[1] Sobre El espejo de Amarilis (1902), Méndez adelantó algunas noticias en una carta fechada el 25 de octubre de 1897. Vid. carta 21 en Pablo Mora, “Cartas de Laura Méndez de Cuenca a Enrique de Olavarría y Ferrari: dos promotores de la cultura mexicana”, en Literatura Mexicana [revista del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México], vol. XIV, núm. 1, 2003, p. 280.
[2] Emilia Pardo Bazán, “La penitencia de Dora”, en Florilegio de cuentos, antología de Carlos González Peña, México: Patria, Promexa, 1985, p. 378.
[3] Ibid., p. 373.
[4] Hablo de androginización, siguiendo el esquema propuesto por Estrella de Diego, según la cual el andrógino se caracteriza por superar la sexualidad (es asexual), se mueve en el ámbito del deseo -y no en el del placer, como el hermafrodita. Vid. Estrella de Diego, El andrógino sexuado. Eternos ideales, nuevas estrategias de género, Madrid: Visor, 1992 (La Balsa de la Medusa, 53), pp. 39-41.
[5] Vid. Marie Delcourt, Hermafrodita, Barcelona: Seix Barral, 1970, pp. 18, 21 y 62.
[6] Emilia Pardo Bazán, “La penitencia de Dora”, pp. 374-375.
[7] Vid. Génesis, 3, 1 ss.
[8] Grosso modo, entiendo aquí el término “género” como la construcción cultural efectuada con base en las diferencias sexuales.
[9] Vid. Delcourt, Hermafrodita, p. 31.
[10] Ibid., p. 62.
[11] En estos términos introduce la historia el narrador: “Ninguno que lea lo sucedido que voy a referir, podrá poner en duda su veracidad: para inventarlo sería menester haber nacido engendrado pantera y nacido hombre por verdadero capricho de la suerte. Ahora mismo, al trazar estas líneas, siento el doloroso estremecimiento del verdugo, al ensayar el nudo corredizo, la víspera de una ejecución”. Laura Méndez de Cuenca, “La venta del Chivo Prieto”, en Simplezas, México: Premià, INBA, SEP, 1983 (La Matraca. Segunda Serie, 20), p. 11.
[12] Laura Méndez de Cuenca, “La venta del Chivo Prieto”, p. 13. Delcourt (op. cit., p. 76) ha señalado cómo en las Metamorfosis de Ovidio, la bisexualidad termina por ser vista como privación, pues lo femenino (el agua de Salmasis en ese caso) disminuye, suaviza y afina. Esa visión de las cosas pasó a formar parte del imaginario renacentista, como plantea James Saslow: “La unión renacentista de afeminamiento, hermafroditismo y homosexualidad gira alrededor de la desaprobación de la pasividad en los hombres”. Vid. James Saslow, Ganímedes en el Renacimiento. La homosexualidad en el arte y en la sociedad, Madrid: Nerea, 1989, p. 90.
[13] Laura Méndez, “La venta del Chivo Prieto”, p. 14.
[14] Ibid., p. 12.
[15] Laura Méndez, “La venta del Chivo Prieto”, p. 14.
[16] Ibid., p. 21.
[17] La presencia del hoyo para la barbacoa ha sido interpretada como un elemento con “connotaciones ideológicas muy arraigadas en la cultura: lo malo es bajo y periférico y se vincula con lo nocturno; lo bueno, por el contrario, está en lo alto (arriba), es céntrico y surge en las horas del alba”. Vid. Ana Rosa Domenella, Nora Pasternac y Luz Elena Gutiérrez de Velasco, “Laura Méndez de Cuenca: espíritu positivista y sensibilidad romántica”, en Las voces olvidadas. Antología crítica de narradoras mexicanas nacidas en el siglo XIX, 2ª ed., México: Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, El Colegio de México, 1997, pp. 130-131.
[18] Vid. Mircea Eliade, “Mefistófeles y el andrógino o el misterio de la totalidad”, en Mefistófeles y el andrógino, Madrid: Guadarrama, 1969, p. 110.
[19] James Saslow, Ganímedes en el Renacimiento..., p. 14.