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Un EAOI es el predominante en enciclopedias y diccionarios. Casi toda la literatura que no es de ficción incluye este esquema dentro de un índice alfabético. Directorios telefónicos, tiendas por departamentos, librerías, etc. utilizan el alfabeto para organizar sus contenidos. El orden alfabético sirve como "sombrilla" para otros esquemas de organización. Pueden encontrarse listas alfabéticas por apellidos, por nombre de productos, por servicios, etcétera (figura 1).
Fig. 1. EOI alfabético.
Determinados tipos de información propician la organización cronológica. Por ejemplo, diarios, periódicos, archivos de revistas carteleras de televisión deben de organizarse cronológicamente. Los ECOI son muy fáciles de diseñar y utilizar. El elemento asociativo e identificador del elemento es sólo un dato del calendario (figura 2).
Fig. 2. EOI cronológico.
Los EGOI tienen una característica interesante, se refieren a lugares y estos comprenden determinado significado. Cuando se viaja nos interesan cuestiones como el estado del tiempo, las características culturales, entre otras. Por lo general, los asuntos políticos, sociales y económicos dependen del país en cuestión. Exceptuando los problemas para delimitar las fronteras los EGOI son bastante dóciles de diseñar y usar (figura 3).
Fig. 3. EOI geográfico
Los EOI ambiguos dividen la información en categorías que proponen definiciones exactas. Están impregnados por la ambigüedad del lenguaje y de la subjetividad humana. Son muy difíciles de diseñar y mantener. No obstante, son más útiles que los EOI exactos. Por ejemplo la antigua ficha catalográfica, muestra tres esquemas primarios de organización. Se pueden buscar libros según autor, título o materia. En el caso de autor y título es muy fácil de crear, de mantener y por consecuencia de usar.
Varias investigaciones han demostrado que las bibliotecas habitualmente utilizan esquemas ambiguos de organización de la información como el Sistema de Clasificación de Dewey o el Sistema de Clasificación de la Biblioteca del Congreso (LC).4
Por tanto, existe una simple razón por la que los usuarios hallan a los EOI ambiguos tan útiles: no requieren de la preparación de prescripciones de búsquedas exactas, porque, a partir de su propia ambigüedad, facilitan la recuperación de información de forma casuística.
Suele suceder que, en algunos casos, no se conoce el término relacionado o en otros se dispone sólo de una información preliminar sobre el asunto. Por esta razón, la búsqueda de información a menudo es iterativa e interactiva. Lo hallado en los momentos iniciales de la búsqueda puede influir sobre lo que se halle más adelante. En todo este proceso de búsqueda de información están presentes elementos del conocimiento asociativo y el aprendizaje. En el proceso de búsqueda se puede buscar y hallar, pero si el sistema está bien diseñado debe también permitir el aprendizaje a lo largo del camino.
La organización ambigua soporta este modo "casual" de buscar información a partir de la agrupación de los elementos de manera que puedan comprenderse intelectualmente.
Nótese, que en estos esquemas alguien que no es el usuario ha tomado una decisión sobre cómo agrupar los elementos. Esta agrupación de elementos relacionados ayuda al proceso de aprendizaje asociativo lo que permite a los usuarios crear nuevas interrelaciones y llegar a mejores conclusiones. A pesar que los EOI ambiguos requieren de un mayor esfuerzo para su diseño y mantenimiento e introducen elementos subjetivos por parte del diseñador, a menudo resultan más preciados por los usuarios que los EOI exactos.
El éxito de un EOI ambiguo depende del diseño inicial del sistema de clasificación utilizado y de la indización de los elementos que forman el contenido.
Entre los EOI ambiguos, los más comunes son:
Organizar la información por materias o tópicos requiere de la creación de algún ordenamiento de las materias que posibilitan el acceso al contenido. Es importante definir la amplitud y la cobertura de estas en relación con los contenidos. Algunos esquemas como los que se encuentran en las enciclopedias cubren todo el espectro del conocimiento humano. Otros, que suelen aparecer en sitios Web corporativos, cubren sólo los tópicos relacionados con la cartera de productos y servicios de la compañía. Se debe tener presente que en el diseño de un EOI por materias se define todo el universo de contenidos existentes que los usuarios esperan hallar dentro del sitio web.
Los EOI orientados a los procesos o tareas organizan los contenidos dentro de una colección de procesos, funciones o tareas. Estos esquemas se recomiendan cuando es posible predecir con anticipación un limitado número de tareas de alta prioridad que los usuarios desarrollarán. Los procesadores de texto y el explorador de Windows son fieles exponentes de lo expresado. Pueden observarse elementos de menú como "Editar, Insertar, Ver", etcétera. En el ambiente web, aún no es común este EOI, esto debe ir cambiando en la medida que se sumen aplicaciones y funcionalidades como ocurre en sitios de intranets.
En casos en que se pueden predefinir con claridad una o más audiencias -equivalen a usuarios potenciales- un EOI que atienda a la audiencia puede tener sentido práctico, toda vez que se pueden establecer mecanismos de personalización para las categorías de usuarios. Es importante para el éxito de este tipo de EOI, la recurrencia de los usuarios al sitio. Estas audiencias convierten el sitio en uno "más pequeño" al fragmentarse el contenido según el tipo de usuario. Estos esquemas pueden ser abiertos o cerrados. Abiertos, cuando permiten a los usuarios de una categoría acceder a otra a la que no pertenecen; los cerrados evitan el movimiento de los usuarios entre las audiencias definidas.
Las metáforas consisten en crear relaciones entre elementos conocidos de la vida cotidiana y elementos novedosos y desconocidos. Este asunto se abordará con mayor amplitud más adelante.
Las metáforas se emplean para ayudar a los usuarios a entender el mensaje que desea comunicar a partir de relacionarlo con situaciones relativas y familiares de la vida cotidiana. Las metáforas pueden ayudar a los usuarios a entender la distribución de los contenidos y las funcionalidades de una manera intuitiva. No obstante, se debe ser cuidadoso en su empleo, si se tiene un sitio web que se dedica a la venta de piezas de motores de combustión interna crear metáforas a partir de la arquitectura interna de estos no servirá a usuarios que la desconozcan.
El poder de un EOI ideal proviene de su habilidad para sugerir un simple modelo mental a los usuarios con el propósito de facilitar rápidamente su comprensión. Los usuarios pueden reconocer fácilmente un ordenamiento atendiendo a una audiencia específica o según materias, pero en el caso de proponer elementos de distintos EOI puede ocurrir cierta desorientación. Estos ejemplos híbridos son comunes en el web; esto se debe a que muchas veces es difícil ponerse de acuerdo en seleccionar un EOI que satisfaga las necesidades para representar los contenidos de una página principal. Lo más aconsejable en estos casos, es conservar la integridad de cada EOI y presentarlo por separado en distintas áreas de la página, de esta manera cada uno podrá cumplir su objetivo.
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