Una perspectiva centrada en el usuario defiende unos contenidos claros y transparentes, dejar al usuario el control de la navegación y facilitársela en lo posible. Esto es percibido por muchas empresas como un idealismo inocente.
En el mundo físico las empresas están tan acostumbradas a esconder la información menos vendedora y mostrar solo lo bueno que no creen que se pueda vender de otra manera.
En Internet muchas empresas se preocupan más de vender sus productos estrella y no de facilitar la búsqueda de lo que el usuario realmente quiere comprar. También sucede que muchos responsables de marketing tienen fobia a comenzar una frase con "no" o en tono negativo, dificultando enormemente algunas explicaciones que serían muy sencillas. El equivalente a la "letra pequeña" de toda la vida intenta llevarse al mundo Internet escondiendo cláusulas de los contratos, los costes de envío, etc.
Sin embargo esto en Internet no funciona en absoluto, porque si el usuario no entiende bien lo que está haciendo y no lo ve claro, no compra. La publicidad tradicional de "somos el líder", "los mejores", "el mejor precio", etc. es contraproducente y de hecho, en los anuncios de Google no se permiten poner este tipo de textos porque no son efectivos y menoscaban la credibilidad de la publicidad.
Preocuparse por la usabilidad no es cuestión de idealismo, es cuestión del tipo de interacción que hay en Internet. Cuando se es transparente, claro y fácil de uso, vende mucho más.