Un consorcio2formado por los gigantes Microsoft, Intel, AMD, IBM, Sony y otros, está desarrollando, -ya se encuentra en fase bastante adelantada- la tecnología TCPA (
Trusted Computing Platform Alliance, Alianza para una Plataforma de Computación ``de Confianza
). Dicho acuerdo tecnológico se orienta a la producción de chips (procesadores) que puedan ser monitorizados y controlados permanentemente a través de Internet, incluso sin autorización de los usuarios de las computadoras y de otros dispositivos tecnológicos. Bajo el argumento de la protección de la ``propiedad intelectual esa nueva generación de procesadores puede restringir la instalación de nuevos programas de computadoras, la ejecución de un CD de música, de un vídeo en DVD, de juegos electrónicos, de un libro digitalizado o incluso la exhibición de páginas web. El ``antiguo-dueño
de la máquina necesita recibir una autorización previa -a través de comandos ejecutados por Internet- de las grandes corporaciones del consorcio para poder ejecutar en su computador aquello que desee. En este nuevo escenario, por ejemplo, se podrá comprar un CD de música que se pueda reproducir sólo 3 veces y, en caso de que se desee reproducirlo más veces, se tendrá que pagar nuevamente para adquirir ese derecho. También se podrá adquirir una película digitalizada en formato DVD que sólo podrá ser reproducida en horarios que no coincidan con determinados horarios ``preferentes de la televisión o que carguen en nuestra tarjeta de crédito un precio por cada ejecución.
Además, las nuevas obras producidas de forma independiente sobre programas libres y/o desarrollados por empresas no pertenecientes al consorcio, necesitarán un aval (U$) para poder ser utilizadas por el ``antiguo-dueño
del dispositivo electrónico (computadora, reproductor de DVD, etc.) También significa una gran amenaza para el desarrollo del software libre. Trabajamos con una nueva lógica que permite la ejecución, la copia, la modificación y la distribución de nuevo software derivado de un original. Imaginemos que en cada estadio del desarrollo de un programa libre dependiéramos de autorizaciones centralizadas, muchas veces por la competencia, para poder ejecutar el programa, la nueva versión modificada o las copias autorizadas por la licencia GPL (ver www.gnu.org).
Muchos usuarios de computadoras ya han tenido la experiencia de ``probar el gusto amargo de esta restricción de las libertades individuales. Los usuarios de Windows XP, por ejemplo, incluso sin utilizar los nuevos chips de generación TCPA, ya han probado el ``Palladium
, que es una forma de control al nivel de software, desarrollado por esa industria monopolista para impedir el derecho de los usuarios de ejecutar en su nuevo sistema operativo copias no autorizadas de música, vídeo o aplicaciones informáticas. Incluso para cambiar algunos componentes del hardware de su computador -como la tarjeta de vídeo o el módem- los usuarios de este nuevo sistema operativo necesitaban una autorización de Microsoft. En caso contrario, el nuevo dispositivo no funcionaría. Sucede que ``Palladium -como cualquier aplicación de software- ya ha sido descodificada fácilmente por jóvenes hackers3 que así han devuelto parte de la libertad a los usuarios de computadores que utilizan el nuevo sistema operativo de Microsoft. Pero para vencer las restricciones impuestas a través de la TCPA (a nivel de hardware) y del Palladium, hay que ir más allá.