



Desde sus orígenes en la época de la Revolución Industrial las actividades humanas, especialmente la fabricación de mercancías, se han encontrado sujetas a los nuevos modelos de producción en serie, mientras que el arte ha seguido en ocasiones empleando la misma tecnología que en el Renacimiento. Sin embargo, la incorporación de la fotografía, el cine, los materiales sintéticos, la electrónica, la informática, han supuesto para muchos artistas, desde las vanguardias históricas a las últimas tendencias actuales, la posibilidad de expresar el espíritu de su época por medios contemporáneos.
Debemos situar la obra de Andy Warhol en este último contexto. Además de la utilización de novedosas técnicas como la serigrafía, sus afanes culturales fueron más allá de las artes visuales y el cine, de modo que en 1966 empezó a hacer de manager del grupo musical The Velvet Underground, produciendo happenings multimedia denominados "Exploding Plastic Inevitable", que eran una mezcla de actuaciones, películas, baile y música.
El presente artículo va a versar sobre el encuentro que se produjo entre Andy Warhol y Velvet Underground, sobre la síntesis productiva que se materializó en el espectáculo “Exploding Plastic Inevitable” y en un álbum discográfico cuya portada fue diseñada por el mismo Warhol.
Considerarlo así, como un encuentro, supone, por una parte, otorgar substantividad propia a ambos participantes y, en segundo lugar, que en la síntesis del encuentro se genera un acontecimiento que constituye algo distinto a lo que ambos venían haciendo hasta entonces. Así, la música de The Velvet Underground adquirió una amplificación no solo a nivel mediático, sino también a nivel artístico que no hubiera sido posible sin la ayuda de Warhol. Además, el artista pop realizó una incursión por nuevos modos de expresión artística en un contexto hasta el momento desconocidos para él.
Todo ello se saldó, sin solución de continuidad, con un resultado efímero, una síntesis momentánea y fugaz a partir de la que todos los miembros se desparramaron y siguieron sus propias trayectorias. Sin embargo, el resultado permaneció y sigue ejerciendo su influjo hasta nuestros días.
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