decodificador, recolecta, procesa, almacena, recupera, entrega y se retroalimenta a partir de sus usuarios.
Mediante el estudio de los perfiles de sus usuarios las instituciones de información determinan cuáles mensajes son relevantes a cada uno de ellos. En el decodificador, activa entonces un sistema de aviso y referencia sobre los mensajes recibidos (tablas de contenido, índices bibliográficos, etc.). En este proceso, no se altera el mensaje en su contenido, aunque puede variar en su forma de presentación. La institución de información recibe los paquetes de mensajes, los revisa, clasifica (según contenido), compara (contra los perfiles de interés) y ordenados ya, los distribuye a cada usuario.
Un decodificador utiliza sus propias líneas de comunicación para transmitir la información relevante a sus usuarios. Estas líneas de comunicación las forman los productos y servicios que ofrece la institución. Ellos constituyen el nexo necesario entre los usuarios y sus necesidades y las instituciones de información y sus fondos.
La recodificación de una misma información puede realizarse en distintas variantes, partiendo de la especificidad de las distintas categorías de usuarios, sus necesidades, motivaciones, contextos de trabajo, tipo de actividad que realiza, etcétera.
Es útil considerar además, que tanto la forma de presentación como la estructura, facilitan la comprensión del contenido del mensaje. Una información con una redacción engorrosa o sin tablas o figuras que sinteticen e ilustren los principales aspectos, aunque contenga conocimientos relevantes, enfrentará al usuario con una barrera quizás infranqueable para obtener una visión exacta de los resultados hallados por el autor.
Es comprensible que cada usuario, grupo o categoría de usuarios conlleve una forma típica y específica para la codificación porque cada uno de ellos presenta exigencias particulares.
Existen mensajes útiles y ruidos, pero sucede, en ocasiones, que lo que constituye un ruido para uno, puede no serlo para otro y lo que constituye un ruido para un usuario hoy puede convertirse en una información útil mañana, determinante por un cambio de circunstancias.
6. Los editores, las publicaciones y las instituciones de información (canales de comunicación)
Un canal de comunicación es el conjunto de medios que están destinados a transmitir mensajes, el que puede, por ejemplo, estar formado por el codificador (editorial), la línea de comunicación (publicaciones periódicas) y el decodificador (institución de información).
Cada uno de los documentos (revistas, libros, patentes, cartas, reprints, etc.) realiza en la comunicación social funciones específicas de registro y transmisión de la información científica y datos, pero ellos están preparados en diferente grado para su utilización, es decir, muchos de ellos exigen de un procesamiento adicional antes de servir de base para la toma de decisiones.
La transmisión de la información se produce mediante bloques de trabajos dirigidos a una comunidad de especialistas que, considerando su afinidad de intereses resulta un receptor preseleccionado (inmunólogos, cardiólogos, oncólogos, etc.); si bien los artículos (mensajes) se lanzan a la totalidad de la comunidad científica, considerando esta división de intereses y los matices que presentan dichos intereses (por ejemplo, la multiplicidad de enfoques que existen sobre un mismo problema, los contextos diferentes de aplicación, etc.) sucede que cada artículo (mensaje) se dirige sólo a una pequeña parte de la comunidad científica.
Los canales pueden clasificarse desde distintos puntos de vista, por ejemplo, según la existencia o no de algún intermediario que vigile el proceso de transmisión de los mensajes (editoriales), en formales e informales, pero a su vez, existe otra clasificación importante, desde la perspectiva nuestra y es aquella que clasifica a dichos canales en ruidosos y no ruidosos.
La comunicación científica se realiza mediante dos grupos básicos de canales que se denominan formales e informales, según medie o no en ellos algún intermediario que vigile por el proceso de transmisión de información, compuesto por un grupo de personas (revisores y editores) que formalizan, de acuerdo con ciertas normas preestablecidas por ellos mismos, el proceso de la comunicación, comúnmente llamadas editoriales.
Los canales formales representan un registro público que sistematiza constantemente los conocimientos acumulados y que permite el acceso de toda la sociedad a ellos en cualquier momento, de forma tal que con un alcance muy superior posibilite su utilización en la práctica histórico-social.
En los canales en los que no median estas organizaciones intermediarias, la comunicación se considera como informal. La característica fundamental de la comunicación informal es la que se establece un contacto directo entre el transmisor y el receptor. Puede realizarse en forma oral (por ejemplo, contacto entre colegas, incluso por vía telefónica o escrita) fundamentalmente relacionada con la llamada correspondencia científica.
La comunicación formal es la base de la continuidad histórica y la cooperación mundial en la ciencia. Entre sus ventajas se destacan la protección de los descubrimientos científicos, la diseminación de la información posee un alcance mucho mayor y es capaz de almacenar la información transmitida por un largo período de tiempo. Sin embargo, sus desventajas son apreciables también:9
- El flujo de información no es fundamentalmente selectivo por claras razones económicas que obligan a los editores a dirigirse a una comunidad en general.
- El trabajo científico, muy a menudo, no reúne los requerimientos individuales de los usuarios, pues es redundante para unos y carentes de los detalles necesarios para otros.
- La retroalimentación resulta rara.
- La diseminación de la información es más lenta por cuanto existe un lapso de tiempo entre la entrega del manuscrito y su publicación.
- En la mayoría de los casos, el trabajo científico no se transfiere directamente al usuario, sino que primero se adquiere, almacena y procesa por sistemas de información.
Por lo antes expuesto, la eficacia de la comunicación formal entonces se traslada a los sistemas de información.
La comunicación informal presenta como ventajas la inmediatez de la comunicación, ser selectiva y específica, contiene la demanda del usuario, permite la respuesta, etc., es decir, es un auténtico intercambio entre los participantes. En medicina, por ejemplo, el contacto informal entre colegas constituye la primera vía para obtener rápidamente información. Como desventajas aparecen su pequeño alcance, que la información resultante no se almacena, no protege la prioridad de los descubrimientos y, en muchas ocasiones, da lugar a la aceptación de generalizaciones vagas que ocurren mucho menos en el proceso de la comunicación formal.9
La comunicación informal resuelve, en parte, la llamada "crisis de la información", caracterizada por la existencia de cada vez más ruido informacional, es decir, mayor dificultad para encontrar justamente lo que se necesita y esto hace pensar que ambos canales de comunicación continuarán coexistiendo y complementándose durante muchos años más, a pesar de las apologías de una y de otra.
Por otra parte, la información que interesa, en cada caso, habrá que separarla de la que molesta (ruido). El ruido está presente a lo largo de todo el proceso de la transmisión de la información. Por ruido se entiende cualquier perturbación que provoca divergencias entre las señales transmitidas y recibidas; es todo aquello que estorba a la comunicación de información útil. El incremento de la eficacia y la estabilidad contra los ruidos en el sistema de transmisión de la información es posible a expensas de introducir en el canal de comunicación un dispositivo codificador (por ejemplo una casa editorial) y por consiguiente un decodificador (por ejemplo un sistema informativo-bibiliotecario) ambos que velen por la calidad de la información que se transmite.
Por canal ruidoso se entiende a aquel en el que el mensaje de entrada no se corresponde unívocamente con el mensaje de salida y viceversa. Los canales en la ciencia pueden ser ruidosos, por ejemplo, cuando los editores de las revistas aprueban trabajos no confiables o de escaso valor pragmático para la comunidad científica a la que están dirigidos o cuando una institución de información colma a un usuario con una gran cantidad de información útil e inútil, de forma mezclada.
La disminución del nivel de ruido proporciona inmediatamente una ganancia en el tiempo y en los recursos del sistema (ciencia, sociedad, etc.) en general y del destinatario (usuario) en particular. El ruido se produce donde ocurre transmisión de información; (incluso entre el objeto de estudio y el observador o el experimentador, por ejemplo, cuando la aplicación de una metodología es inadecuada al estudio de un objeto o proceso determinado o cuando los resultados que se obtienen en un contexto se generalizan a poblaciones diferentes. El ruido perturba a la información desde el nacimiento de esta hasta su uso; es algo con lo que hay que convivir, y dados sus efectos negativos, saber manejar.
El grado de correspondencia entre el mensaje recibido y el enviado constituye lo que se denomina fidelidad de la transmisión y designa, de manera general, la confiabilidad de la fuente y el canal. Se denomina autenticidad del mensaje a la resistencia (mayor probabilidad de captación y recepción unívoca) que este opone a las perturbaciones. Constituye un valor agregado por la fuente (por ejemplo, calidad metodológica de su diseño de investigación), del editor (por ejemplo, calidad de la revisión y presentación) y de la institución (por ejemplo, calidad de la descripción, representación y transformación de la información).
Ahora bien, para transmitir la información de un grupo de fuentes a otro de destinatarios, ubicados en puntos diferentes, con frecuencia, es conveniente utilizar una sola línea de comunicación (por ejemplo, una revista), organizando esta en el número necesario de canales (por ejemplo, subtemáticas dentro de la temática principal de la revista). A esto se le denomina sistema de canales múltiples.
Finalmente, se debe decir que las señales o mensajes que se producen o se transmiten por las fuentes o canales científicos son del tipo discreto por cuanto dichos procesos pueden describirse mediante un conjunto finito de valores para cualesquiera de sus principales parámetros (por ejemplo, velocidad de emisión, tres al año; tiempo de emisión, dos meses; costo de emisión, 500 dólares; etcétera).
7. Los usuarios (destinatarios)
El usuario constituye el último eslabón en la cadena de la comunicación científica u otro cualquier tipo de comunicación; sin embargo, resulta el elemento más importante por cuanto una información generada que no se transmita o una información transmitida, pero que no se capte y procese y una información que se capte y procese, pero que no se utilice; no encontrará ningún eco o repercusión práctica, no se validará, ni se introducirá, ni aplicará, ni obtendrá ningún impacto ni en la sociedad ni en la propia ciencia.
El usuario, su contexto de trabajo, tipo de actividad y peculiaridades personales influyen sobre las características que debe adoptar el decodificador (institución de información), pero a su vez, este mediante su función pedagógica influye sobre el conocimiento, los hábitos, habilidades, actitudes, métodos de trabajo, etc. que utilizará dicho usuario en la práctica de su actividad científica o de otro tipo.
La actividad que desempeña el usuario está supeditada, a su vez, a unos objetivos (motivos e intereses porque el usuario no es un "juguete movido por control remoto"), a una estructura y a unas circunstancias que imperan donde este realiza su actividad y de los que, en muchas ocasiones, no puede escapar o modificar. Los estímulos del medio, los motivos y los objetivos de los individuos establecen el nexo necesario para que el individuo pueda actuar sobre la realidad.
Este contexto hace que el usuario no acepte o comprenda muchos de los mensajes que recibe por cuanto existe una diferencia entre su contenido y el de las necesidades o entre la forma de presentación de la información y la capacidad de comprensión del sujeto, entre el contexto de la actividad que desempeña el autor y el del destinatario. Resulta entonces necesario que la institución de información conozca las necesidades, capacidades y el contexto propio del usuario de manera que este pueda ahorrar una parte considerable del tiempo que dedica a informarse.
El usuario de la información, una vez que la recibe y comprende, estará en condiciones de utilizarla, bien para introducirla como parte de su actividad práctica o para generar nuevos conocimientos. Tanto el usuario como la institución de información se encuentran en una interrelación dialéctica en la que ambos juegan un papel activo. Cada usuario establece un filtro a la salida del canal de comunicación que expresa las características peculiares de sus necesidades.
El destinatario evalúa a la luz de su propio conocimiento y experiencia la información recibida y actúa en consecuencia sobre el medio del que se retroalimenta con nuevos datos y experiencias positivas y negativas las cuales se integran como parte de sus propios conocimientos y que se pueden compartir con otros componentes participantes en el proceso de la comunicación. Esta retroalimentación se produce mediante el llamado retroacoplamiento a las instituciones de información, de correspondencia científica con los autores y editores o mediante el envío de valoraciones, sugerencias, etcétera.
Una vez que el usuario recepciona la información y la comprende comienza a producir nuevos conocimientos mediante las transformaciones necesarias de la información recibida y entonces se sitúa al principio del esquema de la comunicación.
Finalmente es útil precisar que en el proceso de la comunicación, las entidades participantes no asumen una función única dentro de todo el proceso de esta, sino que pueden actuar en un momento como un tipo de entidad y en otro, como otra variedad. Es así que, a menudo, se intercambian entre sí el papel de emisor y receptor, el de fuente y destinatario según asuman una u otra función, e incluso, puede ocurrir que la información en un momento determinado pueda actuar como ruido en la comunicación.