Inicio / Wikis / Artículos / Biodiversidad: Fuente de Recursos para el Desarrollo - Antecedentes

Biodiversidad: Fuente de Recursos para el Desarrollo - Antecedentes

(16 opiniones)
Artículo creado por Jaime Pérez Sanabria
28 de Agosto de 2007
Cooperación al desarrolloCalidad ambiental

2 - Antecedentes

De la Conquista al siglo XX


El Departamento de Casanare parte integral de la gran región continental formada por la cuenca hidrográfica del Orinoco – Amazonas, famosa en el mundo por poseer la mayor biodiversidad del planeta desde la época de la Conquista; posee las características necesarias para retomar los primeros lugares como proveedor de diferentes productos derivados de sus recursos naturales renovables, desde carne para consumo humano de varias especies de animales, producción agrícola y pecuaria, cultivos extensivos de arroz, palma y caña panelera y debe extenderse a la silvicultura que combine la explotación de los subproductos del bosque con la ganadería o el cultivo de especies de pan coger, hasta llegar al aprovechamiento adecuado que garantice la sostenibilidad de una riqueza inmensa de material genético cuyo hábitat es exclusivo de estas regiones.

Los datos históricos referenciados por cronistas que visitaron la región en la conquista y la colonia dan cuenta de ello. “La Historia de las Misiones de los Llanos de Casanare y los Ríos Orinoco y Meta” escrita por el Padre Juan Rivero describe la abundancia y gran variedad de árboles y frutos existentes en el 1730.

El Padre José de Gumila en el libro “Historia Natural, Civil y Geográfica de las Naciones situadas en la Orilla del Río Orinoco” – 1749 - enumera gran cantidad de árboles existentes sobre todo en la rivera de caños y ríos.

Posteriormente, en los albores del siglo XX la exuberancia de los bosques comenzó a decaer debido a la intervención indiscriminada a que han sido sometidos los diferentes ecosistemas departamentales. Las actividades industriales en especial la petrolera, así como la explotación maderera, la transformación a zonas cultivables o de pastoreo de grandes sistemas boscosos, han ocasionado graves daños al medio ambiente y contra la biodiversidad, al punto que hoy existe gran cantidad de especies de flora y fauna en inminente peligro de extinción. En la década pasada se deforestaron en el mundo más de quince millones de hectáreas de bosque húmedo tropical, en Colombia más de setecientas mil hectáreas.

Dadas las condiciones originadas en el departamento de Casanare que le dan carácter de zona de colonización, con alto nivel antrópico por la actividad petrolera además de factores de orden público y violencia han obligado el desplazamiento de grupos humanos hacia áreas de bosques, con la pérdida irreparable de flora nativa que a su vez, ocasiona la desaparición de otra u otras especies faunísticas; es indispensable que se adopten urgentemente medidas tendientes a minimizar los graves impactos negativos sobre el medio ambiente que ponen en inminente peligro la biodiversidad necesaria para garantizar la permanencia de la vida.

La voz de alarma que han lanzado numerosas organizaciones muy interesadas en la calidad del medio ambiente alrededor del mundo, ha logrado que algunos gobiernos implementen códigos, que favorecen la protección, desarrollo e incremento de los recursos naturales renovables. Con ello frenan un poco la acelerada explotación para satisfacer las necesidades cada vez más disimiles de la sociedad de consumo, pero no elimina la amenaza de la extinción de la vida sobre la tierra ocasionada por el grave menoscabo y deterioro de la biodiversidad. Lograr la conservación de la biodiversidad es garantizar la existencia de la vida en nuestro planeta, por lo tanto esta gran tarea nos compete a todos.

Desde la Cumbre mundial sobre el medio ambiente humano celebrada en Estocolmo en 1972, los diversos países del orbe comenzaron a establecer políticas y dictar normas ambientales como una respuesta, todavía no muy eficaz, a los graves problemas ambientales del planeta, surgiendo así la valoración jurídica y política del hecho ecológico. Colombia ha sido catalogada desde entonces como un país pionero en el establecimiento y desarrollo de normas ambientales. Ejemplo de lo anterior ha sido la expedición del Código de los Recursos Naturales desde 1974 o la del Código Sanitario Nacional en 1979.

Sin embargo, solo a partir de la década de los noventa se puede hablar de un derecho ambiental colombiano, gracias al valioso aporte ecológico de la nueva Constitución política que incorpora la dimensión ambiental en el ideario político; o la consecuente expedición de la ley del medio ambiente (Ley 99 de 1993) que desarrolla los postulados ambientales de la Constitución y a la suscripción y aprobación de convenios internacionales sobre medio ambiente que ha acogido Colombia.

La importancia de los principios y valores ambientales consagrados en la Constitución Política tiene una evidente fuerza interpretativa. Es a la luz de estos principios que las personas y las autoridades, vale decir, el Estado y la Sociedad civil, deben guiar su actuación.

Por otra parte, dichos principios y valores, propios del constitucionalismo contemporáneo, implican un gran avance, pues por primera vez se ocupa de la temática ambiental por lo que algunos han calificado a la carta política como una “Constitución Ecológica”. Por lo menos es evidente la consagración de principios elevados como es el reconocimiento de nuestra diversidad étnica, cultural y ambiental y la obligación de proteger las riquezas culturales y naturales del país, consonantes con principios básicos de nuestro ordenamiento jurídico – político, tales como el establecimiento social y garantista; la participación ciudadana y comunitaria; la prevalencia del interés general, entre otros, todo ello para asegurar los fines sublimes de nuestro estado: La consecución del bienestar general de la población y el mejoramiento de la calidad de vida, donde el tema ambiental ocupa un lugar protagónico.

El tema ambiental indudablemente exige el protagonismo de la sociedad, de la comunidad que debe ejercer la iniciativa para lograr la participación decidida del Estado en la conformación de un gran frente común, de un equipo interdisciplinario con gran capacidad de liderazgo para emprender los estudios e investigaciones que permitan diseñar planes y programas integrales cuyo contenido debe contemplar la educación y formación de personas con un alto sentido ecológico, proyectos productivos con especies vegetales y animales nativas para iniciar así una campaña de recuperación de especies en peligro de extinción, intervención de cuencas hidrográficas para su reforestación con especies nativas con gran valor comercial, industrial y medicinal, además del aporte como alimento de numerosas especies de animales.

El boom petrolero


El departamento de Casanare, a partir del final de la década de 1980 ha sufrido una serie de cambios drásticos en sus estructuras política, social y económica, consecuencia de eventos del orden nacional e internacional. La Constitución Política de 1991 erige como departamento a la intendencia de Casanare, aprueba la elección popular de gobernadores, consagra el reconocimiento al principio de nuestra diversidad étnica, cultural y ambiental; exigiendo de las entidades territoriales un gran esfuerzo para adecuar su estructura orgánica a la nueva institucionalidad, en nuestro caso, ese proceso se ve influenciado por el descubrimiento más importante del siglo en Colombia en cuanto a exploración petrolera se refiere, Cupiagua y Cusiana.

Así mismo, las tendencias económicas hacia una apertura al libre mercado y el concepto de integración regional para ganar competitividad, establecen nuevos retos y repercusiones a las economías incipientes como la del departamento. Se hace necesario establecer legislaciones que tienen como principal objetivo favorecer los intereses petroleros afectando negativamente las posibilidades de desarrollo departamental, al quitarle autonomía a sus decisiones a cambio de garantías al desarrollo de la actividad privada y de la inversión extranjera, en detrimento de actividades y de sectores básicos de la economía , como la agricultura comercial, la ganadería y la explotación de los recursos naturales.

La poca presencia estatal que se podía ejercer, al no abarcar el territorio y no garantizar la plena realización de los ciudadanos y sus actividades esenciales, la rapidez de los cambios, la inusual afluencia de recursos en contraste con la escasa solución de las demandas, que generan una parcial modernización al impulso de la viabilidad y ciclos de la actividad petrolera, con notorio atraso del desarrollo social y de la economía basada en la explotación agropecuaria y de los recursos naturales renovables.

Con un crecimiento económico real muy bajo y dependiente de la evolución petrolera, una modernización desigual e inequitativa, se requiere de un ciudadano activo, emprendedor y comprometido con responsabilidad en el desarrollo, que supere los escollos hallando en las potencialidades que nos ofrece la enorme biodiversidad, alternativas eficaces de desarrollo económico y social.

El fracaso en los intentos por implantar nuevos sectores y nuevas escalas productivas a pesar de la existencia abundante de los recursos financieros, de una infraestructura bastante mejorada, la industrialización no ha tenido la sustentación suficiente aun con el acelerado crecimiento urbano que no afianza las relaciones sociales y culturales que estructuren su crecimiento

Es preocupación de los dirigentes sectoriales el desarrollo de una economía foránea en la que las empresas e industrias tienen sus sedes en Bogotá, Cali, Medellín o Bucaramanga estableciendo puntos de venta y servicio en Casanare, favoreciendo la fuga de capitales al no pagar impuestos y no hacer inversiones de desarrollo.

La actividad ganadera y la agrícola relacionada con los cultivos de arroz y palma africana han tenido comportamientos de adaptabilidad gracias a la escala de producción y a la exención en el cobro de algunos costos sociales y ambientales, que no se pueden dejar pasar por alto para evitar daños mayores con el tiempo.

En términos sociales, se producen en las comunidades fenómenos importantes como las migraciones - desde fuera del departamento y dentro del mismo – con alta movilidad del campo a la ciudad, sin garantías estables, generalmente de bajo perfil económico y social, que originan asentamientos humanos de “remanentes sociales”, acarreando transculturización por la disolución de las manifestaciones de la llaneridad; una comunidad inestable social y económicamente, con un bajo nivel de la calidad de vida, con grandes limitaciones que afectan el desarrollo del individuo, sus derechos, deberes y responsabilidades al carecer de un derrotero o imaginario cierto y colectivo.

La transición de la economía tradicional a moderna - por la ampliación de la frontera económica, proceso facilitado por el acelerado mejoramiento de las comunicaciones en especial de la red vial, mejoramiento requerido para el cabal desarrollo de las actividades del sector petrolero – trae consecuencias negativas para la economía local, restringiendo su desarrollo y productividad por fenómenos inflacionarios (generados por esa actividad petrolera) que se traducen en el encarecimiento de los medios productivos, lo que baja su competitividad en el mercado local frente a productos manufacturados fuera del departamento.

Otro síntoma que evidencia los cambios sufridos en las estructuras del departamento por el desarrollo desordenado, con poca planeación y gran rapidez producido por el “boom” petrolero y el rápido proceso de modernización estatal, es el deterioro y pérdida de gran parte de los recursos naturales renovables.

Casanare conservaba hasta hace poco tiempo la reserva biótica y ecológica más importante del país y del mundo, riqueza en su mayoría aún por descubrir, entender y utilizar. Sistemas únicos en el mundo como las llanuras anegadizas, las sabanas tropicales, los bosques de galería, humedales, esteros y morichales han sido intervenidos sin ninguna consideración y método. A pesar de algunos mecanismos de control y vigilancia se ha producido una apropiación de recursos rápida y desordenada, acelerando los procesos de degradación de los suelos y el agua, colonizando sobre ecosistemas sensibles con uso intensivo de los recursos naturales, la expansión de la frontera agrícola y ganadera, la contaminación de los cursos de agua en las áreas de cultivos extensivos de arroz y palma africana, dados sus requerimientos siempre en aumento.

Después del boom


La mayor preocupación de los dirigentes de las entidades territoriales es afrontar la falta de recursos para inversión social. Más aún, cuando se depende económicamente en gran porcentaje, de un solo renglón de la economía que en nuestro caso son las regalías por la explotación del petróleo existente en el subsuelo casanareño.

Por eso la diversificación de las fuentes de ingresos es la prioridad que se debe atender inmediatamente si se tiene en cuenta que en poco tiempo se acabará por completo la reserva de petróleo existente. Lograr la diversificación de las fuentes de ingresos es un proceso económico y social que necesariamente va a involucrar a los diferentes componentes de la sociedad civil, generando por consiguiente un novedoso modelo de desarrollo cuya principal fuente de riqueza proviene de la gran variedad de recursos naturales renovables existentes en la región, de manera ventajosa en el territorio del departamento de Casanare.

Es un proyecto de desarrollo en cuya ejecución el factor más importante es el humano. Considerado como protagonista. Interactuando con todos los elementos constitutivos de la biodiversidad, hacia el cambio en las costumbres — “adquiridas por una sociedad cuyo desarrollo económico se basa en sistemas netamente extractivos que han dejado muy poca inversión perdurable en las áreas afectadas, ocasionando serios daños sociales además de la destrucción de grandes extensiones de bosques y selvas junto con las variadas especies de flora y fauna que formaban parte integral de aquellos” — para lograr conformar una sociedad cuyo futuro sea de una mejoría acelerada y permanente en su calidad de vida, en respetuosa y fecunda relación con las demás formas de vida; sin provocar el deterioro o la extinción de alguna de ellas, garantizando de paso nuestra propia supervivencia como especie sobre la tierra.

El proyecto de desarrollo, dentro de la complejidad inherente, debe cumplir las condiciones básicas de sostenibilidad:
• Ecológica que se traduce en el manejo racional de los recursos renovables y no renovables,
• Económica que garantice el permanente flujo de ahorro e inversión para crear y mantener la producción y el empleo necesarios para alcanzar aceptables niveles en la calidad de vida,
• Social que implique alcanzar niveles de convivencia civilizada, conservación cultural y madurez política que anhelan los pueblos del mundo.

Todo proyecto que involucre los recursos naturales renovables y no renovables, los bosques, la biodiversidad, nichos ecológicos, debe entenderse como parte integral de una compleja red de ecosistemas interrelacionados, cuyo equilibrio ha permitido la existencia de la vida en el planeta, de modo que existe una coyuntura global en la que ha de insertarse este proyecto de desarrollo que, desde luego, no podrá operar en forma autónoma e independiente de otros procesos de desarrollo regional en el resto del planeta.

Lograr que la explotación racional, permanente y sostenible de los recursos naturales renovables alcance niveles suficientes que permitan ingresos al departamento, debe ser el resultado de un gran proceso cuyas bases fundamentales son factores muy particulares que merecen un cuidadoso análisis.

El momento actual del desarrollo económico marca las pautas de un mercado globalizado que necesita ofertas de productos y servicios cada vez más especializados que satisfagan los exigentes estándares o también productos competitivos en los que las ventajas comparativas que se tenga en su producción puedan ser aprovechadas y lograr los beneficios económicos, sociales y culturales para los habitantes.

Los factores determinantes para que la explotación de los Recursos Naturales Renovables sea considerada como alternativa válida para captar ingresos, son los mismos que hacen de Casanare uno de los departamentos privilegiados para generar la cultura del medio ambiente sano de manera permanente y sostenible: la calidad de los suelos, su composición química junto con la orografía, el clima, la humedad, precipitación y posición geográfica, determinan la viabilidad en recuperar, mantener y desarrollar los potenciales bióticos con miras a su explotación económica rentable.
Valora este capítulo: (16 opiniones)
Autor y licencia de 'Biodiversidad: Fuente de Recursos para el Desarrollo - Antecedentes'

Opiniona sobre 'Biodiversidad: Fuente de Recursos para el Desarrollo - Antecedentes' (16)

Tu nombre debe tener tres caracteres como mínimo.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
El contenido del título de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.
Es obligatorio que selecciones una valoración del recurso.
El contenido del comentario de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.

Opina sobre este artículo



* Valoración:
* Nombre:
* Correo electrónico:
* Título:
* Comentario:

Wikis relacionados con 'Biodiversidad: Fuente de Recursos para el Desarrollo - Antecedentes'

Este documento explica cómo usar una fuente iso-8859-1 en el modo texto de Linux, en... Más »
La administración de recursos humanos (personal) es el proceso administrativo aplicado al acrecentamiento y conservación... Más »
Las competencias son aprendidas y la persona puede desarrollarlas a través de diferentes estímulos. Las... Más »
Un tercer momento que ubica el marco teórico del asunto que se analiza, es su... Más »
Este libro presenta el cúmulo de los elementos dispersos sobre la materia de Recursos Humanos,... Más »
¿Estás seguro de que deseas eliminar este capítulo?