Autores:
Rosario Valdez Cuevas
Marco Antonio Uribe Domínguez
Profesores de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Unidad Los Mochis.
Tel. 0166 88 22 77 88
E-mail: rosario_valdez_cuevas@hotmail.com
Los cambios que se viven en la actualidad abarcan prácticamente todas las actividades humanas. Hay cambios científicos, sociales y tecnológicos. Se transforma la economía, la política, y por supuesto la educación.
Este contexto cambiante influye en las formas y estilos de vida de todos los sujetos que conformamos la sociedad actual y especialmente de los jóvenes y adolescentes.
Ellos, como nadie, disfrutan por ejemplo del uso de las herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías para relacionarse con sus amigos, entretenerse con su programación favorita y visitar el sitio que les hable de modas, artistas y representantes del deporte de su predilección.
Evidentemente la actividad áulica está perneada por este contexto. El rol de profesores y estudiantes ya no puede ser igual al que se tenía hace 20 ó 30 años. El maestro dejó de ser la única fuente de información al alcance del estudiante. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) han puesto en manos de los alumnos un amplísimo campo de datos que fácilmente disponen de él.
Aferrarnos, como profesores, al antiguo rol que teníamos y presionar a los estudiantes para que asuman un rol ya rebasado por ellos mismos, es colocarnos a contrapelo de los procesos de cambio que se observan en todos los ámbitos de la sociedad.
Es necesario reconocer que los estudiantes, gracias a la presencia de las NTIC, aprenden en forma distinta a las maneras en que nosotros aprendimos. En un estudio reciente[1] que hicimos a estudiantes del nivel medio superior descubrimos que de cada diez alumnos ocho utilizan la computadora para realizar por lo menos una actividad de su vida cotidiana: divertirse. Divertirse con los juegos interactivos de las “maquinitas” y divertirse con la comunicación que establecen con otras personas a través de la Internet.
Seguramente, un gran conjunto de estudiantes no sólo usan la computadora con fines de entretenimiento, basta observar a nuestro alrededor para darnos cuenta que esta herramienta está siendo utilizada por ellos, cada vez mas, como instrumento para la obtención, manejo y tratamiento de la información, al elaborar sus tareas y trabajos escolares.
Esta es una realidad que queramos o no ahí está. Como profesores es necesario entender que dicha realidad nos puede traer, de hecho nos trae, problemas en el aprendizaje de nuestros alumnos. Los problemas mas recurrentes son la reprobación y la deserción escolar, especialmente en materias del área físico-matemática.
Es muy común que por mas esfuerzo que hagamos como docentes, nuestras fuerzas y habilidades no nos alcancen para “trasmitir nuestros conocimientos” y lograr su interiorización en los estudiantes. Es decir los estudiantes no logran conocimientos significativos. Una de las razones de esta carencia, seguramente tiene que ver con el hecho de que las formas del trabajo educativo no resultan atractivas para los alumnos, imbuídos como están en el fantástico mundo de las NTIC.
Esto nos indica que los profesores debemos situarnos en un nuevo paradigma educativo. Un enfoque que privilegie la actividades de aprendizaje por encimas de las actividades de enseñanza.
Ello implica que los docentes y directivos universitarios tengamos que adoptar una nueva concepción de la enseñanza, un nuevo enfoque que deje de lado el viejo esquema del profesor que se asume como “dador de conocimiento” y que recurre a su voz, el gis y el pizarrón para cumplir con su tarea “transmisora”.
Se trata entonces de entender que el centro de la actividad educativa es el aprendizaje del alumno y que nuestra responsabilidad como docentes es diseñar y operar estrategias para que ellos construyan sus propios saberes, a partir de la interactividad con los materiales de estudio y de la interacción con su profesor y sus compañeros de clase.
Para el logro de la interactividad e interacción aquí planteadas, es importante entre otros elementos, la incorporación de las NTIC, a fin de potenciar las capacidades de aprendizaje de los estudiantes.
Con su uso podemos, por ejemplo, manejar simuladores que permitan la creación de un laboratorio virtual en el que los estudiantes manipulen variables de los distintos procesos experimentales propios de esta asignatura.
Estaríamos en condiciones también, de ofrecer cursos en línea que refuercen la actividad de los estudiantes que cursan nuestra oferta presencial y semiescolarizada.
A través del uso de la NTIC, podemos tener acceso mediante el internet y la señal satelital a cursos de capacitación para docentes y estudiantes, que fortalezcan los procesos educativos de nuestras escuelas preparatorias.
Resulta claro que el docente requiere capacitación para desarrollar su actividad a tono con el paradigma centrado en el aprendizaje. Igualmente se requiere formarlo para que aplique las herramientas de las NTIC en el ámbito educativo. Por ello, se plantea la necesidad de instrumentar un programa de formación de profesores como condición indispensable para echar a andar un cambio en las formas de concebir y desarrollar la enseñanza y el aprendizaje.
[1] Encuesta sobre “Modos de Uso de las NTIC” entre los estudiantes de la Escuela Preparatoria Mochis. Mayo de 2000.