LAS RELACIONES EXTERNAS
IMPORTANCIA DEL COMERCIO EXTERIOR.
LA ESPECIALIZACION INTERNACIONAL
La existencia del comercio entre los países se justifica par el principio fundamental de que si existe una relación económica es porque reporta beneficios. No tenemos que ir muy lejos para encontrar la razón de estos beneficios o ventajas en el comercio internacional. ¿Por qué razón yo no fabrico mis propias zapatos, camisas, pan y demás artículos necesarios para mi actividad diaria? La razón es muy simple. Prefiero comprar tos zapatos hechos, porque, por ejemplo solo equivale a lo que yo gano en un día de trabajo. Si quisiera manufacturarlo yo mismo, tendría que comprar los materiales poseer las herramientas necesarias, y -teniendo todo esto- sin duda demoraría más de un día en producir un par de zapatos de muy inferior calidad y presentación a los que puedo comprar en una zapatería. Al nivel de los individuos, todos ganamos si hay una especialización en el trabajo. En el cato de los zapatos, camisas y demases, sin duda es para mí mucho más conveniente vender mí fuerza de trabajo, por lo cual me pagan un salario, y comprar el resto de los bienes con el producto de mi trabajo. El productor de zapatos también gana, pues su costo de producción es inferior a lo que yo pago por ellos.
Este mismo principio de la división del trabajo, llevado al nivel de lo relación entre los países, es el que nos explica la existencia del comercio internacional y la especialización de los países.
En el caso individual, concluíamos que es altamente inconveniente para una persona ser auto suficiente, es decir, producir todo lo que necesita, ya que obtendría mucho más beneficio al especializarse en producir algo (sí soy un profesional, vendo mis servicios; si soy un zapatero, vendo mis zapatos; sí soy un agricultor, vendo mí producción agrícola) y obtener el resto de las cosas necesarias de otras partes. Llegando al caso de un país, observamos asimismo que sí bien un país podría ser autosuficiente o autárquico, no le conviene, ya que seguramente algunos productos se obtendrían más baratos en el exterior.
Por ejemplo, ¿ por qué Chile no produce café o aviones de reacción?. No hay duda de que podría producirlos. El punto es a que costo. Chile podría producir café, quizás en el norte o creando climas artificiales en invernaderos. Podríamos tener café, quizás no al extremo de autoabastecernos, pero al menos en parte. ¿Pero cuál sería el costo de este café? Seguramente varias veces mayor de lo que nos cuesta traerlo de Colombia o Brasil, incluyendo el flete y los seguros. ¿por qué no producimos aviones de reacción? Sin duda, juntando a los científicos chilenos podríamos diseñar un avión a reacción, e incluso producirlo, pero nuevamente el costo seria prohibitivo, teniendo en cuenta además que existe la alternativa de comprarlo en otros países que ya han desarrollado lo tecnología necesaria y los producen en una escala suficiente para justificar su costo.
En cambio ¿ porqué producimos cobre, o productos agrícolas o textiles? Producimos cobre porque existen los recursos naturales para hacerlo. Existen y son de tan buena calidad ( es decir el costo de extraerlo es bajo en relación a otros países), que conviene producirlo. Igualmente con los productos agrícolas: tenemos suficientes recursos en tierra agrícola, riego y clima para producir de un modo conveniente cereales, frutos y otros productos agrícolas, entre los cuales no están el cacao, el café o los plátanos. Insistamos en que el hecho de que no los produzcamos no significa que no podríamos hacerlo o a algún costo; el punto es que no nos conviene por que ese costo sería muy alto. Similarmente con el caso de los textiles, que son manufacturas de nivel tecnológico relativamente sencillo, podemos producirlos a precios razonables, sin necesidad de tener que traerlos de otros países.
Dentro de tos factores que nos explica la especialización internacional y los productos que entran al comercio entre los países, uno de los más importantes es el de los transportes o fletes.
Sabemos que hay muchos productos que no comercian: cada país los produce para su propio consumo. Estos son los bienes no comerciales o transables. La razón de que existan derivan principalmente de que su transporte es muy caro. Podemos distinguir, por ejemplo bienes que, como los ladrillos, no se comercian ya que sería muy inconveniente que los países intercambiaran ladrillos, pues el costo de transportarlos es muy alto en relación al precio unitario de ellos. Otro tipo de bien no comerciable son los servicios; el ejemplo típico es el de los cortes de pelo, cuya exportación requeriría trasportar al peluquero de un país a otro, lujo que si bien puede ser realizado por actrices de cine, resulta altamente inconveniente para el común de los mortales.
Encontramos entonces un elemento que explica la especialización internacional: mientras más baratos resulten los transportes, mayor incentivo habrá en localizar actividades especificas en determinados países e integrar el mercado de todo el mundo a través del intercambio. A la inversa, mientras más deficientes sean los medios de transporte, como en la Antigüedad, menores serán el comercio y la especialización de los países, y más autárquicos serán.
A medida que mejoraron los vías de comunicación, se desarrollaron más el comercio y la especialización, y aumentó más el bienestar del mundo.
¿En qué productos se especializarán los países? En aquellos productos en que tengan una ventaja comparativa. Por ventaja comparativa entendemos aquellos productos en los cuates el costo de producirlos es más bajo que el costo de otros países. De un modo simplificado, podemos decir que en el mercado mundial existe un precio único para cada bien. Todos hemos oído hablar del precio mundial del cobre, que es tan importante paro Chile, o del precio mundial del trigo, o de cualquier otro, lo cual significa que a ese precio nuestro país puede comprar o vender cualquier cantidad, con lo restricción de que no sea tan grande que pueda afectar el precio. En el caso de Chile, país pequeño, es muy improbable que afecte ningún precio mundial con sus compras o sus ventas, con la salvedad del cobre, en el cual pudiera tener algún impacto. Volviendo atrás, en la medida que podamos producir un bien a un costo menor que el precio mundial, nos conviene hacerlo. Sí nos cuesta más caro que el precio mundial, no nos conviene producirlo, sino importarlo.
Esto nos obliga a hacer dos consideraciones: la primera es que no debemos ser tan rigurosos para entender la especialización. No significa dedicarse a un solo bien, ya que todos observamos que cada país produce y exporta más de un bien. Por la especialización entendemos una tendencia de la producción hacía aquellos bienes en los cuales hay ventaja comparativa. La segunda consideración es que estamos atendiendo únicamente a los factores económicos. Pudiera haber consideraciones de estrategia o de ponerse a salvo de fluctuaciones violentas en los precios mundiales que aconsejaran producir algunos artículos que económicamente no conviniesen. Sin embargo, esas consideraciones pueden llevar a situaciones de extremada ineficiencia y por consiguiente, a pérdida de bienestar, o a encubrir intereses particulares tras actividades supuestamente necesarias para el país. En todo caso, cualquier situación de este tipo no debiera perder de vista el bienestar que se está sacrificando por lo producción ineficiente y los precios más altos que los mundiales que pueda estar pagando el consumidor. Siempre es posible medir cuánto cuesta mantener uno producción de ese tipo, para evaluar si vale la pena o no. Un ejemplo de este tipo es la producción de automóviles en Chile. ¿Conviene producirlos? Supongamos que sí los comprásemos en el exterior su precio fuera lo mitad o la tercera parte. Esto beneficiaría al consumidor directamente. Además, los productores nacionales estarían empleando dos o tres veces más recursos (trabajo, capital, tecnología) que los que se emplean en otros países. Si dejáramos de producirlos, esos recursos no se perderían, sino que podrían emplearse en producir otros bienes o sólo algunos partes y piezas para tos automóviles cuyo costo puedo ser rentable. Lógicamente, en este caso esos recursos producirían bienes por un valor a precios mundiales de dos a tres veces lo que valen actualmente los automóviles producidos en Chile, y entonces podrían ser cambiados por dos o tres veces más automóviles del exterior, y ser vendidos aun precio inferior.
Este tipo de consideraciones hay que tener en cuenta al decidir si conviene o no mantener una producción.
IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES: CONCEPTOS E INCIDENCIA DENTRO DEL FUNCIONAMIENTO ECONOMICO INTERNO
Las exportaciones son aquellas ventas que hacemos al exterior de los productos en los cuales tenemos ventaja comparativa, es decir, que nos conviene producir.
Las importaciones son aquellas compras que hacemos del exterior de los productos que no nos conviene producir.
Siempre necesitamos tener exportaciones e importaciones, ya que son el equivalente a lo que era mí trabajo paro comprar en el mercado los bienes que necesito. Si yo quiero vivir y necesito alimentarme, vestirme y albergarme (mis importaciones), necesito tener dinero con que pagar estas necesidades. Este dinero lo consigo a través de vender mis servicios, es decir, de trabajar (mis exportaciones). De modo similar, nuestro país, que necesita importar algunos bienes paro subsistir (materias primas y maquinaria para la industria, alimento paro la población y otros bienes de consumo), debe conseguir dinero con que pagar estos bienes.
Este dinero lo consigue con la venta de exportaciones. Entonces exportamos cobre, celulosa y papel, productos agrícolas y otros para conseguir divisas, que son el dinero internacional -es decir, aceptado por todos los países- para pagar por las importaciones.
Para saber qué es lo que vendemos al exterior y qué es lo que compramos, tenemos los siguientes cuadros que resumen las exportaciones e importaciones para 1978 y 1981.