



Al margen del interés histórico que entraña, estamos ante una publicación que encierra una paradoja: se concibe a sí misma (y por ende a las firmas que la integran) como un instrumento colectivo de difusión ideológica; sin embargo, la sugestión que hoy encontramos en ella estriba, precisamente, en las voces personales que acoge: César Muñoz Arconada y Juan Piqueras, por ejemplo, o la entrevista a Luis Buñuel, o las brevísimas colaboraciones de Gª Lorca, Fco. Ayala, Benjamín Jarnés, R. J. Sender...
El mundo ha cambiado poco, las ideas se han gastado mucho. Las páginas de Nuestro Cinema nos traen toda la efervescencia de un tiempo en que el cine alcanzaba su vigorosa plenitud, y los hombres ponían en él buena parte de sus aspiraciones por alcanzar un mundo mejor.
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