Nos preguntamos si es posible que la revolución de la Información y de las telecomunicaciones este acelerando la actividad humana a un ritmo tan alarmante, que estemos causando un grave daño a las personas y a la sociedad en su conjunto. Según Rifkin “estamos organizando la vida a la velocidad de la luz”.
Observamos emergentes internos y externos, que indican el malestar de las personas, ante esta falta de tiempo. Los datos epidemiológicos del incremento de las enfermedades vinculadas al stress resultan alarmantes. Según los expertos, buena parte de estas patologías se debe a la incapacidad de las personas, de soportar en forma casi permanente, el ritmo e intensidad de la actividad humana, que se mueve casi, a la velocidad de la luz. En los Estados Unidos más del 43% de la población activa sufre los efectos adversos del stress. Se calcula que esta situación cuesta millones de dólares a las empresas a causa del absentismo, descenso de la productividad, rotación de los trabajadores y costes médicos. Enfermedades como la depresión, los infartos de miocardio, derrames cerebrales, cuadros de hipertensión, ataques del corazón, cáncer y diabetes, están aumentando vertiginosamente en personas jóvenes y de mediana edad pudiendo llegar a convertirse en la principal causa de baja médica en la era de la información. En un artículo reciente, publicado en el periódico “EL País” se señala el crecimiento alarmante de los divorcios, unos 12.000 al año, así como los matrimonios que no llegan a los diez años de casados, rondan el 52%.
Relacionarse a la velocidad de la luz.
Falta de tiempo y sueño
Enfermedades del stress
Hipervelocidad sinónimo de falta de reflexividad.
Carencia valores éticos.
Qué conexiones cuentan de verdad.
Nuevas fronteras temporales 24/7.
La nueva economía requiere empresas flexibles que respondan rápidamente a las tensiones provocadas por las nuevas tecnologías y los mercados globales. La así llamada “flexibilidad” incluye horarios y contratos flexibles (o temporales), externalización de la producción, precariedad laboral. Las nuevas formas de producción requieren personas que se adapten rápidamente a entornos y empresas cambiantes. Esto, a su vez determina, una serie de consecuencias sociales que a grandes rasgos pueden cambiar el panorama social y laboral en u corto periodo de tiempo