Es el Yoga de la devoción a un ideal divino, esta espiritualidad la puede vivir el aspirante con entera libertad según sus ideas personales acerca de la vida mística y religiosa. El término bhakti deriva de la raíz bhaj compartir, participar de, significa devoción, amor. Este sendero del Yoga conduce a la paz profunda, la libertad espiritual, el amor divino.
Dentro de este camino se desarrolla la parte emocional del ser, de tal manera que el practicante del bhakti ve a Dios en todos los seres y a todos los seres en Dios, y derrama su alma como una bendición a todo cuanto existe porque todo es sólo la expresión del Dios Uno, de ahí su misticismo y su amor desinteresado y profundo.
Se puede cultivar el Bhakti a través del arte y el misticismo, lo mismo que por medio de las rectas relaciones humanas; en la medida de nuestro amor manifestado estaremos en armonía con este sendero yóguico.
Con los ejercicios del Yoga se sensibiliza la persona y despierta a la belleza y a la armonía de la vida misma, a través del contacto directo con la naturaleza y su relación con sus seres queridos, se despierta una espiritualidad limpia y profunda. Se vuelve a ser como un niño para disfrutar de las cosas gratas de la existencia, y de las relaciones interpersonales, al mismo tiempo que se despierta una sensibilidad no sólo hacia lo bello y estético sino también hacia la bondad y el amor universal. Se despierta el misticismo, el cual es la búsqueda de la unión con la presencia divina dentro de nuestro corazón espiritual, se vive una devoción sublime y libre de fanatismos de toda índole. Así es el sendero del Bhakti Yoga.
“Porque la paz suprema llega a este Yogui que, con la mente aquietada y las pasiones acalladas, ha alcanzado la unión con Dios y está limpio de toda mancha.
El Yogui limpio de toda mancha que se une así con su espíritu (Atman), fácilmente disfruta de la felicidad eterna del contacto con Dios (Brahman).
Aquél que me ve a Mí en todo y que ve todo en Mí, nunca se aparta de Mí ni Yo de él.
El Yogui que, anclado en la unidad, me rinde culto como al morador en todos los seres, él vive y se mueve en Mí, no importa cómo viva y se mueva.
El hombre establecido en el Yoga mira todo con ojos imparciales, viendo el Atman en todos los seres y a todos los seres en el Atman.
Aquél que, igualándose con los demás, considera el placer y el dolor igual para los demás que para sí mismo, ése es estimado como el mejor de los Yoguis”.
(El Bhagavad Guita: VI.27-32).