A pesar de ser una de las películas más originales de la década de los noventa, Freeway (1996) es igualmente una de las más desconocidas [1]. Originalmente un proyecto para el canal por cable norteamericano HBO que logró una limitada explotación en las salas, Freeway fue el debut en la dirección de Matthew Bright, un guionista asociado al cine de bajo presupuesto cuyo trabajo más sobresaliente hasta el momento había sido Guncrazy (1992, Tamra Davis), un drama sobre delincuentes juveniles protagonizado por Drew Barrymore. Pero Freeway iba a contar con un padrino de excepción, el director Oliver Stone, que poco antes también había intentando con escasa fortuna acercarse al subgénero del delincuente juvenil con Asesinos natos (1994). El prestigio de Stone ayudó a poner en marcha y promocionar una película poco convencional en donde iban a abundar la violencia, las situaciones desagradables, las desviaciones sexuales (incluyendo la pederastia y la necrofilia), las palabras malsonantes y el humor negro. Freeway se presenta como una versión actualizada del cuento de Caperucita Roja, tanto con frases promocionales como Su vida no es un cuento de hadas como por unos elaborados títulos de créditos formados por dibujos que recuperaban la iconografía del célebre relato popularizado por Charles Perrault con un evidente punto de lascivia. La caperucita de la función es Vanessa (Reese Witherspoon), una adolescente pobre y semi-analfabeta que, tras la detención de su madre y padre adoptivo (que abusa sexualmente de ella) por prostitución y posesión de drogas, decide huir de los servicios sociales para ir a buscar a su abuela al parque de caravanas en el que vive. Cuando su destartalado coche se averíe en la autopista Vanessa conocerá a su lobo particular, Bob Wolverton (Kiefer Sutherland), un aparentemente afable psicólogo infantil que resulta ser “el asesino de la Interestatal 5”, un psicópata necrófilo que asesina a adolescentes sin hogar. Del enfrentamiento entre ambos saldrá un desfigurado Wolverton y una Vanessa atrapada en los vericuetos del sistema como delincuente juvenil. Vanessa huirá del centro de detención en el que se encuentra para ir a buscar a su abuela al parque de caravanas, pero se encontrará que Wolverton ha llegado antes y, después del consabido diálogo ¿qué manos más grandes tienes?, Vanessa conseguirá por fin matarlo y salir triunfante de su peripecia. La riqueza de Freeway la hacen un ejemplo especialmente propicio para su análisis desde la perspectiva del relato posmodernista gracias a su arriesgada reescritura de una narrativa clásica, la hibridación de géneros, la utilización de la figura del asesino en serie y la crítica social articulada en torno a conceptos como la clase social, la violencia, la sexualidad y la religión.