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Creemos en la utilidad de los talleres porque entendemos que es ese instante de diálogo y participación, de relación horizontal, donde educando y educador, crecen, crecen a la par y de eso se trata la educación. Solo a través de esa experiencia abierta el joven asume que es partícipe activo del acto educativo. Indudablemente, generar esas instancias debería ser nuestro principal objetivo.
Sin desechar el análisis de texto tradicional proponemos intentar acercamientos diferentes. Nuestra asignatura debe ser una invitación a sumergirnos en la ficción, para deleitarnos, pero también para reflexionar sobre los contenidos de los textos que nos ofrecen múltiples alternativas para enfrentar nuestro presente.
Utilizando como disparador los capítulos que tratan el gobierno de Sancho, invitamos al joven a pensar y a hablar sobre los pilares que lo sustentan, humildad, austeridad, igualdad y analizar la macabra burla de los duques, de una clase social acostumbrada a jugar con los más humildes, pero que indudablemente se siente aliviada cuando Sancho a los “ocho días o diez” de ejercer su gobierno, besa a su rucio y vuelve a ocupar su sitio. Lo que comenzó como burla, en pocos días ya se tornaba peligroso: la clase dominante que ha ejercido el poder, que manipula a los supuestos insulares desde siempre ha cometido un desliz, ha permitido que éstos sepan de la existencia de otras escalas de valores, de otras posibilidades. Sancho antes de partir a su humilde rincón sembró la semilla del humanismo, de la justicia, de la igualdad.
Esta es la lectura social a la que hemos arribado en forma grupal y que hoy queríamos compartir con ustedes.
El trabajo de taller se realiza en un módulo. Pequeños grupos leen y comentan diferentes textos, como por ejemplo: las cartas, los consejos, los juicios, las medidas, el alejamiento del gobierno. Elaboran en forma escrita para finalmente colectivizar con el resto del grupo. Transcribimos parte de un texto:
“Nosotros pensamos que Sancho demostró más allá de ser un bruto, una sabiduría y una nobleza única, innata, propias de una buena persona. Características que no encontraron en gobernantes anteriores. Esa esencia de Sancho era más importante para gobernar que conocer todos los libros del mundo. Le preocupaba la gente, la calidad de vida, la igualdad, el acceso a las cosas esenciales...”
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